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Parking, ¿se puede?

Hay cosas del día a día que usamos sin pararnos a pensar en como lo hacemos y mucho menos, en si todos pueden usarlas. Cuando pasas de ser independiente y ágil a convertirte en el cuerpo que empuja de un carrito de bebe, comienzas a tener otro punto de vista de muchos aspectos cotidianos, sobre todo, de la arquitectura civil que te rodea. Poco a poco aprendes qué calles de tu ciudad conviene rodear para evitar incómodas escaleras, cuáles son los rodeos que compensa dar con tal de ahorrarte empinadas cuestas que te hacen colocar a tu retoño a casi noventa grados del suelo, descubres que con los pujos se te instaló un metro en la pupila que te hace calibrar con precisión si el ancho de la acera que queda entre el coche mal aparcado y el cubo de la basura es suficiente superficie para que pasen las ruedas de atrás del cochecito. Y aprendes, si además de conducir coches de bebés conduces coches de adultos, qué parking tiene ascensor y cual no. Pero, ¿que pasa cuando esos ascensores se estropean?, o cuando no estás en tu ciudad ¿como sabes si te estás adentrando en un parking accesible?.
Vale que nunca había reparado en ello hasta ahora, pero más vale tarde que nunca. Y ahora que soy consciente de las limitaciones que podemos tener considero que es algo a tener en cuenta no solo para los padres con bebés sino y sobré todo, para personas con movilidad reducida.
parking libreLas primeras veces que cogí el coche tras dar a luz para ir al centro de mi ciudad, pensaba en que zona me convenía aparcar según mi destino, sin recordar que debía tener en cuenta el que el aparcamiento, si era subterráneo, debía tener ascensor para poder salir con el carrito. En más de una ocasión, nos olvidamos de esto, viendonos obligados a salir andando por la salida ordinaria de coches, con el peligro que conlleva y con varias amonestaciones del personal. Otras veces, la solución ha sido «sube el carrito a pulso que yo cojo al niño en brazos y vamos por las escaleras». Incluso un día, en el que iba sola con el Miniser, tras meter el coche en un aparcamiento que sabía que tenía ascensor, después de haber sacado-desplegado toda la infraestructura de paseo y frente a la puerta del ascensor leer un cartel de «Fuera de servicio», el plan de salida fue desmontar el chiringuito, montarme de nuevo en el coche y con resoplidos malhumorados marcharnos directamente a otro parking.
Y pregunto yo, ¿tan difícil es poner un cartel indicativo en la entrada de estos aparcamientos subterráneos? Todos y cada uno cuentan con una señalización que te indican si hay o no plazas disponibles, ¿por no acompañan esta señal con una que indique la existencia o no de ascensor o de que está adaptado para personas de movilidad reducida?
Claro que casi todos tenemos los de nuestra ciudad localizados, pero muchas veces nos podemos encontrar en otras localidades que no conocemos y aunque actualmente lo normal es que la mayoría dispongan de ascensor, la realidad es que no todos lo tienen. Y ya sabemos como funciona el amigo Murphy, basta que lo necesites, para que entres en el único de la ciudad que no lo puso.
no uses ascensorPor eso, suplico que alguien invente una señaslizacion para acompañar a ese solitario letrero de Libre/Completo, un humilde indicativo que informe sobre si ahí se dispone de ascensor y ya, si no fuera mucho pedir, que pueda indicar que están rotos cuando así ocurra. No es un capricho de mamá aburrida que no sabe sobre que protestar, es una llamada de atención para que mejoren la accesibilidad de una gran diversidad de usuarios: personas con movilidad reducida, ancianos, personas limitadas temporalmente (con muletas por una rotura accidental, por ejemplo).

Seguramente hay muchos casos en los que alguien, de la condición física que sea, necesita usar un ascensor por una razón de más peso que la vagancia de subir escaleras.