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Un café con…una Auxiliar de Vuelo

Nunca he volado con el Miniser, y hasta ahora, no me había planteado las diferencias que pueden existir a la hora de viajar en avión con un niño o sin él. Así que el otro día, aprovechando la oportunidad de tener en casa desde hace poco una TCP (Técnico de Cabina de Pasajeros) o más comúnmente, una azafata de vuelo (aunque esta denominación cotidiana no es la más adecuada), decidí resolver varias dudas a este respecto. Pedimos unos cafés, esta vez Take Away, más acordes con la situación de estar trasladándote de un lugar a otro, y al solecito tardío en un parque cercano me explicó los enigmas que el mundo aeronaútico guarda a los más pequeños viajeros.

La mayor diferencia cuando viajas con niños es que te conviertes en un pasajero importante. Mientras que habitualmente el comandante del avión no tiene ni idea de quién eres o donde estas, cuando vas acompañado de un menor de doce años cobras mucha importancia. La tripulación conoce tu nombre, el del niñx o niñxs, vuestras edades, qué asientos ocupáis. Pasaís a ser pasajeros especiales, con unas necesidades distintas al resto. Por ejemplo, nunca os van a situar justamente al lado de las salidas de emergencia, sí cerca, pero no en ellas. Sin embargo, el asiento que ocupeis será uno de los que tengan una mascarilla y un chaleco de emergencias extra. Estos objetos, sólo lo disponen el 10% de los asientos de la capacidad total del avión, por lo que nunca podrán viajar más de este número de niños en un mismo vuelo. Por ejemplo, si el avión dispone de 140 plazas, como máximo podrán volar en él 14 niños a la vez, situados en los asientos asignados para ellos que estarán distribuidos a lo largo de todo el avión, para poder disponer de estos utensilios de emergencias, así como para garantizar el confort de ellos mismos y del resto de pasajeros.

Maleta bebeMi estilosa auxiliar de vuelo particular, me explicó además la diferenciación que hacen en los niños dependiendo de su edad o condiciones. En aeronáutica los clasifican de la siguiente manera:

  • de 0 a 2 años lo denominan Bebé, hasta aquí como hacemos todos, más o menos.
  • de 2 a 12 años todos son niños (Child), sin importar edades dentro de este rango, peso o estatura.
  • entre 5 y 12 años pero que viajen solos, son denominados Unacompanned Minor. Antes de los 5 años no pueden viajar sin acompañante.

Y dependiendo de la edad de los retoños, existen más o menos limitaciones. Me comentó, entre otras cosas, que un adulto no puede viajar con más de dos bebés a la vez. La verdad que viajar con más de dos bebés a la vez lo veo bastante complicado a nivel personal, para desenvolverte con ellos, sus carritos, sus comidas, pero no sabía que existían limitaciones al respecto más que las que se quisiera poner cada uno. Así que si por ejemplo, mi amiga T (ya te hablaré de ella más a menudo), que tuvo dos mellizos y antes de que cumpliesen los dos años tuvo a su benjamín, hubiera querido viajar ella sola con sus tres pequeños en ese momento no hubiera podido por exigencias del avión. En cambio, para niños, de entre 2 y 12 años, no hay límite por adulto, más que el que el adulto que los acompañe quiera ponerse a sí mismo.

Independientemente del número de niños que viajen contigo, yo veía un engorro el tema de quedarte sin cochecito tras facturarlo,  sobre todo si la espera hasta el embarque es larga, ¿o podría dejar su facturación para le último minuto y así no prescindir de él? pero me abrió los ojos a una opción muy práctica. Ya sabía que las sillas de paseo o carritos del bebé, hay que facturarlas, más que nada porque a ver quién es el guapo que los hace entrar en las medidas de una maleta de mano, pero no sabía que el aeropuerto está obligado a facilitarte una silla para el niño hasta que llegues a la puerta misma del avión. Como tampoco sabía que una vez dentro del avión, disponen de pañales, de comida para bebés y que incluso, están es la obligación de prepararte el biberón si así se lo pides.

Otra duda resuelta por esta profesional del aire, es porqué nos piden indicar la edad de los niños o nuestro sexo cuando compramos un billete. Es para poder calcular el peso del pasaje. Estiman el peso medio de los hombres en 80 kg, el de los niños en 12 kg, sea cual sea su edad, y el de las mujeres en 60 kg, ¡ojalá fuera real!. Así pueden distribuir el peso de los pasajeros por el avión y saber con cuanto peso total aproximado van a cargar, vamos, como un ascensor que indica que no suban más de X personas o un máximo de 600 kg, pero a lo grande.

Si estás embarazada, hay más restricciones. Hasta este café yo creía en una leyenda urbana que decía que las aerolíneas no dejan volar a embarazas porque si dieras a luz en el avión el niño o niña nacidx, tendría derecho a volar el resto de su vida gratis en esa compañía. ¡A saber dónde había yo esa tontería!. El caso es que la tenía arraigada en mí y estaba convencida de que así era, pero mi auxiliar de vuelo particular me sacó del error. Médicamente, no se recomienda viajar en ninguna semana de gestación. Es cierto que no pasa nada por hacerlo, pero si volamos demasiado o realizamos trayectos muy largos estando embarazas sí que parece ser que podemos encontrarnos algún inconveniente en nuestra gestación debido a los cambios de presión. La prueba está, en que las azafatas embarazadas tienen baja por riesgo laboral desde el día uno de su embarazo, por algo será. Pero claro, es diferente, como decía, tener que viajar constantemente como es su trabajo a realizar un vuelo o pocos vuelos puntuales durante esos nueve meses. Recuerdo que a una amiga que tuvo que ir de Barcelona a Valladolid a una boda, estando de 7 meses, el médico la echó un rapapolvos por haber realizado el trayecto en coche en vez de avión. La aseguró que no hay problema ninguno y que la comodidad y la seguridad hubiera sido mayor en el avión que en el coche, pero…¡a buenas horas!, después de haberse recorrido media España dejando su rastro de pis cada pocos kilómetros, a la ida, y claro está, a la vuelta. Pero volvamos al avión. Es cierto que las compañías aéreas, ponene ciertos impedimentos o reticencias a que viajen con ellos embarazadas de más de 5 meses de gestación, y no, no es por lo de viajar gratis como yo pensaba, es egoístamente, para no tener que encontrarse con un parto a bordo. No quieren problemas, ya que por un parto a bordo, ni si quiera se plantean un aterrizaje de emergencias, atenderían la situación las auxiliares de vuelo que en su formación han visto esta posibilidad, y al aterrizar, en el destino que sea, estaría una ambulancia esperando para trasladar a la madre y el recién nacido a un hospital. Tampoco es cierto que quien nazca en un avión será ciudadano de un lugar llamado Mundo, más que cualquier otro. No por nacer en un avión te ponen Nacionalidad: El aire, o el Oceáno Atlántico. Simplemente, quedas inscrito con la nacionalidad de tu madre, así que ese glamour peliculero de no tener nacionalidad por ser tan oportuno en el nacimiento tampoco es cierto.

niño_viajePara mí ponerte de parto en un avión es una emergencia, aunque debo ser un poco histérica porque el comandante no lo vería así. Pero en lo que sí coincidiríamos el comandante y yo, y cualquiera con dos dedos de frente, es que un amerizaje si es una emergencia, y gorda. Para estos improbables casos, de tener que aterrizar en el agua, me ha parecido muy curioso saber que los aviones van dotados de unas cunas especiales para bebés. Se hinchan y harían un tipo de balsita para que el bebé flote en el agua hasta que lleguen a recatarlo. La verdad, que las medidas de emergencia en general me han sorprendido, tal vez porque no me había parado a pensar en ellas. Por ejemplo, los bebés, como han de viajar encima del adulto, han de ir sujetos con un cinturón “canguro”, un cinturón especial que se acopla al cinturón de seguridad del adulto. También los chalecos salvavidas son diferentes para los más pequeños, son una especie de pañales, para poder ponérselo más rápidamente por las piernas. Y respecto a las emergencias, hay una cosa que me razonó mi querida azafata (aunque sé que esta denominación no es correcta, puedes leer su explicación aquí), y es el motivo por el que en las demostraciones de seguridad antes de despegar nos insisten en que en caso de despresurización, debemos ponernos nosotros antes la mascarilla que a los niños. Es realmente importante hacerlo así, por este motivo: en caso de despresurización explosiva, por daños en la estrucutra de la aeronave, las mascarillas caen de su alojamiento y sólo disponemos de 3 a 5 segundos para ponernosla y asegurarnos el oxígeno antes de perder la conciencia. Si perdemos estos segundo en ponérsela a un niño, ¿quién nos la pondrá a nosotros? ¿quién se hará cargo de nosotros o de nuestra evacuación si estamos inconscientes?. Ahora seguramente estés pensando ya, pero entonces mi pequeño perdería la consciencia. Sí, podría perderla pero momentáneamente, ya que la cantidad de oxígeno que le llegaría a través de la mascarilla le ayudaría a recuperarla de manera muy rápida. Tan sólo sería eso, un desvanecimiento, un síncope sin efectos secundarios. A partir de ahora, creo que estaré más pendiente a la explicación pre-despegue en vez de estar buscando posición para echarme una siesta.

Como hace pocos días mi primo de 8 años tuvo que volar solo de Moscú a Santander, con transbordo en Madrid, esta auxiliar me explicó también cómo se tramitan y suceden este tipo de viajes. Para poder viajar sólo, debe ser mayor de 5 años, así la aerolínea se asegura un mínimo de autonomía por parte del niño. Desde el momento del embarque en el aeropuerto, el menor está permanentemente vigilado por personal del aeropuerto, en una sala VIP donde le dan de comer, le facilitan juegos y se relaciona con otros menores en su situación de viajeros intrépidos que tienen otros destinos en sus billetes. Es acompañado por este personal hasta la puerta del avión, donde pasa a ser cargo de una de las TCP (azafata para entendernos). Ésta, le acompaña a su asiento, que estará cerca de las salidas de emergencia pero no en ellas. Le prestará una atención especial, explicándole personalmente el funcionamiento del PSU, el panel de botones que está sobre las cabezas de los pasajeros para dar la luz, llamar a las azafatas…Le ofrecerá comida y bebida directamente, preocupándose por lo que quiere, y varias veces durante el trayecto. Pero no irá sentada a su lado. Será un pasajero especial pero cada azafata tiene que seguir realizando su trabajo y atender al resto de pasajeros que la corresponden. Lo que sí pueden y deben hacer las azafatas, es velar por la comodidad del menor, pudiendo incluso cambiar de asiento a los pasajeros que van al lado del niño si consideran que pueden ser molestos o poco adecuados para el niño. En el momento del aterrizaje, donde desembarcará el último, lo mismo que al subir al avión lo hizo el primero, esta azafata acompañará al menor hasta tierra, donde le dejará bajo la custodia del personal del aeropuerto que la indicaron que estaría esperando. Si a ella la dijeron que venía Juani, no entregará el menor a Pepi, por mucho que ésta la diga que Juani está ocupada, que se ha puesto mala y se ha ido a casa, etc.. Hasta que no venga Juani y firme el documento de entrega (como un paquete, sí) y se haga cargo del menor, la azafata que le acompaña hasta ese momento no se despegará de él.

niñoavionEntre todas estas facilidades que nos ofrecen las azafatas, hay una pega que encontré, y es que el baño de los aviones no dispone de cambiadores, y si te ves en la situación, con el avión lleno, el bebé encima tuyo y que le huelen hasta las pestañas ¿qué haces?.Pues aunque no dispongan de cambiadores como tales, te acondicionarán sin problema el Galley, la zona donde ellas están para hacerte la tarea lo más fácil posible.

Para despedirse, esta dicharachera azafata nos dá un consejo a quienes viajemos con bebés: hacer coincidir la toma del biberón con el aterrizaje y el despegue, para evitar en los pequeños el malestar de oídos causado por la variación en la presión, evitando un barotrauma, ya que ellos no saben destaponarse los oídos. Así que si te encuentras en la situación  y piensas que es mejor darle el biberón antes de aterrizar, o esperar a estar ya en el aire tras haber despegado, no lo hagas, dáselo durante estas dos maniobras y el bebé se encontrará mucho más a gusto.

Un engaño de la leche

En la última semana se han dado una serie de coincidencias que me han hecho abrir los ojos. La primera fue una conversación con una amiga, que se ha convertido en madre primeriza hace dos meses. La conversación en sí surgió ante su duda de cuál era la diferencia en las leches de fórmula para que sus precios variaran tanto de una marca a otra. Dos días después, haciendo la compra en el súper me dí cuenta que el Miniser pronto cumplirá un año, momento en el que puede cambiar la leche de continuación por otra, pero ¿por cual?. Y la coincidencia desencadenante que ha puesto mi mundo lácteo patas arriba fue el que un amigo colgase de su muro de Facebook un artículo sobre la intolerancia a la lactosa y que según el que lo firmaba, los adultos de raza humana no deberíamos consumir ese producto. Cuando terminé de leer esa información, mis dedos cobraron vida y comenzaron a teclear en busca de información. Y esto es lo que encontré…

Los aparatos digestivos de los bebes no pueden metabolizar la leche de vaca por la cantidad de proteínas que tiene, demasiadas por miligramo para sus pequeños riñoncitos, por eso, la sabia naturaleza nos llena como fuentes a las madres de una leche digestiva, nutritiva y perfecta para alimentar a nuestra manada. Pero como no hay nada perfecto, hay madres que no pueden, o no quieren (no vamos a juzgar las circunstancias ni las decisiones de nadie) dar el pecho a sus hijos, por lo que recurren a las llamadas Leches de Fórmula. Estas leches en realidad son leche de vaca procesada, sí, esa leche de vaca que tanto daño hace a un lactante. Podrían fabricar las leches de fórmula con leche de burra o de cabra, cuya composición es más parecida a la leche materna, pero no, porque la leche de vaca es más barata. Así que lo que hacen es quitarle la mayor parte de proteínas a la leche de vaca para que no haga daño al metabolismo del bebe. Hasta ahí vale. El problema empieza cuando la ley prohibe en muchos países, incluido España, hacer publicidad de este tipo de leche para promover la LM (Lactancia Materna). ¿Qué hacen las grandes marcas? Pues sacarse de la manga otra leche más para que si por desconocimiento, caes en las garras de la naturaleza y optas por dar el pecho a tu hijo, tarde o temprano te sientas obligada a gastarte las perras en un producto suyo. ¿Que le vas a dar la teta? Tranquila, que ya comprarás mi leche, ya comprarás.

leche crecimiento

 

Se han sacado de la manga toda una serie  de gamas de leche. Tenemos la Leche de Iniciación (la Tipo 1), para bebes de 0 a 6 meses. Al cumplir el medio año pasamos a darles Leche de Continuación (tipo 2), y  a partir del año cumplidito, aquí viene el engaño, nos venden la moto de que necesitan un montón de proteínas, ácidos grasos y un montón de siglas indescifrables que sólo obtendremos en su Leche de Crecimiento (la que lleva el 3), la única que sus cuerpecitos pueden digerir sin problemas. Pues bien, esto es falso.

Según la OCU, un refrente en cuanto a estudios de mercado y a decir verdades saludables, la Leche de Crecimiento es una estafa y además, poco sana para los niños. Esta organización nos informa que lo recomendable es hacer una transición de leches progresiva, es decir, si optamos por LM una vez acabada esta (o como fue en mi caso a partir del sexto mes, por falta de suminstro en mis depósitos, optar por lactancia mixta) comenzar a introducir siempre la leche de Iniciación, aunque sea un sólo bote. De ahí, y dependiendo de los meses del niño, pasar después a la leche de continuación. Pero al cumplir el año, y por mucho que nos intenten convencer, es mejor pasar a la leche de vaca comercializada, la de brik que bebemos cualquiera de nosotros antes que pasar a la de crecimiento (tipo 3). . Leche de Crecimiento caca.

En un estudio exhaustivo de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria  fueron analizadas 15 de las marcas más vendidas de leches de crecimiento, y detectaron que tienen demasiadas calorías, hasta 3 veces mas que la de vaca y sin embargo, menor valor proteíco. ¿Y para qué le siguen quitando proteínas si los bebes de más de un año ya las pueden metabolizar? Pues para abaratar costes, porque el proceso ya le tienen hecho de la elaboración de las tipo 1 y 2. A la de tipo 3 para que se adapte algo más a las necesidades del niño le añaden un montón de aditivos, azúcares y proteínas extras sacadas artificialmente. Además, tienen azucares añadidos como sacarosa o azúcar común para mejorar su sabor, cuando en la leche de vaca sólo existe la lactosa propia de la leche. Estos añadidos se han encontrado en mas del 60% de las marcas analizadas. Las ofertan enriquecidas con vitaminas, las cuales no necesitan porque ya toman otros alimentos en una dieta cada vez más variada, informan que aportan calcio, pero tienen menos que las de vaca. Vamos, que lo que tienen de más el niño le obtiene de otros alimentos que ya han sido introducidos en su dieta, pero que un exceso de estos, por ejemplo, de vitaminas, tampoco es saludable.

Vamos, que con las leches de crecimiento no aportamos más nutrientes a los niños que con la leche de vaca y sin embargo, les cebamos como a patos, pudiendo incluso perjudicarles por un exceso de vitaminas y azúcares que no necesitan en tal medida.

Sabiendo ahora todo esto, a partir del mes que viene creo que el Miniser va a saber lo que es un buen vaso de leche, de verdad.

*sí, viene en inglés y yo no tengo ni idea, pero con el traductor de Google puedes apañarte medio bien si andas de idiomas regulero.

 

El truco del azúcar

Para despedir la semana laboral, hoy te cuento un truquillo para aliviar esos coscorrones traicioneros que inevitablemente todos los niños se hacen alguna vez. Si tu pequeñajx se da un golpe en la cara/cabeza, además de calmarle como tú sabes, rápidamente humedécele la zona con agua fresquita y a continuación, aplica en la piel húmeda azúcar, sí, azúcar normal, del blanco de toda la vida. Déjaselo ahí pegado, aunque te parezca un pringue la primera vez. Verás cómo así, evitas que tenga ningún tipo de hinchazón ni cardenal.

Ya sé que es más cómoda y menos pringosa la barra de árnica, pero este truco de abuela es muy válido para todas esas ocasiones en las que la milagrosa barrita se ha acabado-no la encuentras-te la olvidaste en otro bolso-o cualquier situación donde no puedes echar mano de ella por el motivo que sea.

Miniser tras exploración de cajones

Miniser tras exploración de cajones

Si lo pruebas un día y te convence el resultado, ya verás como un sobre de azucarillo se vuelve elemento  indispensable en esa maleta maternal que llevas por bolso.

Que pases un buen fin de semana!!

Reportaje secuencial

Durante el embarazo del Miniser, una gran amiga me recomendó que me hiciera un reportaje fotográfico desnuda, donde se viera todo el esplendor de la barriga y las estrías e hinchazones quedaran hasta monas. Ella lo había hecho en el embarazo de sus mellizos y decía que era un recuerdo precioso. Yo nunca he sido muy vergonzosa, pero la verdad que así, de primeras, quedarme en pelotilla picada delante de un desconocido y ponerme a posar en plan portada del Vogue pues no era la tarde ideal que en ese momento me imaginaba. Como suelo hacer bastante caso a los consejos que ella me da, le dí vueltas al asunto y me decidí a hacerlo. Acudí al mismo estudio donde ella (y otra amiga común que fue la pionera del grupo en esto) se habían hecho sus reportajes. Era en Santander, en el estudio de Fotografía Perez Herrero. La verdad que desde el primer momento la cercanía , humanidad y profesionalidad que desprendían Mónica y Mateo, los artistas de la cámara, me confirmaron que la decisión era la correcta. Me explicaron cómo sería la sesión, me dieron consejos sobre cómo ir o qué hacer y me apuntaron en su agenda. Ya tenía cita para mi reportaje de gordi.

Foto embarazo estudio

El día en cuestión, me arreglé, pasando por chapa y pintura que oye, había que salir guapa que un álbum es para siempre. El contrario, que también participaba en el evento, se acicaló y allá que nos fuimos al estudio. Nada más entrar el clima era de confianza y respeto. Mateo, entre canción, anécdota y chascarrillo nos iba orientando sobre cómo posar, dónde mirar, otra canción, ¿te gusta este grupo? a mí también, ahora abrázala…Y así, casi sin darnos cuenta, habían pasado los minutos y la ropa estaba despojada encima del sofá. Sin vergüenza, con mucha naturalidad. La transición para pasar a estar desnudos (bueno, yo, aquí el amigo sólo tenía que quedarse en vaqueros y descalzo como en un anuncio de jeans), había sido natural, amigable. Para nosotros, que eran nuestras primeras fotos a nivel profesional la verdad que nos pareció una experiencia muy gratificante. Aunque ahí no acababa todo.

Al mes de la llegada del Miniser, volvimos con él para terminar el reportaje. Eramos los tres de nuevo, pero esta vez los tres mirábamos a cámara. Con cariño, con paciencia y de nuevo con respeto, hicimos una nueva sesión en la que ahora, al ver las fotos, se ve que el recién estrenado amor se sale del papel donde están impresas. Captaron el sentimiento de plenitud que estábamos disfrutando, la ilusión de una nueva vida que comenzaba para nosotros.

esta no soy yo, ¡ojalá!

esta no soy yo, ¡ojalá!

Con este post, quiero animarte, a tí futura mamá, reciente padre o simplemente a tí que te encantan  las fotografías, a que te regales una sesión de este tipo. Las fotos donde se ve nuestra piel, limpia y sincera, son más íntimas e impactantes, diferentes, ya que no estamos acostumbrados a hacernos fotografías desnudos. Por eso, te animo a que contactes con un profesional y te atrevas a desnudarte, con tus niños, tu pareja, o tu solx, creando un recuerdo más que personal para toda la vida.

Por respeto al trabajo de los profesionales que nos hicieron el reportaje, y por pudor propio, no voy a colgar ninguna foto de esas sesiones, pero sí te dejo aquí el enlace de su página para que veas su gran trabajo.

Además, y basándome en mi experiencia, te voy a dar unos consejillos que tal vez te sean útiles cuando te decidas a probar el arte de la desnudez:

  • Procura que unas horas antes, por lo menos, ninguna prenda te apriete, ya que por ejemplo la marca en los tobillos de unos calcetines estranguladores pueden arruinar el mejor posado.
  • No te peines ni maquilles como para un espectáculo de drag queen si habitualmente no es tu estilo. Arréglate pero dentro de tus límites, no vaya a ser que tengas luego que colgar carteles con tu nombre para que se te reconozca en la foto.
  • Siéntete a gusto con tu cuerpo, eso la cámara lo capta que no veas.
  • Acude a un profesional, si ya tienes confianza con él mejor, y si no le conoces pero ves que no vas a estar con comodidad, mejor cambiar a otro. La complicidad con él será importante para un buen resultado final.
  • No te agobies si te ha quedado un pelillo en el sobaquete o te ha salido un grano traidor de última hora, el Photoshop puede con esas pequeñeces, pero no con tu inseguridad.
  • Sobre todo si es una sesión de embarazada, NO LO DUDES, HAZTELA. No volverás a estar embarazada de ese hijx, piensa que es un momento irrepetible, ¿pasarías de hacer fotos en tu boda? Pues entonces.
  • Y nada más, creo.

Hoy hemos vuelto, a punto de cumplir los once meses, para empezar otro proyecto artístico. Y repetiremos, periódicamente, para plasmar con arte el avance de nuestras vidas.

Cuando sube la fiebre

Nunca me había parado a pensar si el termómetro que teníamos en casa hasta antes del Miniser era bueno, cómodo o fiable, porque claro, hasta ahora lo debíamos haber usado dos pocas veces en estos años. Somos más del sistema tradicional me da que tengo fiebre, me voy pa´la cama. Pero con la llegada de un niño todo cambia, incluido y sobre todo el termómetro que usas en casa.

En la fase de aprovisionamiento pre-parto, habíamos comprado un termómetro híbrido, es decir, parecido a los de toda la vida pero que te indica los grados en formato digital. La marca nos daba garantías, ya que la conocíamos de otras comprillas y catálogos varios que nos estábamos estudiando como buenos primerizos. Era el Themoflexi de Miniland. Su precio no nos pareció excesivo, y que la punta fuera de suave goma flexible nos pareció un detalle si tenemos en cuenta que a los bebes, lo mejor (o más recomendado, dicen) es tomarles la temperatura en el culete. El sistema de uso además era simple: lo colocas, presionas el botón y alos pocos segundos un pitido te indica que la temperatura está tomada y que puedes retirarlo. Apartas el termómetro y ves en el display los grados que tiene el enfermito. Fácil y rápido, dos cualidades que nos gustan en las cosas no divertidas.

Lo usamos, por suerte, esporádicamente durante los primeros nueve meses. Cuando un diente protestón se empeñaba en dar guerra al salir, con unos moquillos reticentes a marcharse sin armarla, poco más. Hasta que llegó Diciembritis, el último mes del año en el que compramos todas las -itis que había en el mercado. Otitis, laringitis, mamitis, y la fiebre, que era uno más en la familia, nos había cogido cariño y no había quien la echara. Ese mes, nos dimos cuenta que era un incordio para el pobre Miniser estar quitándole  el pañal y molestándole cada dos por tres para ver si los jarabes hacían o no efecto con la fiebre. Y más incordio aún, cuando por la noche estaba dormido, ya que casi siempre tanto trajín le despertaba y acabábamos de verbena nocturna bailando los tres en la cama. Así que investigamos que otras opciones termometristicas teníamos, y aquí te dejo la tesis que realicé:

  1. Termómetros sin contacto: funcionan por ultrasonidos. Los acercas a la frente o sienes del bebe y en escasos segundos te indica el calor corporal. Ahora los usan en muchos hospitales, por higiene y rapidez sobre todo.
  2. De contacto: los tradicionales que se ponen en la axila, boca o recto o los actuales, que los posas en el oído o en la frente y en pocos segundos te indica la temperatura. También son rápidos e higiénicos, pero los de oídos son menos fiables porque a veces un exceso de cera puede dar datos erróneos.
  3. termometro chupeteTipo Chupetes: son cómodos, e igual de fiables que cualquier digital, pero tienen el inconveniente de que hay niños que no quieren otro chupete diferente al que usan habitualmente.
  4. Los packs: vienen varios tipos de termómetros juntos, para el agua de la bañera, para la fiebre y para el ambiente, pero no siempre necesitas todos y su precio no te compensa si sólo quieres uno de ellos.
  5. thermoDockLos supertermómetros tecnología punto cero, como el Thermoadvanced Plus, que lee en dos segundos la temperatura corporal, la de líquidos como la leche del bibe, del agua del baño, te lo dice por voz y te pasa los datos al móvil o a la tablet. O el ThermoDock, un dispositivo que se acopla al iphone et voilà, termómetro que te parió. Vamos, lo más de lo más para los amantes de la manzanita.

Nuestro termómetro Nosotros, en nuestra ignorancia y por descarte, elegimos uno de los de Sin contacto, porque nos parecía cómodo de usar sobre todo mientras duerme. Es este que tienes aquí al lado, el Easy Touch de Chicco. El precio (38 €) era razonable si evitaba desvelos nocturnos, y tenía lo justo, ni más ni menos, tienes que mirar los grados en la pantallita, no tiene voces que te susurran si tienes fiebre o no,pero es fiable al 100%, comprobado en las primeras medidas con el rectal tradicional. Es cierto también, que el primer día nos pasamos la tarde probando con uno, con otro, tu tienes 36,7, yo 35.8, tú ¿34,2?¿no estarás muerto?. Es pequeño y ligero, bueno para llevar en el bolso esos días catarrales que andas de un lado a otro con el renacuajo a cuestas y cada rato compruebas que la fiebre está firme, sin sobrepasarse. Eso sí, si eres un poco hipocondríaca del dolor ajeno mejor quédate con los de toda la vida, o volverás loco al personal queriendo comprobar cada minuto que ningún virus se está apoderando de su cuerpo.

Y tú, ¿qué tipo de termómetro usas?