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Misión: Orinal

Tanto si me conoces en persona como si sigues habitualmente el blog, tal vez el título de este post te parezca demasiado engreído. El Miniser acaba de cumplir hace dos días (literales) los quince meses, ¿y ya vas a empezar con el orinal? te preguntarás. Pues sí. Y no te preocupes que no voy a darte la paliza con eso de que mi niño es el más listo del mundo y ya va a saber usarle porque nada más lejos de la realidad. No es el más alto ni el más bajo, ni el más gordo ni el más delgado, y por supuesto, ni el más listo ni el más tonto, es la media personalizada.

Diferentes modelos

Diferentes modelos

El Miniser sale vaguete en algunos aspectos, como en querer andar, que sabe perfectamente como ha confirmado la pediatra pero él, que es muy precavido, prefiere ir agarrado a la mano de alguien y si es cuestión de llegar rápido a un lugar, gateando que esa técnica la tiene más que dominada. En el habla cada día se le ve más suelto, ya dice varias palabras como guau-guau cada vez que ve un perro aunque sea a doscientos metros, en la tele o un peluche en una estantería, les tiene controladísimos. Dice pan a cualquier hora del día que le preguntes si tiene hambre (con acercamiento al armario donde lo guardamos si es que nos encontramos en casa), aba (agua en su idioma Miniseriano), nene, tata, tete, no y papá. Papá lo usa para llamar al Manfriend y en otras ocasiones para llamar la atención de algún chico que se encuentre cerca, que con esto algún día me mete en un compromiso ante una novia o esposa celosa. Papá también me llama a mí, sí, me llamá Papá, por más que me paso el día maaaa-maaaaa, ¿quien soy yo? maa-maa, nada, no hay manera. Será que tiene un sentido extra para ver mis hormonas masculinas. Pero lo que sí dice con claridad nítida y cristalina, y no al albedrío no, sino con conocimiento es Caca. Sí, dice caca cuando acaba de hacerlo en el pañal. Poniéndose de pie si es que está sentado y señalando la parte baja de su cuerpecillo se acerca para avisarte y susurrarte ca-ca. No creas que estoy delirando y que veo cosas donde no las hay. No pienses que estoy exagerando una coincidencia que ocurrió una vez porque aunque yo tampoco me lo creía, la realidad es esta: el chiquillo nos ha salido relimpio. En esta casa estamos pensando en cambiar el refrán de “te molesta un pelo en los cojones” por el de “te molesta una caca en el pañal”. Porque no sólo es que te avise de lo que acaba de hacer, sino que te demuestra su repulsa añadiendo un arrrgggg caca, e intentando escapar de un posible choricillo flotante que en alguna ocasión le ha salido a traición en el baño. Vamos, que se ve que le da asco, y eso que es suyo.

Me preguntaba la pediatra ayer que cuantas veces ocurría esto, con cuanta frecuencia el Miniser asociaba sus movimientos intestinales con la palabra caca. Tras una estadística mental rápida pude contestar: 8 de cada 10 veces. -¡Está fenomenal que asocie la palabra con notar algo en su cuerpo o en el pañal!. -Es que no lo asocia sólo a su cuerpo -la contesté -sino también al de los demás. Entonces es cuando la expliqué que el Miniser ha nacido de finas maneras, y no sólo dice caca cuando nota un regalo en su pañal. sino cuando se tira pedos y lo más acusador, cuando se los tiran los demás. Si estás en su compañía e intentas disimular un gas algo sonoro con una tos o hablando dos tonos más alto date por vencido, su afinado oído detectará el sonido característico y rápidamente, mirando hacia el foco emisor gritará Ca-ca.

Como me descuide este le usa el padre...

Como me descuide este le usa el padre…

Así que tras esta conversación, la pediatra decidió que era un buen momento para incorporar el orinal a nuestras vidas. Sin la intención de que en dos días sepa ir al baño por si mismo, sino para que aprovechando esa asimilación que ha creado entre la palabra y los (des)hechos, el orinal y las rutinas de usarle se vayan haciendo cotidianas en su día a día. Para que no le tenga miedo, para que poco a poco vaya entendiendo e imitando que allí es donde se ha de hacer. Este consejo también me la habían dado ya mi madre y mis tías, el trío de las Supertacañonas, que no son pediatras pero son licenciadas cum laude en esto de criar y educar a una prole de niños.

Así que hoy que tenemos tiempo, para no demorarlo más, que me conozco, lo voy dejando y termino comprando el orinal para que lo lleve a la universidad, iremos a la búsqueda del trono del aseo. Tras leer una entrada de Contras y Pros sobre su experiencia en he descubierto que el mundo del orinal ha progresado mucho, así que más tarde, ojeando en la red me sorprendido con orinales de todo tipo: evolutivos, musicales para que una melodía les alegre la hazaña, ergonómicos, antideslizantes…

Creo que me va a ser complicado encontrar uno de los de toda la vida para que de momento, lo use de sombrero…

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Cosas útiles, o no tanto

Cuando te quedas embarazada, por lo general la gente que te rodea comienza a ofrecerte todo tipo de cosas que ellos utilizaron con sus retoños y te aseguran que les salvaron la vida, que las tienen como nuevas y que una vez te las presten las uses como si fueran tuyas. Esto es de muy agradecer, siempre que lo hagan de corazón y no con la intención de hacer limpieza en el trastero a costa tuya. Así que por si acaso te sirve de ayuda,  hoy te voy a hablar de esto, de cosas que realmente han sido muy útiles para mí y que recomendaría a ojos ciegas a futuras primeras mamás, o mamás no primerizas que tal vez no hayan usado estos cachivaches.

En el top ten de las cosas más útiles que he usado con mi Miniser, el puesto número uno se lo lleva la hamaquita de Babybjorn.

Es simple, un armazón de hierro cubierto con una tela que hace que sea ergonómica al 100% y cómoda también debe serlo al doscientos por cien, porque aquí el Mini está encantado de la vida sentado en ella viendome trajinar por casa. Además si quieres transportarla es sencillo, plegar y ya está, ocupa el mínimo espacio y pesa menos que el bolso de cualquiera. Nosotros nos la hemos llevado de barbacoas, de fin de semana rural, a cenas en casa de amigos…Como el que se lleva un paraguas.

funda_hamaca_babybjorn_vintage_star

Tal vez si no la conoces la ves demasiado sosa comparada con fantásticas hamaquitas llenas de dibujos, muñecos y colorido a su alrededor, pero el secreto, está en su comodidad y en el balanceo justo que el pequeño consigue con su propio impulso, sin depender de pilas ni funciones extrañas. ¡Temo el día en que ya no pueda usarla por el peso o porque sepa desabrocharse y escapar!

El número dos del ranking es para una especie de presa para la bañera, un reductor, se llama BabyDam, bueno, ese es el que yo tengo, habrá otras marcas pero yo con este estoy encantada. Es una pieza de plástico flexible que se adapta a los laterales de tu bañera y así, sella el espacio a llenar de agua y no tienes que derrochar agua ni tiempo llenando la bañera al completo. Yo la veo de práctica, directamente proporcional al tamaño de tu bañera, a más espacio, ¡más útil!

ahorrar_agua_en_el_bano

Y terminamos dando la medalla de bronce de regalos apañados a la cuchara mágica de Boon. Para las que ya tienen maña y experiencia en dar de comer al los niños tal vez no sea gran cosa, pero para mí, que no había tenido mucha oportunidad de vivir con un bebe su transición diaria del biberón a la cuchara fue todo un descubrimiento. Me la regaló una amiga al día siguiente de comentarla que el pediatra había indicado que comenzase con las frutas, y cuando la vieron las abuelas los comentarios fueron bastante desanimadores, del tipo “vaya tonterías que hacen ahora”. Yo, sorda selectiva, no presté atención y comencé a usar la cuchara en cuestión, y en su defensa tengo que decir, que a los pocos días las retractoras del regalo tuvieron que admitir que era de lo más práctico y cómodo que habían visto para dar de comer a un bebe. El mecanismo es simple, una cuchara formada por dos partes que se enroscan una con otra, la parte del mango es una goma hueca, en el que viertes el alimento, eso sí, tiene que ser líquido o en papilla, y en la parte de la cuchara hay un pequeño orificio por el que va saliendo la comida a medida que tu aprietas la goma. Como además tiene tapa la puedes llevar “cargada” y darle de comer sin tener que arriesgar la ropa con el vaivén de la cuchara cuando va del potito a la boca y vuelta, y para ellos al principio que sólo saben succionar les resulta más cómodo no tener que estar abriendo y cerrando su boquita, ya que puedes ir dándole la comida sin necesidad de apartar la cuchara de la boca, aunque eso si, ¡con cuidado de no empapuzarles!

cuchara_para_bebes

Seguramente hay cosas más útiles, pero a mí estos tres regalos me han resuelto bastante, así que te animo a que los incluyas en su carta de los Reyes Magos, o en la tuya para alguna amiga que esté esperando a su pequeñín.