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#Bring Back our Girls

Este es un blog modesto, que habla sobre la infancia, la p/maternidad y todo lo que conlleva. Me divierte escribir sobre productos que considero recomendables, sobre los que no me lo parecen, sobre lo que nos ocurre y espero que al leerlo también te parezca entretenido. Pero si soy sincera conmigo, contigo y con mi conciencia, si este es blog sobre la infancia y sobre madres, padres y adultos respondables de educar, no puedo dejar que pasen más días sin hablar sobre lo que está ocurriendo en Africa. Porque no todas las infancias son felices, ni todas las maternidades fáciles aunque la nuestra no nos lo parezca a la hora de conciliar o educar. Porque no tengo hijas pero me duele lo mismo. Porque tengo un hijo y no quiero que piense que eso es la normalidad. 

Llevamos días oyendo y leyendo hablar sobre el secuestro de más de doscientas niñas, ¡más de doscientas!, que sólo querían estudiar, y la matrícula que las han impuesto son violaciones, maltratos y vejaciones diarios porque hay hombres que consideran que ellas no han nacido para progresar. Boko Haram es el grupo terrorista de carácter fundamentalista islámico en Nigeria. La traducción de su nombre es La pretenciosidad es maldición (anatema), aunque también puedes encontrar que se traducen como la educación occidental es pecado. Por este aspecto, no sólo castigan a las niñas que acuden a las escuelas con estos secuestros, ya que una muchos niños han fallecido quemados o torturados al encontrarse en los centros educativos. Pero son ellas las que además de ver su final similar al de sus compañeros, están viviendo un infierno diariamente, tan atroz, que seguramente hubieran preferido el destino cruel pero rápido de sus compañeros de aulas.

Y ante esta barbarie, me pregunto ¡cómo es posible que nadie hagamos nada!, que ningún país que egocéntricamente nos denominamos civilizados dediquemos unos escasos minutos a estos actos vandálicos y consintamos que se mantengan en el tiempo. Tal vez porque no hay nada que interese en Nigeria, nada que robar o de lo que apoderarse una vez invadamos con la excusa de ir a ayudar. Pero no sólo cerramos los ojos y cambiamos de canal ante esta miseria, no. Tampoco nos incomodamos ante la tradición de la Provincia Oriental del Cabo, en Suráfrica, donde miles de niñas son raptadas por hombres mayores, forzadas a ser sus esposas con el beneplácito de los padres de las menores (a cambio muchas veces de una suma de dinero). Son forzadas a convertirse en esposas de enfermos de VIH, que en su ignorancia creen que el hecho de unirse a una virgen les librará de la enfermedad, sin saber y sin importarles aunque lo sepan,que invariablemente el VIH continuará poblando su cuerpo además de envenenar también al de su joven y reciente esposa obligada, emponzoñándola la salud y el alma con la vida de enfermedad y esclavitud a la que la han condenado.

bringbackourgirlsY así uno tras otro podríamos empezar a enumerar casos de maltrato, ablaciones, trata de blancas, prostitución infantil, de violaciones, de vidas condenadas y desgarradas, casi siempre de niñas que en muchos casos no han llegado a ser mujer. En Africa, América, Asia, Europa..donde mires, tristemente, siempre habrá una mujer sufriendo por su condición de mujer, su lamento causado por una justificación casi siempre religiosa de fanáticos a los que no interesa callar, porque si interesase, sería muy fácil hacerlo.

No tengo hijas, pero si algún día las tengo no quiero imaginarme el terror de saber que hay lugares del mundo donde se permiten estas prácticas, donde se las pueden encontrar y saber que además, nosotros lo fomentamos con nuestra indiferencia.

Tengo un hijo que tendrá amigas, compañeras de estudios, de trabajo, novia si esa es su orientación, que no seré yo quien le diga a quien debe amar. Y quiero que las respete, que sepa que ningún Dios si es que existe alguno pide odiarlas a cambio de favores, que luche por una vida justa y digna para todos, sea cual sea el sexo con el que nacimos.

Soy mujer, y me lamento al ver que estas atrocidades nos causan espanto un momento, que las olvidamos pronto e incluso frivolizamos con ellas aprovechando una foto cualquiera de un cartel en blanco para bromear.

Siento lástima, impotencia, rabia, por lo que las ocurre a mujeres del tercer mundo, por lo que permitimos que ocurra en el primero, que pregunto yo, qué cual es el segundo mundo, ese que nunca se habla de él, donde nunca ocurre nada y donde deben ser todos felices. ¿Dónde está para marcharme a él? Bueno, no me lo digas, no estoy segura de querer ir, porque  seguramente, allí también habrá mujeres que sufren injustamente por no haber nacido hombres. 

Si quieres firmar en contra de estos actos puedes hacerlo a través de Amnistía Internacional en esta página