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Trona portátil

Regresamos a la rutina. Atrás quedaron los días de puente, de desconexión y de reencuentros maravillosos. Y aunque esta entrada la tenía pendiente desde la escapada de Semana Santa, ahora la escribo con más motivo, porque en esta visita a Zaragoza he terminado de confirmar que me hicieron uno de los regalos más útiles que  se puede hacer a un bebé: una trona portátil.

hoppop-original-bolso-trona-red-devilEn concreto, la que a mí me regalaron fue esta, de Hoppop. Y para nosotros, que hemos resultado ser unos padre nómadas que cada fin de semana salimos de casa sin hora fija de vuelta, nos viene estupendamente. Las dimensiones de la trona son como un bolso maternal de tamaño mediano, y la puedes usar además como tal, como un bolso porque no sólo sirve para sentar el pequeñín, sino para transportar la comida, los pañales, la bebida… Si me apuras, cualquier día el renacuajo coge su trona portátil ¡y se me emancipa!. Tiene una cavidad rígida, que sirve como base del asiento y como despensa. En ella me entra el termo de sólidos, la fruta, baberos, pañales, toallitas y además, incluye un bolsillo de rejilla para que los cubiertos no se pierdan. En los exteriores hay dos bolsillos laterales, uno normal y otro isotermo, bueno, con protector de aluminio para conservar algo mejor las bebidas frías o los yogures.

Juego de tronas ;)

Juego de tronas 😉

Pero claro, que estoy yo exponiendo las maravillas de la trona como almacén pero vamos a lo importante, a su uso concreto, aquello para lo que fue diseñada. Llegas a cualquier sitio, un bar, una terraza, la casa de tu cuñado, y no hay sitio para colocar el carrito junto a la mesa, y si lo hay, es un engorro. Bien porque la silla ocupa mucho, el niño está muy bajo, se aburre o quiere participar en la conversación..¡no hay problema! Sacas la trona portátil, la enganchas a una silla cualquiera y ya puede sumarse un comensal más a la comida y la sobremesa. El sistema de anclajes es sencillo, sujetándose a la silla en dos puntos (al respaldo y al asiento) y luego, se le abrocha un tercer anclaje a modo de cinturón al pequeño usuario.

Para nosotros ha sido muy útil como te decía cada fin de semana que salimos a comer o cenar, porque no tienes que estar preguntando si donde vas disponen de trona. Pero si además sales de viaje, es perfecta para facilitarte la vida de turista. La usamos de bolsa para meter lo necesario, colgada del carrito o de nuestro hombro y cuando nos apetece parar a comer, sólo tenemos que pedir mesa para X contando que el Miniser va a ocupar una silla, aunque como es un señorito, la comida se la trae de casa. De esta manera además, en mi opinión los niños se sienten más independientes, más autónomos, al verse como uno más participando en la comida, a la misma altura que todos, aunque eso sí, cubiertos, vasos y demás vajilla susceptible de caerse mejor algo alejada de su territorio en la mesa.

Este inventazo tiene un límite, como todo, que aguanta hasta los 15 kilos, así que dentro de tres kilazos nos despediremos de ella. ¡Ay!, que despiste tengo, demasiada desconexión, y es que todo este post, viene a cuento de que entramos en la época de BBC, Bodas, Bautizos y Comuniones, y quería recomendarte este artilugio como estupendo regalo para posibles bautizos a los que estés invitado. Seguro que los padres, aunque al recibirla pongan una cara un tanto extraña, con el tiempo te lo agradecerán.