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Estreñimiento

Atención: esta entrada contiene párrafos que pueden dañar su sensibilidad escatológica. Aunque sí eres padre o madre, supongo que lo de las cacas, lo tienes superado.

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Sobre parecidos no hay nada escrito. Depende de quien sea el fisionomista con el que te encuentras va a decir que tu retoño es igual que el padre, que su abuela, o que la amiga con la vas paseando pensando que es tu hermana. Todo depende de a qué parte de la familia conoce más, a no ser de esos casos en que el niño es una calcamonía de un familiar. En el caso del Miniser ocurre lo primero, que depende del ojo del que le observa, no está muy claro a que rama se parece, pero para su desgracia, sí sabemos en lo que se parece a mí, en su precoz estreñimiento.

bart en el bañoEn los primeros meses no había problema, con la lactancia materna el Miniser era un reloj. Hasta que un día no hizo nada, ni al siguiente, ni dos más allá. El estaba feliz y risueño, pero yo, que vivo en mis carnes la sensación de overbooking intestinal, me imaginaba que muy cómodo no podía estar. Así qué empezamos a escuchar los remedios caseros que nos iban dando los diferentes miembros de nuestro Pediatric Team Vip, léase abuelas, amigas con niños y cualquiera sin conocimientos del aparato digestivo pero que se encontraba cerca en el momento de comentarlo con algún miembro de los anteriores. Entre estos remedios encontramos por ejemplo: urgarle en el culete con una ramita de perejil mojada en aceite, que digo yo que tendría que ser muy fresco, para que la rama estuviera algo tiesilla. Misma acción pero con la punta del termómetro. Esta nos sonaba más, pero nos daba cosica, ya sabes, somos primerizos. Darle una cuchara de zumo de naranja en ayunas o usar un supositorio de glicerina.
Ante nuestra indecisión optamos por ir a urgencias, ya que tras siete días parecía que cada vez comía menos, cosa normal por otra parte, porque la frase de salir para dejar entrar no hay que aplicarla solo a los ascensores, y a no ser que tuviera una planta de reciclaje interior allí no había salido nada de ninguna manera. En urgencias nos dijeron que no tenía nada, y que era algo normal con la lactancia materna el no hacer deposiciones durante varios días. Que eso no se considera estreñimiento, siempre y cuando al hacerlo, sea blandito. El que las deposiciones sean duras es el verdadero estreñimiento, aunque se haga todos los días. Aún así, le estimularon con una canulita manchada en vaselina y al poco empezó a entrar en erupción, líquida y constante, sin prisa pero sin pausa. Nos recomendaron no hacer nada en casa si volvía a ocurrir, ni si quiera los supos de glicerina tan tradicionales ya que podíamos causarle alguna herida, y que acudiéramos de nuevo a urgencias si pasaban más de siete días, que allí volverían a hacerle la purga sin problema.

A los pocos días, en la revisión del pediatra, este nos dijo que ni hablar, que no dejásemos pasar más de tres días, que una cosa es que no sea grave y otra que el pobre se tire una semana empachado comiendo cada vez menos. Así que nos recomendó la glicerina en forma de minibalas o unos polvos llamados eupeptina, pero como tomaba el pecho ya era más rollo sacarme la leche porque el biberón no le hacia mucha gracia. Decidido, supositorios para lactantes.
Pasó otro ciclo de sequía y probamos. Como en el cambiador se movía mucho decidimos suministrarle la ayuda tumbado en el sofá. Se nos resistió un poco, para que te voy a engañar. El supo se nos escurría, no éramos capaces de que lo retuviera y terminaba deshaciéndose en nuestros dedos. Somos primerizos, acuérdate, y escuchábamos la voz de la residente de urgencias sonando en nuestra conciencia diciendonos que podíamos hacerle daño, algo que hubiera resultado muy difícil mientras no se lo pusiéramos en horizontal. Ya estaba. Misión cumplida. Ahora a esperar que hiciera efecto, pero ¿cuanto tiempo sería? ¿10 minutos? ¿1 hora? ¡¡¿¿Minuto y medio??!! ¡¡¿Sólo minuto y medio?!! ¡Corre, trae algo! Sí, que sí, que teníamos una toalla debajo de el, pero no era suficiente. Que empezó a brotar una lava descomunal que nos pilló desprevenidos. Digno de una peli gore fue expulsando los desechos acumulados sin descanso y con más rapidez que lo que recordábamos del hospital, y así evacuó, entre gorgojeos suyos, risas nuestras y papel de cocina, pañales y toallitas por toneladas que intercambiábamos bajo sus muslos, sostenidos en alto para poder recaudar mejor el premio gordo. Esa fue la primera vez, en la que pagamos la novatada. En las siguientes….bueno, no en todas nos habíamos licenciado ya. Pero la cosa mejoró y tras un mes y medio de tomas y dacas su tránsito se regularizó. Aunque seguimos sufriendo en silencio, o no tanto…

Han pasado unos meses y ahora durante un rato cada día se transforma. Baja las pestañas y cuando las sube ha pasado de formato .puntocaraabuelete a formato .puntoabueletegusiluz. La cara se ilumina de un rojo fosforito, las aletas de la nariz contrastan volviéndose de un blanco fantasmal indicando que allí ya no hay sangre. Los ojos acuosos te miran y yo creo que piden algo para leer y hacer el rato más ameno. Y empiezan los gruñidos. Como Nadal en un Master Augusta. Como un levantador de peso intentando batir su record. Un sonido gutural acompaña la iluminación de la cara y no hay duda, lo está intentando. Porque eso sí, intentarlo lo intenta, otra cosa es que lo consiga.

Habrá que leerle...

Habrá que leerle…

Si alguno bueno sacamos de esto es que sabemos que el Miniser es sincero, no te lleva a engaño. No es como con otros bebes que un tufillo delator te hace sospechar que tiene sucio el pañal, aunque ha podido ser  solo un aire mal acondicionado, y tienes que arrimar la nariz cual perro rastreador, y si aún así no te aclaras, echar una mirada robada a la zona cero. Este no. Con él tienes claro que hay que cambiar el pañal cuando se ha tirado más de cinco minutos empujando y te lo ha hecho saber encendiendo la cara como un intermitente y de un tiempo para acá, avisándome después. Claramente, Ca-Ca. Con lo que le ha costado ¡como para no saber lo que tiene en el pañal!

El pediatra dice que le de agua para mejorar el tránsito. -¿Vale zumo?, -no, mejor que se acostumbre al agua, -¿y mosto?, -no, que tiene mucho azúcar, -¿y una cervecita?, porque por la manera que mira los botellines el día que pille una la bebe del tirón. Nada, agua limpia y clara. Pues apañados vamos porque el niño ha salido de secano y dice que el agua estropea los caminos, así que o le obligamos con un embudo como a los patos para foei, o habrá que esperar a que sea un poco mas mayor a ver si hablando más se le seca la boca y le entra la sed. Mientras, seguiremos con nuestros apaños de botica de abuela, comiendo poca zanahoria, poco plátano, muchas frutas y verduras que hagan que las tripas no tengan que esforzarse mucho y para la motivación, probaremos con El Libro de la Caca, ¡un top ten de risas entre los más pequeños!

 

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Cuando sube la fiebre (II)

Hace tiempo te hablé de los diferentes tipos de termómetro que había conocido al convertirme en madre. Hoy, te hablaré de esos momentos en los que tienes que usarles, bien porque hay unos mocos verdes que se agarran al pecho como si llevasen arnés, porque existe una bacteria que hace acampada en el oído de tu retoño o también, como ha sido el caso del Miniser desde hace 3 días, porque un premolar jugaba a imitar a un iceberg, enseñando sólo un piquito amenazador. En estos casos, o por otros motivos en los que ves que tu pequeñx está más irritable que Falete a dieta, te equipas con termómetro en mano, sea del tipo que sea, y los Pin y Pon de las medicinas infantiles, léase Dalsy y Apiretal, en la otra, decidida a no permitir que su cuerpecillo sufra los malestares de la fiebre. Hasta que de repente, te dicen que últimamente, lo que los médicos están pautando, es no tratar la fiebre. ¡¡¿Qué qué?!! niño enfermoPues eso, que según últimas teorías, o por lo visto, en realidad antiquísimas teorías, la fiebre es un mecanismo de defensa ante una infección, y aplacándola, lo que conseguimos es eliminar el malestar que genera pero no acabamos con el bichejo infeccioso que se ha instalado en el paciente, por lo que han de pautarnos entonces antibiótico. Así que, como la fiebre además de signo de alarma de que han entrado invasores en nuestro cuerpo, tiene también cuerpo de seguridad integrado, por lo visto cuando sube y la dejamos bajar sola, lo que hace es acabar con el invasor malvado que tenía a nuestro organismo echo una piltrafilla. Ahora bien, si ahora indican que lo mejor es dejar que la fiebre suba y baje como un ascensor pesado sin que hagamos nada más que mantenernos fresquitos e hidratados, ¿debemos hacer caso?. La verdad, es que no sé tú, pero yo a veces dudo hasta de mi nombre con tanta información que varía de un segundo a otro. Me refiero que lo mismo que hace unos años era bueno comer huevos y ahora no más de tres por semana, que si no abusases del pescado azul y ahora come atún hasta mojado en el café, que si toma aspirina para todo (yo estaba enganchada a la infantil, ummmm que rica era) hasta que el ibuprofeno llegó y todos renegamos de las maldades de la pastillita con una cruz blanca… Me refiero a que no sé qué pensar al respecto, sobre estas indicaciones médicas, cuando en un mismo centro de salud, dos pediatras no se ponen de acuerdo ni con la edad a la que introducir el pescado.

Porque por una parte, en el rincón derecho, con bata de colores, campeón del peso pesado de la botica y varios miligramos según el peso del paciente, Eeeeeellllllll Antitérrrrrrrmico!!!. Y por otra parte, en el rincón izquierdo,con batín natural 100% ecológico, una púgil novata que se está abriendo paso en los últimos campeonatos mundiales, Laaaaaaaa Fiebrefiliaaaaaaaa!!!. Duro combate para que lo presencie una madre primeriza. Porque sí, porque si es tu cuerpo, o el de tu Manfriend, o más a mi favor, el de un amigo-familiar que por mucho que le quieras no vas a tener que ver cómo hace temblar hasta el sofá con sus escalofríos febriles, pues no te importa probar las últimas tendencias y vestirte la convicción con el prêt à porter de dejar que la fiebre haga su trabajo. Pero cuando es tu Miniser, que tiembla, lloriquea, y tiene el cuerpo como un hornillo encendido de la vitro, pues dudas, y quieres paliar ese malestar, el de él y el tuyo por verle así, tan apagadillo, tan indefenso.bebe con fiebre

Y viendo este combate llevo tres días, en los que a ratos gana la amiga de la fiebre pero al poco suma puntos el bote naranja que está en la mesita. Esperemos que la punta del iceberg alojada en la encía, deje pronto paso al resto de tesoro que se esconde bajo ella. Mientras llega ese momento, os dejo dos enlaces que me han parecido interesantes. El primero es el blog de la Dra. Shora en el diario digital El País. Me ha gustado por su claridad y detalle, aunque contradiga totalmente la opinión de mi pediatra, bueno, la del Miniser, que es de las más rápida de la zona repartiendo recetas (y dándote directamente la medicación incluso en la propia consulta, aún siendo de la sanidad pública, vamos, una temeraria). Después, puedes leer este otro artículo de Mi Pediatra Online, donde llega a una conclusión intermedia y deduce un posible motivo para esta farmacofobia, como él llama.

Por último, te invito a que pases por este blog, donde de manera divertida, el Dr. Martínez nos habla de su día a día en una consulta pediátrica.

¿Tú eres más de fiebrefilia, o fiebrefobia?

Un engaño de la leche

En la última semana se han dado una serie de coincidencias que me han hecho abrir los ojos. La primera fue una conversación con una amiga, que se ha convertido en madre primeriza hace dos meses. La conversación en sí surgió ante su duda de cuál era la diferencia en las leches de fórmula para que sus precios variaran tanto de una marca a otra. Dos días después, haciendo la compra en el súper me dí cuenta que el Miniser pronto cumplirá un año, momento en el que puede cambiar la leche de continuación por otra, pero ¿por cual?. Y la coincidencia desencadenante que ha puesto mi mundo lácteo patas arriba fue el que un amigo colgase de su muro de Facebook un artículo sobre la intolerancia a la lactosa y que según el que lo firmaba, los adultos de raza humana no deberíamos consumir ese producto. Cuando terminé de leer esa información, mis dedos cobraron vida y comenzaron a teclear en busca de información. Y esto es lo que encontré…

Los aparatos digestivos de los bebes no pueden metabolizar la leche de vaca por la cantidad de proteínas que tiene, demasiadas por miligramo para sus pequeños riñoncitos, por eso, la sabia naturaleza nos llena como fuentes a las madres de una leche digestiva, nutritiva y perfecta para alimentar a nuestra manada. Pero como no hay nada perfecto, hay madres que no pueden, o no quieren (no vamos a juzgar las circunstancias ni las decisiones de nadie) dar el pecho a sus hijos, por lo que recurren a las llamadas Leches de Fórmula. Estas leches en realidad son leche de vaca procesada, sí, esa leche de vaca que tanto daño hace a un lactante. Podrían fabricar las leches de fórmula con leche de burra o de cabra, cuya composición es más parecida a la leche materna, pero no, porque la leche de vaca es más barata. Así que lo que hacen es quitarle la mayor parte de proteínas a la leche de vaca para que no haga daño al metabolismo del bebe. Hasta ahí vale. El problema empieza cuando la ley prohibe en muchos países, incluido España, hacer publicidad de este tipo de leche para promover la LM (Lactancia Materna). ¿Qué hacen las grandes marcas? Pues sacarse de la manga otra leche más para que si por desconocimiento, caes en las garras de la naturaleza y optas por dar el pecho a tu hijo, tarde o temprano te sientas obligada a gastarte las perras en un producto suyo. ¿Que le vas a dar la teta? Tranquila, que ya comprarás mi leche, ya comprarás.

leche crecimiento

 

Se han sacado de la manga toda una serie  de gamas de leche. Tenemos la Leche de Iniciación (la Tipo 1), para bebes de 0 a 6 meses. Al cumplir el medio año pasamos a darles Leche de Continuación (tipo 2), y  a partir del año cumplidito, aquí viene el engaño, nos venden la moto de que necesitan un montón de proteínas, ácidos grasos y un montón de siglas indescifrables que sólo obtendremos en su Leche de Crecimiento (la que lleva el 3), la única que sus cuerpecitos pueden digerir sin problemas. Pues bien, esto es falso.

Según la OCU, un refrente en cuanto a estudios de mercado y a decir verdades saludables, la Leche de Crecimiento es una estafa y además, poco sana para los niños. Esta organización nos informa que lo recomendable es hacer una transición de leches progresiva, es decir, si optamos por LM una vez acabada esta (o como fue en mi caso a partir del sexto mes, por falta de suminstro en mis depósitos, optar por lactancia mixta) comenzar a introducir siempre la leche de Iniciación, aunque sea un sólo bote. De ahí, y dependiendo de los meses del niño, pasar después a la leche de continuación. Pero al cumplir el año, y por mucho que nos intenten convencer, es mejor pasar a la leche de vaca comercializada, la de brik que bebemos cualquiera de nosotros antes que pasar a la de crecimiento (tipo 3). . Leche de Crecimiento caca.

En un estudio exhaustivo de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria  fueron analizadas 15 de las marcas más vendidas de leches de crecimiento, y detectaron que tienen demasiadas calorías, hasta 3 veces mas que la de vaca y sin embargo, menor valor proteíco. ¿Y para qué le siguen quitando proteínas si los bebes de más de un año ya las pueden metabolizar? Pues para abaratar costes, porque el proceso ya le tienen hecho de la elaboración de las tipo 1 y 2. A la de tipo 3 para que se adapte algo más a las necesidades del niño le añaden un montón de aditivos, azúcares y proteínas extras sacadas artificialmente. Además, tienen azucares añadidos como sacarosa o azúcar común para mejorar su sabor, cuando en la leche de vaca sólo existe la lactosa propia de la leche. Estos añadidos se han encontrado en mas del 60% de las marcas analizadas. Las ofertan enriquecidas con vitaminas, las cuales no necesitan porque ya toman otros alimentos en una dieta cada vez más variada, informan que aportan calcio, pero tienen menos que las de vaca. Vamos, que lo que tienen de más el niño le obtiene de otros alimentos que ya han sido introducidos en su dieta, pero que un exceso de estos, por ejemplo, de vitaminas, tampoco es saludable.

Vamos, que con las leches de crecimiento no aportamos más nutrientes a los niños que con la leche de vaca y sin embargo, les cebamos como a patos, pudiendo incluso perjudicarles por un exceso de vitaminas y azúcares que no necesitan en tal medida.

Sabiendo ahora todo esto, a partir del mes que viene creo que el Miniser va a saber lo que es un buen vaso de leche, de verdad.

*sí, viene en inglés y yo no tengo ni idea, pero con el traductor de Google puedes apañarte medio bien si andas de idiomas regulero.

 

¿Tendrá estrabismo?

Hace  más o menos un mes, nos encontramos en una visita al pediatra con que su doctora habitual no estaba, y la persona que le sustituía observó que el Miniser metía un ojo. ¿No os habeis dado cuenta?, nos preguntó extrañada. Pues la verdad es que no, ni nosotros, ni la familia, ni los dos pediatras por los que ha pasado hasta ahora en las revisiones. Pero oye, que puede ser. Así que nos derivó al especialista, y nos pasamos treintaypico días con miradas furtivas a ver si le pillábamos torciendo el ojo.

Ya fuimos al oftalmólogo, y salimos de dudas. Con unas explicaciones muy sencillas y un par de pruebas en quince minutos escasos nos confirmó que no, que el niño no tiene estrabismo. Fué tan amable y conciso, que si quieres, aquí abajo tienes la explicación y un truquillo para saber si alguien tiene estrabismo, por si en ocasiones, has dudado que tu retoño (o tu contrario) pueda estar afectado.

Lo primero que explicó, es que durante los seis primeros meses de vida de un bebé, casi siempre, se da un estrabismo transitorio, esto es debido a la inmadurez de la visión binocular, o lo que es lo mismo, que los pobrecitos no saben enfocar con los dos ojos a la vez y por eso a veces parece que tiene un ojo mirando a Cuenca y el otro a Lugo. A partir del medio año, aproximadamente, ya sabemos que cada niño es un mundo, este estrabismo transitorio desaparece, pero puede aparecer desde entonces y hasta los dos años mas o menos, un pseudoestrabismo, cosa normal en casi todos los lactantes o menores de dos años.

Este pseudoestrabismo es la falsa sensación que tenemos los adultos de que el peuqeñajo mete un ojo, cuando en realidad no es así. ¿Por qué nos puede parecer que tiene este pseudoestrabismo? Fundamentalmente por dos causas:

la primera es porque los bebes tienen el puente nasal chato. Al no tener un tabique como los mayores que les haga de tope visual, a veces puede parecer que miran tan de lado que les da vuelta el ojo. A medida que su nariz crezca, que esperemos que no en exceso, esta sensación óptica por nuestra parte desaparecerá.

la segunda causa por la que pueden padecer este pseudoestrabismo es por tener  amplio epicanto. ¿Te suena de algo? A mí tampoco, pero ya verás que cosa más sencilla es. Simplemente, es que desde el puente nasal hasta el ojo, parece que tienen un exceso de piel, y se forma un repliegue cutáneo que parece que tapa el lagrimal. Por eso, a medida que crece la nariz, la piel que queda entre el puente nasal y los ojos se estira y muestra mejor el canto interno del ojo. Este fenómeno es muy común en bebés por la morfología de sus caritas, como lo es también en personas de raza asiática, por eso a veces lo llaman pliegue oriental.

Diferentes grados de estrabismo

Diferentes grados de estrabismo

Para comprobar si alguien tiene o no estrabismo, una prueba fácil de imitar en modo andar por casa, es hacer el Test de Hirschberg, prueba que es más fácil realizar que nombrar. En la consulta la pueden hacer de diferentes maneras, pero básicamente y para salir del paso en casa, consiste en enfocar con una luz a los ojos del sujeto, con una luz no muy fuerte, se entiende, no vayamos a dejarle ciego. Cuando mira de frente, el reflejo de la luz debe ser simétrico en la córnea, es decir, tiene que aparecer en el mismo punto en los dos ojos, eso significa que trabaja y enfoca con los dos ojos por igual y no hay estrabismo. Si el reflejo no coincide en la misma zona de los dos ojos, aunque veamos que los dos ojos miran en la misma dirección, sí que puede existir, no obligatoriamente, una diferencia del trabajo ocular en los ojos, puede que enfoque más con uno que con otro, por lo que sería conveniente llevarle a un profesional y que confirme o desmienta nuestro experimento casero. Mira aquí al lado, ¿ves en la foto como el reflejo es cada vez menos simétrico?

Si quieres una explicación adicional, clara y entendible,pásate por este blog donde explican muy bien y muy rápido en que consiste esto del falso estrabismo.

Feliz fin de semana!!

El truco del azúcar

Para despedir la semana laboral, hoy te cuento un truquillo para aliviar esos coscorrones traicioneros que inevitablemente todos los niños se hacen alguna vez. Si tu pequeñajx se da un golpe en la cara/cabeza, además de calmarle como tú sabes, rápidamente humedécele la zona con agua fresquita y a continuación, aplica en la piel húmeda azúcar, sí, azúcar normal, del blanco de toda la vida. Déjaselo ahí pegado, aunque te parezca un pringue la primera vez. Verás cómo así, evitas que tenga ningún tipo de hinchazón ni cardenal.

Ya sé que es más cómoda y menos pringosa la barra de árnica, pero este truco de abuela es muy válido para todas esas ocasiones en las que la milagrosa barrita se ha acabado-no la encuentras-te la olvidaste en otro bolso-o cualquier situación donde no puedes echar mano de ella por el motivo que sea.

Miniser tras exploración de cajones

Miniser tras exploración de cajones

Si lo pruebas un día y te convence el resultado, ya verás como un sobre de azucarillo se vuelve elemento  indispensable en esa maleta maternal que llevas por bolso.

Que pases un buen fin de semana!!

Cuando sube la fiebre

Nunca me había parado a pensar si el termómetro que teníamos en casa hasta antes del Miniser era bueno, cómodo o fiable, porque claro, hasta ahora lo debíamos haber usado dos pocas veces en estos años. Somos más del sistema tradicional me da que tengo fiebre, me voy pa´la cama. Pero con la llegada de un niño todo cambia, incluido y sobre todo el termómetro que usas en casa.

En la fase de aprovisionamiento pre-parto, habíamos comprado un termómetro híbrido, es decir, parecido a los de toda la vida pero que te indica los grados en formato digital. La marca nos daba garantías, ya que la conocíamos de otras comprillas y catálogos varios que nos estábamos estudiando como buenos primerizos. Era el Themoflexi de Miniland. Su precio no nos pareció excesivo, y que la punta fuera de suave goma flexible nos pareció un detalle si tenemos en cuenta que a los bebes, lo mejor (o más recomendado, dicen) es tomarles la temperatura en el culete. El sistema de uso además era simple: lo colocas, presionas el botón y alos pocos segundos un pitido te indica que la temperatura está tomada y que puedes retirarlo. Apartas el termómetro y ves en el display los grados que tiene el enfermito. Fácil y rápido, dos cualidades que nos gustan en las cosas no divertidas.

Lo usamos, por suerte, esporádicamente durante los primeros nueve meses. Cuando un diente protestón se empeñaba en dar guerra al salir, con unos moquillos reticentes a marcharse sin armarla, poco más. Hasta que llegó Diciembritis, el último mes del año en el que compramos todas las -itis que había en el mercado. Otitis, laringitis, mamitis, y la fiebre, que era uno más en la familia, nos había cogido cariño y no había quien la echara. Ese mes, nos dimos cuenta que era un incordio para el pobre Miniser estar quitándole  el pañal y molestándole cada dos por tres para ver si los jarabes hacían o no efecto con la fiebre. Y más incordio aún, cuando por la noche estaba dormido, ya que casi siempre tanto trajín le despertaba y acabábamos de verbena nocturna bailando los tres en la cama. Así que investigamos que otras opciones termometristicas teníamos, y aquí te dejo la tesis que realicé:

  1. Termómetros sin contacto: funcionan por ultrasonidos. Los acercas a la frente o sienes del bebe y en escasos segundos te indica el calor corporal. Ahora los usan en muchos hospitales, por higiene y rapidez sobre todo.
  2. De contacto: los tradicionales que se ponen en la axila, boca o recto o los actuales, que los posas en el oído o en la frente y en pocos segundos te indica la temperatura. También son rápidos e higiénicos, pero los de oídos son menos fiables porque a veces un exceso de cera puede dar datos erróneos.
  3. termometro chupeteTipo Chupetes: son cómodos, e igual de fiables que cualquier digital, pero tienen el inconveniente de que hay niños que no quieren otro chupete diferente al que usan habitualmente.
  4. Los packs: vienen varios tipos de termómetros juntos, para el agua de la bañera, para la fiebre y para el ambiente, pero no siempre necesitas todos y su precio no te compensa si sólo quieres uno de ellos.
  5. thermoDockLos supertermómetros tecnología punto cero, como el Thermoadvanced Plus, que lee en dos segundos la temperatura corporal, la de líquidos como la leche del bibe, del agua del baño, te lo dice por voz y te pasa los datos al móvil o a la tablet. O el ThermoDock, un dispositivo que se acopla al iphone et voilà, termómetro que te parió. Vamos, lo más de lo más para los amantes de la manzanita.

Nuestro termómetro Nosotros, en nuestra ignorancia y por descarte, elegimos uno de los de Sin contacto, porque nos parecía cómodo de usar sobre todo mientras duerme. Es este que tienes aquí al lado, el Easy Touch de Chicco. El precio (38 €) era razonable si evitaba desvelos nocturnos, y tenía lo justo, ni más ni menos, tienes que mirar los grados en la pantallita, no tiene voces que te susurran si tienes fiebre o no,pero es fiable al 100%, comprobado en las primeras medidas con el rectal tradicional. Es cierto también, que el primer día nos pasamos la tarde probando con uno, con otro, tu tienes 36,7, yo 35.8, tú ¿34,2?¿no estarás muerto?. Es pequeño y ligero, bueno para llevar en el bolso esos días catarrales que andas de un lado a otro con el renacuajo a cuestas y cada rato compruebas que la fiebre está firme, sin sobrepasarse. Eso sí, si eres un poco hipocondríaca del dolor ajeno mejor quédate con los de toda la vida, o volverás loco al personal queriendo comprobar cada minuto que ningún virus se está apoderando de su cuerpo.

Y tú, ¿qué tipo de termómetro usas?