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Juicios de opinión

Anoche me costaba dormir. No sé si por los mocos, por el café que tomé a las 7 con una amiga o porque repasaba mentalmente la lista de cosas que tengo pendientes para hoy y que no me dará tiempo a hacer en una semana entera a jornada completa.

 

El caso es que ya que el insomnio me acompañaba decidí poner sobre el papel todas las ideas que pululaban por la cama entre mi chico y yo, así tal vez quedara más espacio y conciliara mejor el sueño.

Contando ovejas para dormir

Contando ovejas para dormir

Uno de esos pensamientos, uno que abultaba bastante, era sobre una pregunta que últimamente me hacen demasiado: “¿no te sientes vacía sin trabajar?”.

Desde que comencé la excedencia para cuidar del Miniser tras el permiso de maternidad, me han hecho esa pregunta muchas veces, de diferentes maneras, con distintas intenciones. Y la respuesta siempre es NO. Al contrario, muchas veces me sentí vacía en mi trabajo. Parece que la frase de “sentirse realizada” sólo es posible utilizarla si nos referimos la trabajo, y aunque es un ámbito importante que nos realiza como personas no debe ser el único.

Ese bulto que ocupaba parte de mi almohada anoche, es una frase que me empuja en la boca pidiendo salir. Lo que “realiza” a una persona, sea hombre o mujer, no es el trabajar o no, sino lo satisfecho que esta con la actividad que desempeña. Opino que podemos “realizarnos” con un hobby, con un proyecto personal, con simplemente disfrutar de los que te rodean sin tener que estar a gusto en tu trabajo. En mi caso, tener que atender teléfonos llenos de quejas absurdas, que colapsan la línea de gente en apuros reales, en los que la mayoría de los casos el no poder ayudar hace que la impotencia me acompañe a la salida de camino a casa y más allá, un trabajo mal pagado que te apena el alma y te vuelve pesimista hacia la vida, con turnos que me hacen vivir a contracorriente de la familia, los amigos, el amor…NO, no me realiza. Tal vez si mejorara como persona con él, si creciera intelectualmente al realizarlo, ai aprendiera algo nuevo que me hiciera sonreír, o por lo menos mejorara significativamente mi libreta del banco, tal vez, me sentiría realizada. Pero actualmente, no me compensa hacer lo correcto como mujer moderna-actual-trabajadora-independiente y marcharme a un trabajo amargo para dejar a mi pequeño al cuidado de otros y perderme sus primeras veces que no volverán. Entiendo que hay personas que necesitan trabajar, bien por necesiad económica o por necesidad vocacional, quien necesita hasta el último euro para pagar las facturas o quien lleva su labor en la sangre tanto como el respirar. Pero no entiendo porque no me comprenden a mí. Porque no respetan mi decisión de apretarme el cinturón una temporada y cambiar de empleo a tiempo completo a cambio de olvidar caprichos. Porqué creen que me tengo que aburrir “estando sin trabajar”, “sin hacer nada”. Tal vez les parezca poco trabajo levantarse cada día e intentar llenar de amor a mi pequeño. Tal vez no sea trabajo velar veinticuatro horas porque se sienta seguro y feliz. Quizá enseñarle pequeños grandes logros y enormes derrotas, ayudándole a crecer no sea nada para los que opinan. Para mí SI. Me realiza verle sonreír al buscarme con la mirada y decirme en silencio que está seguro porque estoy ahí, a su lado. Me siento realizada cuando hace monaditas que hemos practicado y los abuelos ríen alrededor. Me siento plena cuando alguien comenta: “se le ve que es un bebe feliz”.

La mayoría de las personas dejarían de trabajar si les tocase una gran lotería con miles de millones. Hay otras que no. Yo soy de las primeras, así que me dejen tranquila que aún no he podido ni calcular el premio gordo que me ha tocado y que tengo durmiendo en la cuna  mi lado.