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Cuando sube la fiebre (II)

Hace tiempo te hablé de los diferentes tipos de termómetro que había conocido al convertirme en madre. Hoy, te hablaré de esos momentos en los que tienes que usarles, bien porque hay unos mocos verdes que se agarran al pecho como si llevasen arnés, porque existe una bacteria que hace acampada en el oído de tu retoño o también, como ha sido el caso del Miniser desde hace 3 días, porque un premolar jugaba a imitar a un iceberg, enseñando sólo un piquito amenazador. En estos casos, o por otros motivos en los que ves que tu pequeñx está más irritable que Falete a dieta, te equipas con termómetro en mano, sea del tipo que sea, y los Pin y Pon de las medicinas infantiles, léase Dalsy y Apiretal, en la otra, decidida a no permitir que su cuerpecillo sufra los malestares de la fiebre. Hasta que de repente, te dicen que últimamente, lo que los médicos están pautando, es no tratar la fiebre. ¡¡¿Qué qué?!! niño enfermoPues eso, que según últimas teorías, o por lo visto, en realidad antiquísimas teorías, la fiebre es un mecanismo de defensa ante una infección, y aplacándola, lo que conseguimos es eliminar el malestar que genera pero no acabamos con el bichejo infeccioso que se ha instalado en el paciente, por lo que han de pautarnos entonces antibiótico. Así que, como la fiebre además de signo de alarma de que han entrado invasores en nuestro cuerpo, tiene también cuerpo de seguridad integrado, por lo visto cuando sube y la dejamos bajar sola, lo que hace es acabar con el invasor malvado que tenía a nuestro organismo echo una piltrafilla. Ahora bien, si ahora indican que lo mejor es dejar que la fiebre suba y baje como un ascensor pesado sin que hagamos nada más que mantenernos fresquitos e hidratados, ¿debemos hacer caso?. La verdad, es que no sé tú, pero yo a veces dudo hasta de mi nombre con tanta información que varía de un segundo a otro. Me refiero que lo mismo que hace unos años era bueno comer huevos y ahora no más de tres por semana, que si no abusases del pescado azul y ahora come atún hasta mojado en el café, que si toma aspirina para todo (yo estaba enganchada a la infantil, ummmm que rica era) hasta que el ibuprofeno llegó y todos renegamos de las maldades de la pastillita con una cruz blanca… Me refiero a que no sé qué pensar al respecto, sobre estas indicaciones médicas, cuando en un mismo centro de salud, dos pediatras no se ponen de acuerdo ni con la edad a la que introducir el pescado.

Porque por una parte, en el rincón derecho, con bata de colores, campeón del peso pesado de la botica y varios miligramos según el peso del paciente, Eeeeeellllllll Antitérrrrrrrmico!!!. Y por otra parte, en el rincón izquierdo,con batín natural 100% ecológico, una púgil novata que se está abriendo paso en los últimos campeonatos mundiales, Laaaaaaaa Fiebrefiliaaaaaaaa!!!. Duro combate para que lo presencie una madre primeriza. Porque sí, porque si es tu cuerpo, o el de tu Manfriend, o más a mi favor, el de un amigo-familiar que por mucho que le quieras no vas a tener que ver cómo hace temblar hasta el sofá con sus escalofríos febriles, pues no te importa probar las últimas tendencias y vestirte la convicción con el prêt à porter de dejar que la fiebre haga su trabajo. Pero cuando es tu Miniser, que tiembla, lloriquea, y tiene el cuerpo como un hornillo encendido de la vitro, pues dudas, y quieres paliar ese malestar, el de él y el tuyo por verle así, tan apagadillo, tan indefenso.bebe con fiebre

Y viendo este combate llevo tres días, en los que a ratos gana la amiga de la fiebre pero al poco suma puntos el bote naranja que está en la mesita. Esperemos que la punta del iceberg alojada en la encía, deje pronto paso al resto de tesoro que se esconde bajo ella. Mientras llega ese momento, os dejo dos enlaces que me han parecido interesantes. El primero es el blog de la Dra. Shora en el diario digital El País. Me ha gustado por su claridad y detalle, aunque contradiga totalmente la opinión de mi pediatra, bueno, la del Miniser, que es de las más rápida de la zona repartiendo recetas (y dándote directamente la medicación incluso en la propia consulta, aún siendo de la sanidad pública, vamos, una temeraria). Después, puedes leer este otro artículo de Mi Pediatra Online, donde llega a una conclusión intermedia y deduce un posible motivo para esta farmacofobia, como él llama.

Por último, te invito a que pases por este blog, donde de manera divertida, el Dr. Martínez nos habla de su día a día en una consulta pediátrica.

¿Tú eres más de fiebrefilia, o fiebrefobia?

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Cuando sube la fiebre

Nunca me había parado a pensar si el termómetro que teníamos en casa hasta antes del Miniser era bueno, cómodo o fiable, porque claro, hasta ahora lo debíamos haber usado dos pocas veces en estos años. Somos más del sistema tradicional me da que tengo fiebre, me voy pa´la cama. Pero con la llegada de un niño todo cambia, incluido y sobre todo el termómetro que usas en casa.

En la fase de aprovisionamiento pre-parto, habíamos comprado un termómetro híbrido, es decir, parecido a los de toda la vida pero que te indica los grados en formato digital. La marca nos daba garantías, ya que la conocíamos de otras comprillas y catálogos varios que nos estábamos estudiando como buenos primerizos. Era el Themoflexi de Miniland. Su precio no nos pareció excesivo, y que la punta fuera de suave goma flexible nos pareció un detalle si tenemos en cuenta que a los bebes, lo mejor (o más recomendado, dicen) es tomarles la temperatura en el culete. El sistema de uso además era simple: lo colocas, presionas el botón y alos pocos segundos un pitido te indica que la temperatura está tomada y que puedes retirarlo. Apartas el termómetro y ves en el display los grados que tiene el enfermito. Fácil y rápido, dos cualidades que nos gustan en las cosas no divertidas.

Lo usamos, por suerte, esporádicamente durante los primeros nueve meses. Cuando un diente protestón se empeñaba en dar guerra al salir, con unos moquillos reticentes a marcharse sin armarla, poco más. Hasta que llegó Diciembritis, el último mes del año en el que compramos todas las -itis que había en el mercado. Otitis, laringitis, mamitis, y la fiebre, que era uno más en la familia, nos había cogido cariño y no había quien la echara. Ese mes, nos dimos cuenta que era un incordio para el pobre Miniser estar quitándole  el pañal y molestándole cada dos por tres para ver si los jarabes hacían o no efecto con la fiebre. Y más incordio aún, cuando por la noche estaba dormido, ya que casi siempre tanto trajín le despertaba y acabábamos de verbena nocturna bailando los tres en la cama. Así que investigamos que otras opciones termometristicas teníamos, y aquí te dejo la tesis que realicé:

  1. Termómetros sin contacto: funcionan por ultrasonidos. Los acercas a la frente o sienes del bebe y en escasos segundos te indica el calor corporal. Ahora los usan en muchos hospitales, por higiene y rapidez sobre todo.
  2. De contacto: los tradicionales que se ponen en la axila, boca o recto o los actuales, que los posas en el oído o en la frente y en pocos segundos te indica la temperatura. También son rápidos e higiénicos, pero los de oídos son menos fiables porque a veces un exceso de cera puede dar datos erróneos.
  3. termometro chupeteTipo Chupetes: son cómodos, e igual de fiables que cualquier digital, pero tienen el inconveniente de que hay niños que no quieren otro chupete diferente al que usan habitualmente.
  4. Los packs: vienen varios tipos de termómetros juntos, para el agua de la bañera, para la fiebre y para el ambiente, pero no siempre necesitas todos y su precio no te compensa si sólo quieres uno de ellos.
  5. thermoDockLos supertermómetros tecnología punto cero, como el Thermoadvanced Plus, que lee en dos segundos la temperatura corporal, la de líquidos como la leche del bibe, del agua del baño, te lo dice por voz y te pasa los datos al móvil o a la tablet. O el ThermoDock, un dispositivo que se acopla al iphone et voilà, termómetro que te parió. Vamos, lo más de lo más para los amantes de la manzanita.

Nuestro termómetro Nosotros, en nuestra ignorancia y por descarte, elegimos uno de los de Sin contacto, porque nos parecía cómodo de usar sobre todo mientras duerme. Es este que tienes aquí al lado, el Easy Touch de Chicco. El precio (38 €) era razonable si evitaba desvelos nocturnos, y tenía lo justo, ni más ni menos, tienes que mirar los grados en la pantallita, no tiene voces que te susurran si tienes fiebre o no,pero es fiable al 100%, comprobado en las primeras medidas con el rectal tradicional. Es cierto también, que el primer día nos pasamos la tarde probando con uno, con otro, tu tienes 36,7, yo 35.8, tú ¿34,2?¿no estarás muerto?. Es pequeño y ligero, bueno para llevar en el bolso esos días catarrales que andas de un lado a otro con el renacuajo a cuestas y cada rato compruebas que la fiebre está firme, sin sobrepasarse. Eso sí, si eres un poco hipocondríaca del dolor ajeno mejor quédate con los de toda la vida, o volverás loco al personal queriendo comprobar cada minuto que ningún virus se está apoderando de su cuerpo.

Y tú, ¿qué tipo de termómetro usas?