Archivo de etiquetas| Sentimientos

#Miércoles Mudo: Tardes de siesta

 

20140611-152338.jpg

“Miércoles Mudoes un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

Anuncios

#Bring Back our Girls

Este es un blog modesto, que habla sobre la infancia, la p/maternidad y todo lo que conlleva. Me divierte escribir sobre productos que considero recomendables, sobre los que no me lo parecen, sobre lo que nos ocurre y espero que al leerlo también te parezca entretenido. Pero si soy sincera conmigo, contigo y con mi conciencia, si este es blog sobre la infancia y sobre madres, padres y adultos respondables de educar, no puedo dejar que pasen más días sin hablar sobre lo que está ocurriendo en Africa. Porque no todas las infancias son felices, ni todas las maternidades fáciles aunque la nuestra no nos lo parezca a la hora de conciliar o educar. Porque no tengo hijas pero me duele lo mismo. Porque tengo un hijo y no quiero que piense que eso es la normalidad. 

Llevamos días oyendo y leyendo hablar sobre el secuestro de más de doscientas niñas, ¡más de doscientas!, que sólo querían estudiar, y la matrícula que las han impuesto son violaciones, maltratos y vejaciones diarios porque hay hombres que consideran que ellas no han nacido para progresar. Boko Haram es el grupo terrorista de carácter fundamentalista islámico en Nigeria. La traducción de su nombre es La pretenciosidad es maldición (anatema), aunque también puedes encontrar que se traducen como la educación occidental es pecado. Por este aspecto, no sólo castigan a las niñas que acuden a las escuelas con estos secuestros, ya que una muchos niños han fallecido quemados o torturados al encontrarse en los centros educativos. Pero son ellas las que además de ver su final similar al de sus compañeros, están viviendo un infierno diariamente, tan atroz, que seguramente hubieran preferido el destino cruel pero rápido de sus compañeros de aulas.

Y ante esta barbarie, me pregunto ¡cómo es posible que nadie hagamos nada!, que ningún país que egocéntricamente nos denominamos civilizados dediquemos unos escasos minutos a estos actos vandálicos y consintamos que se mantengan en el tiempo. Tal vez porque no hay nada que interese en Nigeria, nada que robar o de lo que apoderarse una vez invadamos con la excusa de ir a ayudar. Pero no sólo cerramos los ojos y cambiamos de canal ante esta miseria, no. Tampoco nos incomodamos ante la tradición de la Provincia Oriental del Cabo, en Suráfrica, donde miles de niñas son raptadas por hombres mayores, forzadas a ser sus esposas con el beneplácito de los padres de las menores (a cambio muchas veces de una suma de dinero). Son forzadas a convertirse en esposas de enfermos de VIH, que en su ignorancia creen que el hecho de unirse a una virgen les librará de la enfermedad, sin saber y sin importarles aunque lo sepan,que invariablemente el VIH continuará poblando su cuerpo además de envenenar también al de su joven y reciente esposa obligada, emponzoñándola la salud y el alma con la vida de enfermedad y esclavitud a la que la han condenado.

bringbackourgirlsY así uno tras otro podríamos empezar a enumerar casos de maltrato, ablaciones, trata de blancas, prostitución infantil, de violaciones, de vidas condenadas y desgarradas, casi siempre de niñas que en muchos casos no han llegado a ser mujer. En Africa, América, Asia, Europa..donde mires, tristemente, siempre habrá una mujer sufriendo por su condición de mujer, su lamento causado por una justificación casi siempre religiosa de fanáticos a los que no interesa callar, porque si interesase, sería muy fácil hacerlo.

No tengo hijas, pero si algún día las tengo no quiero imaginarme el terror de saber que hay lugares del mundo donde se permiten estas prácticas, donde se las pueden encontrar y saber que además, nosotros lo fomentamos con nuestra indiferencia.

Tengo un hijo que tendrá amigas, compañeras de estudios, de trabajo, novia si esa es su orientación, que no seré yo quien le diga a quien debe amar. Y quiero que las respete, que sepa que ningún Dios si es que existe alguno pide odiarlas a cambio de favores, que luche por una vida justa y digna para todos, sea cual sea el sexo con el que nacimos.

Soy mujer, y me lamento al ver que estas atrocidades nos causan espanto un momento, que las olvidamos pronto e incluso frivolizamos con ellas aprovechando una foto cualquiera de un cartel en blanco para bromear.

Siento lástima, impotencia, rabia, por lo que las ocurre a mujeres del tercer mundo, por lo que permitimos que ocurra en el primero, que pregunto yo, qué cual es el segundo mundo, ese que nunca se habla de él, donde nunca ocurre nada y donde deben ser todos felices. ¿Dónde está para marcharme a él? Bueno, no me lo digas, no estoy segura de querer ir, porque  seguramente, allí también habrá mujeres que sufren injustamente por no haber nacido hombres. 

Si quieres firmar en contra de estos actos puedes hacerlo a través de Amnistía Internacional en esta página

Un café con… Una Madre de Acogida

Hoy me tomo un café fuerte, amargo pero reconfortante. Un café con fuerza que deja un magnífico sabor de boca al terminar. Un café que tomé con una Madre de acogida y que me hizo cambiar la perspectiva de muchas cosas, para siempre.

Frente a mí tengo a X, entiende que no puedo darte su nombre, es un tema delicado. Con sus hermosos ojos oscuros ojos llenos de ternura me adentra en un mundo paralelo al que vivimos, pero demasiado real. Su historia comienza cuando su hijo pequeño cumple dos años, y la apetencia de ser madre vuelve a latir, pero de forma distinta. Un deseo antiguo de adoptar, de ayudar, duerme entre ella y su marido, y deciden que es el momento. Comienzan a buscar información, a concretar los pasos, a escuchar extrañas noticias sobre adopciones en el extranjero y por una serie de circunstancias, el proyecto se paraliza. Un reportaje en la televisión les muestra una realidad cercana también necesitada de ayuda, y tras sopesarlo, deciden intentarlo.

dar amor

Me explica cuales fueron los primeros pasos que dieron y que debe dar todo el que quiera embarcarse en una aventura tan fantástica como ésta. Acudir a Asuntos Sociales, al  Servicio de Protección al Menor. Allí facilitan toda la información necesaria y te inscriben en un curso (no inmediato) donde te cuentan la cruda realidad. No pueden andarse con fantasías de que todo va a salir perfecto, te hacen mirar por el cristal de la verdad. X y su marido consiguieron la idoneidad como padres de acogida en Febrero. En Marzo, llegó Ella. La rapidez con la que les asignaron un caso fue el tipo de acogida que habían elegido: Acogida de Urgencia, en la que los niños a acoger tienen como máximo 2 años, ya que la ley intenta que los menores de esta edad no pasen a ser posible por centros de acogida, integrándose directamente en una familia de acogida de urgencia con quienes convivirá un máximo de 6 meses. Existen otros dos tipos de acogida, la Simple en la que el tiempo del niño en la familia es máximo de 2 años, ya que se intenta que la familia biológica va a estar en un futuro en disposición de hacerse cargo o pasará a adopción, y la Permanente, que implica que puede ser hasta que el menor cumple los 18 años.  Esta última suele ser de más duración ya que al tratarse de niños de mayor edad nadie les quiere adoptar o tienen un arraigo con su familia biológica muy fuerte y no pueden desvincularse de ninguna manera. X me explica que dos normas básicas son que el menor que acojas no puede tener más edad que el menor de tus hijos, con los que va a convivir. Y la segunda, que uno de los padres de acogida no tiene que trabajar.

Volvemos a Marzo. Para la acogida de urgencia has de estar 24 horas disponible, así que de repente, una llamada de teléfono les informa que ha nacido una pequeña que no puede quedarse con su madre biológica y ellos han sido los elegidos para acogerla. Mañana han de ir a buscarla. X es sincera hasta doler, y me relata cómo intentó crearse barreras emocionales para resguardar su corazón. –Pensé tomármelo como un trabajo -me dice –un niño al que he de cuidar tan bien como si fuera mío pero que sé que es temporal. Como cualquier cuidador que acude a casa de otros pero en tu casa. Al final, no puedes evitar que esas barreras se caigan, día a día, hasta sentirlo tu propio hijo.

Creían que con Ella sería fácil, pero llega el punto en que se plantean adoptarla ellos, aunque saben que no pueden. El acogedor no puede adoptar. Durante el tiempo en que conviven, crean un Libro de Vida para Ella, para que el tiempo de acogida no sea un vacío en su vida. Lo que está claro, es que ese tiempo, no sólo no es un vacío sino que ha llenado los corazones de toda la familia. Los dos hijos de X participan en esta generosa decisión, en todo momento cuentan con su aprobación ya que van a influir en sus vidas. Transcurren seis meses desde la llegada y Ella pasa a ser adoptada, por suerte, por una familia maravillosa. Una familia que entiende que el proceso es duro, que hay muchos sentimientos que gestionar y que en ningún momento a partir de entonces, ocultan a Ella quienes fueron los padres que la acogieron, quienes la dedicaron todo en sus primeros meses de vida. A día de hoy siguen teniendo contacto y una relación entrañable.

relojCuatro meses después de la marcha de Ella, llega otra acogida, de tipo simple. El menor de tres hermanos, con retraso motor. Consultan de nuevo con sus propios hijos, y estos no sólo están de acuerdo sino que disipan los temores de sus padres. Quieren ayudar. Pero esta experiencia, va a ser totalmente diferente, enriquecedoramente dura. Las necesidades especiales de Él hacen que toda la energía familiar se centre en ayudarle. No hablaba, no comprendía. Fue necesario acudir a Atención temprana pero sobre todo, fue necesario mucho amor, ternura y dedicación, por parte de X, de su marido y de sus hijos biológicos. Fue necesario robarse tiempo unos a otros para poder regalárselo a Él, un cariñoso tiempo bien usado que mereció la pena al ver día a día los pequeños grandes avances. En este período, no sólo evoluciona Él, los hijos de X también crecen, evolucionan y se cuestionan las cosas. Al principio X y su marido resolvían las curiosidades de sus hijos biológicos enmascarando la realidad, hasta que dijeron basta. No querían mentirles sobre el mundo que tenemos alrededor, sobre el por qué esos dos hermanos que habían conocido no podían vivir con sus familias de sangre. Les explicaron la verdad, la necesidad de ser ayudados y la necesidad de querer ayudar. 

Pasa el tiempo y la adopción vuelve a llamar a su puerta. Una pareja pasará a ser ahora los padres de Él y sus hermanos, pero esta vez es diferente. Es una pareja que no facilitan las cosas, no dejan que el proceso sea gradual, sino que arrancan las raíces sin importar el daño que puede causar. Y lo peor, es que el Servicio de Adopción no ayuda a curar esas heridas, ningunea a los acogedores como si de una plaza de aparcamiento se tratara. Allí estuvo el menor aparcado pero ya llegó el dueño. Y no es así. No debe ser así. ¿Quién mejor que las personas que hasta el momento son la familia de ese menor para informar a los que serán sus padres sobre qué le gusta, cómo duerme, con qué sueña, qué le hace feliz?. Pero desgraciadamente ya sabemos que al fin y al cabo somos números y papeles amontonados en un despacho gris. Los adultos lo sabemos, pero ¿cómo explicarle X a sus hijos que ya no podrán ver más a su hermano? Es difícil asumir que se ha de pasar de Todo a Nada en cuestión de minutos, pero más difícil es cuando te sientes solo y abandonado por parte de quien organiza la función, aunque al fin y al cabo, ya sabías que ese momento llegaría. El problema, y grave, está en que el menor que baila de una mano a otra en ese momento no ha elegido nada y sin darle opción a entender, a conocer, a realizar la transición de sus sentimientos, le arrancan sin explicaciones ni lamentos de sus padres, a quienes él siente y llama Mamá y Papá, por mucho que se haya intentado evitar. De boca de X salieron estas palabras para referirse a este momento: él es un hijo para tí, pero más eres tú su madre, la única que tiene en ese momento. Y le separan de tí. 

Hace ya tiempo que estas dos historias ocurrieron. Ahora X y su familia tiene otros proyectos, un duelo casi cerrado y mucho amor por dar. Los hijos de X piden volver a acoger, sentir de nuevo que el amor es ilimitado y el esfuerzo por repartirlo entre quien lo necesita merece la pena. Tal vez ahora estés pensando si la opción de acoger es buena para el menor, y te puedo asegurar que sí, ya que está comprobado que el vínculo de apego que se forma con los acogedores es más fácil de reproducir después que si el menor no ha vivido con familias. El cariño siempre es bueno, la amabilidad, sentirte parte de algo bello como es una familia que se quiere es infinitamente mejor que pasar un sólo día en un centro con el alma desolada.

bebe arbolDesde ese café me sorprendo reflexionando sobre este tema y sobre X. Me pregunto si algún día seré tan valiente como ella y su familia. Rememoro la charla y me asombro de su capacidad de empatizar, de cómo entiende a las familias biológicas, sin juzgarles ni cuestionarles, simplemente tendiendo su mano a los más débiles, los niños. Pienso que ojalá más personas generosas como ella, su marido y sus hijos nos abrieran los ojos a la vida. Así, entre todos, podríamos cambiar esta burocracia de buenas teorías pero malas prácticas. Quisiera que algún día, mi egoísmo fuera menor que mi corazón, poder afirmar en un Libro de Vida lo que X escribió en los de sus dos hijos: “Fueron niños amados”.

“Acoger es muy importante para el bienestar emocional del niño, es plantar un árbol del que otros recogerán los frutos”. X.

Felicidades sister!!!

Hoy es el cumpleaños de mi hermana. Cumple 20 años, ¡veinte ya!, y quiero dedicarla el post de hoy como homenaje a la mejor tía del mundo.

Cuando nació yo tenía catorce años, sí, mis padres se lo pensaron un poco, y no será porque yo les dí muchos disgustos (hasta ese momento por lo menos). El caso es que su llegada coincidió con el despegue apoteósico de mi adolescencia, así que no tenía mucho tiempo para ella. No fuí la típica hermana que jugó a ser mamá con ella, que la cuidó día y noche, quizá por ello igual ahora soy un poco pesada con ella, para compensar esa época en la que la vida social era el ombligo de mi mundo. Pasaron los años, y la diferencia de edad y de caracteres nos tenía bailando en un ni contigo ni sin tí, hasta que crecimos, las dos, o tal vez yo, porque ella siempre ha sido muy madura, creo que a veces la más madura de las dos. Cuando me quise dar cuenta, ya no era mi hermana pequeña, era mi amiga.

FelizcumpleañosCuando me quedé embarazada, justo al mes se mudó a Londres. Me sentí triste por no poder compartir con ella día a día un momento tan especial para mí, pero tenía que vivir su vida, intentar conseguir sus sueños. Por circunstancias del destino regresó a casa cuatro meses después, dispuesta a vivir conmigo esa transición de vida que estaba experimentando. Llegó el día, nació el Miniser. Allí estaba ella, la primera, apoyando, mostrando su cariño y alucinando con los sentimientos que ese pequeño truán estaba despertando en su instinto y que ni se imaginaba que podía llegar a sentir. Aquí el amigo, al salir, rompió algo más que la bolsa, y fue ella quien me cuidó, me curó y atendió cuando nadie se esperaba que desempeñara ese papel. Gracias a ella, tal vez el Miniser se esté convirtiendo en un bailongo y le encante todo tipo de música, tal vez fue porque la primera canción que escuchó en su vida, a las pocas horas de nacer, fue esta melodía que su tía le puso para empezar a compartir con él su amor por la musica.

Ha pasado casi un año desde aquellos días de hormonas y emociones. Doce meses en los que hemos aprendido juntas papeles nuevos en el teatro de nuestras vidas, yo de madre, ella de tía, las dos de hermanas mas unidas.

Así que hoy, quiero darte las gracias, por ese genio que me enfada y enternece a partes iguales. Por esas conversaciones absurdas por whatsapp que me roban carcajadas. Por esas cosas que sólo nosotras sabemos y nadie más podría entender. Feliz cumpleaños Wendy.

Cuentos de amor

Empezamos la semana del amor, aunque el bombardeo publicitario avisándonos de que San Valentín está de camino lleva ya varios días. Así qué a estas alturas no voy a recomendarte ningún plan de pareja, primero porque sí eres como yo, que te cortaron al nacer la vena romántica junto con el cordón umbilical, el viernes 14 es un día más. Segundo, porque si por el contrario, te gusta disfrutar del día más amoroso del año con tu pareja, con un regalo, con cenas especiales o con ideas más originales a estas alturas ya tendrás en la agenda el plan a seguir este próximo viernes.
Pero, ¿tienes algún plan para hacer con tus pequeños? Seas del tipo que seas, te propongo tres libros para hacerte con ellos aprovechando que el amor flota en el aire y así compartir con los retoños un rato de lo más amoroso.

Para los más pequeños

Para los más pequeños

El primero es un clásico, “Adivina cuanto te quiero”, de Sam Mcbratney. Lo escribió en 1994, pero sigue en el top ten de ventas infantiles por muchas cosas: por sus ilustraciones, su lenguaje sencillo y claro y sobre todo, por los momentos tan entrañables que consigue crear entre los niños y los papis. Con esta historia, ayudamos a los niños a desarrollar su autoestima y a expresar emociones, con lo que los abrazos y los besos están asegurados. Recomendado desde cuando quieras, porque para enseñarles a mostrar afecto, nunca es pronto.

El amor no entiende de diferencias

El amor no entiende de diferencias

Otra opción, esta ya para pequeños amorosos de unos cinco años en adelante, o un poco adetrás, es “Cocodrilo se enamora”. Un cuento de lo más actual que con gran humor trata el amor universal, donde no existen barreras y enseña a aceptar diferencias, como las que se encuentran Cocodrilo y Jirafa, la pareja de enamorados protagonista. Su autora, Daniela Kulot, nos muestra de una manera divertida las sensaciones que uno siente al enamorarse y nos recuerda que da igual que seamos diferentes porque lo que importa es amarse.

Amor y aventuras que te enganchan

Amor y aventuras que te enganchan

La última sugerencia es ya para esos enamoradizos de siete años o más, que empiezan a preguntarse más en serio que es esto del amor del que tanto hablamos los mayores. Para estos lectores podemos contar con Geronimo Stilton, el intrépido reportero ratonil de “El amor es como el queso”, una divertidisima historia para los menudos románticos y también para los aventureros, que les enganchará desde la primera página y casi seguro, que a los padres también.