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Gimnasio en casa con Ictiva (2)

Allá por el mes de marzo, a finales, te conté aquí que me había planteado un reto para poner mi cuerpo a punto.

Hoy, dos meses y pico después, te cuento mi experiencia. Ha sido NULA. Así como lo lees. No he hecho nada, pero lo que se dice nada de nada.

maitena caloriasPara el deporte soy lo peor, soy más perezosa que un koala y mira que me propongo veces el tener que moverme más, pero el día a día y mi tendencia (excesiva, a veces) a la vida social hace que relegue el deporte a un segundo plano. Así que para no desaprovechar el bono que tenía en el gimnasio virtual, le pasé las claves a una amiga con más fuerza de voluntad que tiempo libre, pero que sabía que haría buen uso de este regalo. Además, ella podría darme una opinión fidedigna ya que lleva una temporada haciendo ejercicio en casa, sudando con vídeos aeróbicos de Youtube y por eso, tendría una baremo con el que comparar.

Tras un tiempo en posesión del abono, el otro día me hizo llegar sus impresiones. Fueron impresiones escuetas, es lo que tiene whatsapear mientras una esta planchando y la otra esta en plena crisis de preparativos festivaleros de fin de curso. Escuetas pero concisas y con fundamento. Y su valoración podría resumirse en: flojo. Las actividades que había realizado estaban bien, pero las veía algo flojas. Cierto que no se había conectado todos los días, pero conociéndola, si no lo había hecho, era porque las clases virtuales que ofrecían no la habían enganchado. Así que tras su experiencia y la mía, que sí, que a alguna clase entré, por ver de que iba y como eran los ejercicios, aunque lo único que moví fue el índice para manejar el ratón, puedo decir que no te recomiendo abonarte a este tipo de gimnasios. Más que nada porque aunque su precio es asequible, el tipo de vídeos que te ofrecen puedes descargarlos del Youtube gratuitamente, así el dinerillo que te ahorras lo fastas en otra cosa.

La dinámica es como un gimnasio real, pagas una cuota mensual o un abono de equis sesiones, aunque tienes que tener en cuenta que las sesiones se computan por día, te conectes o no. Esto a mí al principio me cuasó confusión, ya que mi abono era de 90 sesiones, y pensaba que se irían descontando a medida que las utilizara: 1 conexión 1 sesión. Pero no es así, se computan por día, es decir, 90 sesiones son 90 días, entres en el gimnasio virtual cuatro veces cada día, estés siete horas seguidas o te pases una semana sin ponerte el chándal frente la pantalla, cada día habrás gastado una sesión. La parte buena, y esto ya pertenece a la picaresca española, es que puedes pagar un abono y que toda tu familia, amigos y vecindario se beneficien de tu cuota, ya que como hemos podido comprobar, con saber las claves de acceso a la página tienes todo el mundo deportivo que te ofrece esta web al alcance de quien quieras.

Conclusión: tienes que tener fuerza de voluntad y motivación, aparte de tiempo, para ponerte en casa a hacer ejercicio y no aprovechar ese rato que los peques se han dormido para recoger, lavar, estudiar, adelantar trabajo o tirarte en el sofá. En caso de que reúnas estos requisitos de tiempo y capacidad de sacrificio, puedes descargarte videos y tutoriales gratuitos mucho más cañeros para poner tu cuerpo en forma sin necesidad de pagar ninguna cuota, que por muy pequeña que sea, mejor está invertida en unas cañitas, unos zapatos o un libro.

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Sinceridad Infantil

Que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad es algo que todos hemos oído, y algo que a veces, el día menos indicado, puede molestar más de lo que imaginamos.

Me encontraba yo en el parque de mi barrio, donde suelo ir por las tardes ahora que el tiempo en Invernalia nos da una tregua y podemos aprovechar los rayos de sol ¡sin cazadora!. Además así el Miniser puede desfogar su energía a golpe de tobogán mientras yo me relaciono con madres y padres que antes fueron mis compañeros de juego porque aún no te lo he dicho, pero mi bario parece un pueblo urbano, el barrio de los Alcántara de Cuéntame, donde todos nos conocemos y las familias compartimos aceras y generaciones.

Pues ahí estaba yo la otra tarde, recién llegada al territorio comanche cuando unas coletas rubias se acercaron a la sillita para saludar al Miniser. Detrás de la dueña de las coletas venía un futuro orco, que ya le tengo echao el ojo de otros días y este va para una próxima edición de “Hermano Mayor”. El pequeño orco debe andar enamorado de La Coletas, porque va de duro, de peganiños malhablao, pero acata todas y cada una de las órdenes que salen de la mente arropada por el pelo rubio que admiraba con una sonrisa al Miniser. Entonces, en esa contemplación, empezó una conversación a cuatro bandas: La Coletas, el Orco, mi subconsciente y mi parte racional.

-¿Has visto que guapo es? ¡Es que es monísimo!. -Esto lo dijo La Coletas refiriéndose al Miniser. Ipso facto, mi subconsciente respondió con un qué buen gusto tienes nena, has ganado puntos como nuera. 

¿A ver? -preguntó el proyecto de orco – ¡pero si es horroroso!. Y salió corriendo en dirección contraria.

¿Cómo que es feo?la Coletas salió a defender la belleza de mi pequeño, cómo me gusta esta rubia -es el bebé más guapo que hay.

nelson simpson 2El súbdito de la princesa rubia regresó, echó otro vistazo a la sillita y cambió su opinión. –Es verdad, es muy guapo. La que es muy fea ¡ES LA MADRE!. Se fue corriendo, y regresó gritando ¡Pero que muy fea, puaj! para desaparecer lejos de mi vista, por su bien, claro está.

¿Sí? ¡Pues los REYES SON LOS PADRES, QUE LO SEPAS! -Este fue mi subconsciente, que siguió con un monólogo digno de la edad de los interlocutores que tenía, vamos, que pensé cosas que no eché por esa boca como si fuera una niña de no más de cinco años. – Ja, ja, ja (risas lentas y separadas para dejar claro que no me hacía gracia), qué majete el niño este, oye. 

Y para que nos vamos a mentir, me sentó mal, fatal,  porque vale, no iba muy mona al parque ese día, pero que tampoco es para que le digan a una así, a la cara que es fea de puaj qué fea, no sólo fea a secas. Que nunca fui la más guapa, ni la más delgada ni la más alta (eso por descontado) pero  fea muy fea..tampoco es pa´tanto, amos, creo yo. Así que nada, me quedé con esa sonrisa que se te queda de medio lado mientras los demás se ríen de la ocurrencia del cómico de turno y tú por dentro te estás acordando de la profesión que le has asignado a la madre de ese hijo de hiena. Y es que hay días buenos de luz rosa e ilusión, pero les hay malos y torcidos que hasta las gracietas de un renacuajo por impresionar a la coletas de turno te sientan como un tiro, que tus hormonas están de manifestación reivindicativa y han movilizado a tu autoestima a la opinión de un infante que si le toca a supernanny, pide la baja por depresión.

Pero es lo que hay, eso sí, hoy me pongo maquillaje y rímel para ir al parque, ¡faltaría más!. 

 

Gimnasio DIY

Ayer te comentaba mi tremendo fracaso en el gimnasio real. Pues bien, hoy paso a contarte la estupenda tabla de gimnasia que me he preparado para casa. Con todo lo que está de moda ahora esto del DIY, he decidido hacerme yo misma la tableta de chocolate, la de las abdominales y otra para fundir al baño María y ahogar las miserias en dulce cacao. Todo empezó en esos días en los que al pasar por la entrada de casa y ver la bolsa del gim colgada me comenzaba un tembleque de piernas que ni el de Sara Baras. Justo en uno de esos días, encontré esto por la red, que aseguraba un culo de infarto en 30 días

culo en forma

Por supuesto, lo guardé en el móvil con la firme conviccion de comenzar a la mañana siguiente sin más demora. Pero como te puedes imaginar no fué así. Me seguí debatiendo durante un par de semanas entre gimnasia casera o amortizar el abono que estaba ya cobrado, hasta que una tarde se me encendió la bombilla, sí, se me encendió al accionarse un pinzamiento en la nalga derecha que me hizo darme cuenta de lo que estaba haciendo. ¡¡Estaba haciendo las sentadillas!!, no conscientemente claro, sino al ir recogiendo las pinzas de la ropa que el Miniser me había repartido por todo el pasillo y parte de la cocina. Ahí, en ese momento de lucidez gimnástica me dí cuenta que podía convertirme en la Jane Fonda siglo XXI. Y me puse manos a la obra. Analicé todas las tareas que hago cotidianamente y que guardan algún parecido, aunque sea remoto, con ejercicios que he realizado en una de mis visitas turísticas a los gimnasios a lo largo de mi vida. Y confeccioné mi sesión de tareas para un cuerpo 10. Tareas que iba a tener que realizar de todos modos así que por lo menos, poder sacarlas el máximo provecho. Este es mi calendario de GAP…

Sentadillas: procuro recoger las cosas que el Miniser esparce por el suelo sólo de una en una, aunque pueda coger más a la vez NO!, prohibido, de una en una con los talones bien pegados al suelo. Son diarias, no hay día en que no desbarajuste algo y lo esparza a su alrededor, pero si algún día está en plan zen y relajadito, ya me encargo yo de ofrecerle esas pinzas inspiradoras que tanto le gusta desparramar.

Step: mínimo 4 días a la semana. Mi madre y mi suegra viven en un cuarto y un quinto respectivamente, y ninguna tiene ascensor. Así que las visitas a las abuelas ahora son el doble de agradecidas, por ellas y por mis gluteos, que por si fuera poco una subida por día, no hay vez que no tenga que bajar y volver a subir con algún recado que se las olvidó comprar y ya no están para esas escaleras.

Zumba: sesiones cortas diarias toooodas las mañanas. Sólo que en vez de con ritmos latinos de moda, yo me lo curro con la Mickey Danza, ¿te suena verdad? que oye, me sé ya las coreografías de todos los personajes aunque eso sí, con Daisy lo bordo, será porque siempre he sido un poco pato…

Gimnasio DIY

Estiramientos (de brazos más que nada): en este ejercicio mi metro y medio un poco pasado ayuda bastante, y el que las cocinas ahora tengan medidas para nórdicas de uno ochenta también. Este ejercicio va acompañado de Superstep intensivo cuando tras un rato intentando alcanzar las cosas de las baldas de arriba a las que no llego termino subiéndome a la banqueta.

Abdominales: diariamente, y en las últimas dos semanas de forma intensiva. Cada noche ya en la cama, tumbadita y relajada soñando con soñar, comienza el sacrificio. Incorpórate para poner un chupete, otra vez para apagar la tele que el de al lado no puso el programador, abdominal rápido al acordarte de que no sacaste las chuletas del congelador, otra para el chupete de nuevo, venga, una más para ya, sentarte sobre el cabecero a leer un poco que te has desvelado.

Y así podría seguir, como tú, como todas, que día a día estamos moviéndonos y moviendo el mundo, para que encima luego alguien te suelte “Mari, hija, deberías hacer algo de ejercicio porque no te mueves…”

Por cierto, ¿te animas al reto de las sentadillas?

Gimnasio Real

He batido mi propio récord. Me apunté al gimnasio y en dos meses sólo he ido tres veces. Sólo tres. Y es que el deporte, no es para mí.

Inauguraron un nuevo gimnasio cerca de mi casa. Instalaciones tremendas, de última generación, y con la excusa de que daban clases de matronatación para bebés dije, apunten mi número de cuenta que voy a venir hasta ponerme como la Pataki. Pero no fue así, nunca es así.

El primer día fué espantoso, quise ir a la piscina con el Miniser, y todo fueron obstáculos:

El carrito no entraba en el torno. Además que me chivaron en ese momento que dentro no podía dejarle sin atar en ningún sitio y ya habían robado uno. Vuelta al parking a dejarle en el maletero del coche y entrar con el niño en brazos. Iba a ser verdad que el gimnasio cansa, porque no había llegado al vestuario y ya me dolían los bíceps. En el vestuario infantil no había nada para que los bebés estuvieran seguros mientras te cambiabas, y una madre que intentaba calzar a su retoño, entre grito y grito de “Estate quieto ya” y “te vas a enterar”, dulcemente me dijo que mejor me fuera al vestuario adulto y tumbase al bebe en el suelo, porque si lo hacía allí, alguna fiera preescolar le podía pisar. Así lo hice, fuí donde las adultas que me miraban como avis rarivis, intenté descifrar el mecanismo para abrir la taquilla, me la abrieron, me desvestí todo lo rápido que se puede desvestir una cuando tiene a un bebé de nueve meses corriendo entre las piernas de desconocidas y venga, a la piscina. O mejor contado, venga a la criogenización. El agua estaba helada. Varias quejas y reclamaciones de muchos socios (a día de hoy) no ha hecho cambiar de opinión a la directiva que dice que el agua está en optimas condiciones, sí, pero para conservar a Walt Disney.

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A esto súmale que la piscina infantil era de tamaño bañera de casa un poco grande, y que tres señoras con miedo al agua copaban todo el espacio y todos los manguitos. Tras un rato de estilo libre, porque al final no tenían las clases que prometían, vuelta al vestuario. Dúchate con el Miniser en brazos más que nada para entrar en calor, porque lo de jabonarte para quitaros el cloro difícil hasta que no te muten dos brazos más. Sécale rápido para vestirle y tírale al suelo sobre una toalla, para nada, porque se va a mojar en cuanto se salga del recinto de protección rizado al suelo puro y duro. Sal corriendo desnuda con la braga en el tobillo porque tras un gateo de meteorito se intenta comer la crema de a quince mil el litro de una chica fashion que yo creo que va a lucirse y lo demás es operado, porque no estaba ni despeinada la tía. Terminado el día, vuelta al coche más cansada que con un personal trainer. Y así tres veces, tres intentos más que me hicieron tirar la toalla. A esto súmale la cantinela casera de “si lo sabía yo, que no ibas a ir, que dinero más a lo tonto…” y yo pensando, pues sí, pero ya me gustaría verte a tí  pasar las doce pruebas de Hércules para pasar quince minutos de piscina mala con el pequeñín.

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Así que me he creado mi propia tabla de gimnasia casera para Mami y Miniser, pero esa te la enseño mañana!

Look Nuevo

Hace unos días estrenamos año y hoy estrenamos look. Bueno, ha sido el Miniser el que ha estrenado peinado, y es que hoy hemos acudido a una peluquería infantil.

Tras escribir aquí un post en el que hable de la tienda El Camino de Baldosas Amarillas, ellos, que son muy majos, nos invitaron a disfrutar de las nuevas instalaciones de peluquería que recientemente han inaugurado en la planta superior del local.

Al llegar, la primera impresión ha sido muy agradable. Con una decoración sencilla y alegre hacen que el lugar sea acogedor. Todo está adaptado para los más pequeños, desde las sillas, los juguetes junto a los espejos, los productos… Y también para los mayores. Me ha gustado ese concepto de poder compartir una sesión beauty con tu retoño, acudir juntos a la pelu, a una en la que se sientan a gusto y sientan que es para ellos, y salir todos más guapos que un San Luis.

Rober, (que así se llama mi Miniser), al principio se puso un poco nervioso, es que era la primera toma de contacto con el mundo del estilismo. Hasta ahora le había cortado el pelo en dos ocasiones una amiga peluquera pero de forma más familiar, un aquí te pillo aqui te mato que cuando se quería girar para ver de dónde procedía el ruido de la maquinilla ya tenía la cabeza como una bolita de billar. Hoy ha sido diferente. Sentado en una silla frente al espejo le han puesto una capa, mojado el pelo, y hecho un corte de mayor, con peine, tijeras y mucho glamour.

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En todo momento, Mati, la peluquera y gran profesional, ha estado atenta, cariñosa, y sobre todo ¡rápida!. Un poco de maquinilla, un tijeretazo para quitar greñillas, otro corte por ahí para eliminar esos pelucos tipo Krusty y un aire desenfadado para quitar los pelos que sobran  y añadir descaro.

IMG_2426En apenas media hora salíamos por la puerta con mi pequeñajo más guapo y estiloso que Brad Pitt, pero claro, ¡qué voy a decir yo siendo su madre!

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A ver si engaño a alguna de mis sobrinas postizas porque lo de pasar una sesión de manipedi con ellas ¡tiene que ser la monda!

P.D. A la próxima le quito el chupete, pero es que tiene un vicio…