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Día de la Madre con Dreivip

Ya es miércoles. Quedan pocos días para celebrar el día de la señora que te trajo al mundo ¡y tú con estos pelos, y sin regalo!. Tranquilidad, que para lo del pelo no tengo solución, más que nada porque tras más de treinta años aún no sé que hacer con los míos, pero lo del regalo te lo voy a poner fácil. Si a estas alturas del día tu cabeza echa humo pensando qué comprar a tu madre (a la madre de tus hijos también vale, que tu mamá no es pero un regalo siempre se agradece) déjala descansar y echa un vistazo a lo que nos ha preparado Dreivip, el club de compra de marcas online con descuentos para socios de hasta el 70%.

madre-detectiveDreivip nos presenta esta guía de regalos para madres, fácil de usar, intuitiva, divertida. En ella tan sólo tienes que elegir qué tipo de madre es la tuya. Tienes seis opciones para encasillarla: Madre Tupper, Madre Detective, Madre Vintage, Madre Moderna, Madre Amiga y Madre Agenda. ¿Qué no sabes en cual englobarla? No hay problema, porque cada tipo viene descrito con sus características más destacadas, su superpoder por excelencia y para evitar cualquier tipo de duda, sus frases más características como ¿Cómo sabes que no te gusta si no lo has probado? o Peinaté que pareces una pordiosera. ¿Te suenan de algo alguna de estas frases? A mí las dos. En realidad, creo que mi madre es la Superwoman de las madres porque tiene todos los superpoderes  que aparecen aquí y alguno más que ya te contaré en otra ocasión, ¡necesitaría un blog para ella sola!. Qué..oye, lo mismo se lo digo y se anima, que es muy echá pa´lante.

madre-modernaUna vez tengas localizada a tu madre con su superponer, fíjate que a su lado te aparecerán opciones de regalos. Clickas en cada uno y ¡tachán! te llevará directamente a la página de Dreivip donde venden esos artículos que tan feliz harán a la mujer que te parió, y si no encuentras nada a su gusto, seguro que algún caprichito te encuentras para tí.

Además, te puedes descargar y/o compartir en tus redes sociales la infografía que más te guste, de la mamá con su álter ego mundano y vestida de superheroína. ¿Por qué no imprimirla y regalársela?

Yo de momento, me quedo con estas dos que he puesto por aquí, que aunque no somos de celebrar este día, me parecen geniales para dejárselas colgadas en la nevera!

¡Que pases buen fin de semana….y Feliz Día de la Madre! 

P.D. Perdón y mil perdones, esta entrada la quería programar para el viernes 2 de mayo, porque hoy miércoles salgo de viaje. Pero como ves, mi tecnolerdismo es extremo, y la programé para el 2 de Abril!!, así que se ha publicado inmediatamente. En fin, ya la dejo, con este apunte de que la despedida, la del buen fin de semana, la guardes hasta el viernes o..bueno, aplícatela hoy si te vas de puente. Besos. 

Bebibles +18

Se terminó el puente. Hay quien continúa de vacaciones, quien nunca las empezó o quien hubiera querido no tenerlas, pero todos, o la mayoría, hemos pasado unos días distintos en cuanto a rutinas y horarios por lo menos. Nosotros nos escapamos a Madrid, al bullicio, al tapeo, a pasear por las calles interminables y transitadas bajo el sol inesperado. Porque sabíamos que haría bueno, ¡pero no tanto!. Nos fuimos del norte con temperaturas primaverales, ropa de entretiempo y ganas de calor, y nos encontramos con termómetros que marcaban como el mejor día de verano en nuestra tierra (más o menos), ropa impracticable para pasear sin sudar la gota gorda y más calor del que nos hubiera gustado para poder patear las calles sin deshidratarnos en cada esquina.

Está bien, no ha sido para tanto, pero si de equipaje hubieran ido unas chanclas, algún tirante y  la protección solar, hubiera estado mejor.

Del viaje poco y mucho que contar, ya sabes. Pero hoy no. Por lo menos a mí me pasa que el día que llego de viaje no me apetece mucho hablar en general, y menos sobre lo que he hecho, visto, conocido, descubierto… Tengo más ganas de conversación de interior, de pensar en mis cosas y mis planes, de no dar la crónica como si fuera un cuaderno de bitácora. Soy más de dejarlo reposar, y pasados unos días, me acuerdo de algo que llamó mi atención y lo cuento, te explico dónde fuimos y qué hicimos, te relato porciones del viaje según me acuerdo o vienen a mi memoria. Así que como imaginarás, hoy no estoy muy habladora. Por eso simplemente te voy a dejar con un hallazgo que descubrí estos días. Los bebibles +18.

Un ejemplo de bebible

Un ejemplo de bebible

Seguro que conoces los envases de zumos, yogures o la mezcla de ambos, con forma de bolsa con tapón. Tan prácticos para que los enanos merienden y/o se refresquen a su ritmo sin ensuciarse ensuciándose poco y alimentándose más. No sé si ese formato de envase tiene un nombre concreto, pero yo desde que los ví por primera vez los llamo bebibles. Creo recordar que la primera vez que me fijé en ellos fue cuando mi amiga In se lo dió una tarde a su niña LaMayor, “después de la fruta te doy el bebible”. Más tarde, otras madres de mis alrededores lo han nombrado de la misma manera, y yo me he sumado a la denominación, que no sé si es de origen pero lo que está claro es que por lo menos, es de mi entorno. Pues bien, estos días he conocido los Bebibles +18, o más bien así es como les he denominado yo.

Mis bebibles +18

Mis bebibles +18

La idea es la misma: una bolsa contenedora de un líquido más o menos espeso para beber cómodamente de ella, pero con la diferencia que tienen alcohol, algo menos de 5º. La forma de conocerlos fue simple: comprando algo de vino para cenar en la casa donde nos habían invitado  me les topé y me hizo gracia que al verlos automáticamente pensé en los bebibles de frutas que había incluido en la maleta del Miniser. Y el motivo para comprarlos absurdo: los ví, me reí, lo comenté en voz alta y sin esperar la respuesta de mi Manfriend que andaba al lado ojeando los vinos los eché a la cesta que arrastrábamos. Tenía que probarlos, total, si eran malos la pérdida no sería tanto (a 1,90€ la unidad). Seguir las instrucciones es fácil, sólo tienes que dejarlos en el congelador al menos durante ocho horas. Luego, los estrujas hasta que notes cómo se derriten por dentro y los bebes, directamente del envase o sirviéndolos en un vaso, que siempre tiene más glamour. En mi contra tengo que decir que por impaciente los estrujé poco, porque una vez en el vaso parecían más bien espuma de hielo, así que claro, al no haberse disuelto el hielo la concentración de alcohol era más fuerte y su sabor, peor. Una vez bien descongelados, ganaban bastante en sabor, textura y gracia en general, aunque eso sí, no esperes un cóctel digno de barman porque son lo que son, un apaño para tener en casa por si un día te surge una fiesta improvisada o una noche de insomnio infantil te da por dejarles que campen a sus anchas por la casa mientras te das a la bebida para ir al trabajo con ojeras y sueño pero con buen humor.

Hay 4 variedades, ¿te atreves?

Hay 4 variedades, ¿te atreves?

Puede que a estas alturas de la entrada te preguntes que tiene que ver este tema con un blog que suele tratar sobre niños, madres y otro tipo de productos. Pues mucho y nada, como lo que tengo que contar sobre el viaje. Nada porque espero que ningún renacuajo se confunda y tome el bebible del loro, y mucho porque seguimos siendo adultos, con gustos y aficiones que nos diferencian, a veces, de los niños. Así que para esos padres y madres que siguen de vacaciones pero no les apetece salir a tomar algo por ahí estas noches, sobre todo porque es difícil tener ganas de salir tras pasar el día entero al ritmo de alguien de menos de metro treinta, puede que les apetezca probar estos bebibles que nos transportan a paradisíacas playas tropicales, aunque estemos en el sofá de nuestro salón con el pijama puesto.

Marioneta improvisada

Ayer, por una sucesión de recuerdos algo inconexos, vino a mi memoria un juego que me arrancó una sonrisa. Se trata de cómo, con algo tan simple como dos guantes, de pequeña pasaba la tarde con una amiga jugando y creando personajes. Así que hoy me he embarcado en la tarea de enseñarte (o por lo menos intentarlo) de qué manera creábamos  en menos de un minuto una marioneta improvisada.

Desde ahora pido perdón por el video. Es la primera vez que hago algo parecido. He tenido que hacer una tesis doctoral para editarle y otra para crear una cuenta en Youtube y poder subirle, aunque quien sabe, lo mismo le cojo gusto y termino haciendo una entrega por volúmenes: Cómo entretener a un niño en las tardes de invierno. Aquí tienes mi ópera prima, vale reírse lo que quieras y más…

http://www.youtube.com/watch?v=PAgwxkAtTI0

Por si acaso no se ve bien, te explico los pasos detalladamente:

  1. Coge dos guantes, normales, de los que usas para el frío. Mejor si te quedan a tu medida y no como a mi en el video, que cogí prestados unos en ese momento y me quedan pelín grandes.
  2. Para que sea más fácil, comienza por el que será la cabeza del muñeco. Dobla cada dedo del guante hacia la palma, y luego, dobla hacia arriba la parte (normalmente elástica) que quedaría en la muñeca. Hazlo como si doblases un calcetín o cmo si quisieras dar la vuelta al guante, pero dejando parte del doblesçz de los dedos fuera.
  3. Atraviesa con el dedo corazón de la mano que vayas a usar como cuerpo (derecha si eres diestrx, izquierda si eres zurzx) el hueco que se ha formado entre los dobleces de los dedos doblados. Como si fuera un túnel. Procura meter hacia dentro los dedos si se salen y ajustarlo de manera que no se desmonte al atravesarlos con el corazón. (Es mejor que lo hagas con la mano dominante, la que vas a usar de cuerpo, desnuda)
  4. Te pones en la mano derecha (o izquierda si eres zurdx) el guante que está sin usar.
  5. Atraviesas de nuevo el túnel de los dedos envueltos, pero esta vez con el guante ya puesto. Ajusta bien para que no se desarme.
  6. En la mano que te has puesto el guante, haz que toquen el dedo pulgar y el meñique. Ahora, dobla la muñeca del guante hacia arriba hasta que tapes estos dos dedos.
  7. ¡¡Y Listo!! Ya tienes un muñeco juguetón que hará las delicias de los pequeños.

Libros Boolino

Muchas veces nos encontramos en la situación de tener que leer un libro a nuestro retoño y aunque leer, todos sabemos, dudamos si lo estamos haciendo bien (desde el punto de vista infantil, me refiero). Otras veces, leemos un cuento sin saber lo que transmite en realidad, ¿qué valores está aprendiendo el pequeño que lo escucha? ¿es el libro más adecuado a su edad?. Y muchas otras, leemos el cuento, sí, porque suele ser el mismo uuuna y otra vez, sin pararnos a pensar qué más provecho podemos sacar de él, ya que le gusta tanto y nos le estamos aprendiendo de memoria, ¡por lo menos divertirnos más con él!.

Ahora están de moda esas suscripciones en las que cada mes recibes en tu casa una caja sorpresa: de cosméticos, de artículos para bebés… ¿Y qué tiene esto que ver con lo anterior de los cuentos? Pues mucho, y es que Boolino ha creado The Little Book Box, una caja que te sorprenderá por todo lo que puedes conseguir con ella.

Cajas llenas de cariño y diversión

Cajas llenas de cariño y diversión

The Little Book Box se trata de un producto diferente. Te ofrecen una experiencia literaria y lúdica en amplio sentido, ahora verás por que. Cada mes te ofrecen un libro editado, adecuado al rango de edad que indiques que tienen tus hijos. Con este libro, cuya presentación, ilustraciones y materiales son ideales, vienen unas consignas en las que te explican que valores o actitudes se trabajan con esa historia en concreto. Te proponen también varias formas de leerlo, para poder hacer de una misma historia algo más dinámico y enriquecedor. Además, cada caja incluye materiales y una guía de actividades relacionadas con el cuento para seguir trabajando los valores buscados y de paso, pasar un buen rato jugando y disfrutando con nuestros hijos.
Ya, estas pensando que demasiado bonito es, y que eso de suscripciones mensuales no te convence. Pues aquí viene la mejor parte, que tú decides si cada mes quieres o no el libro que te ofrecen. Si aceptas embarcarte en este producto no tienes que temer el no poder cancelar los envíos en un futuro, ya que desde el primer envio recibirás a primeros de cada mes un mail con la información del próximo libro que puedes recibir o no, ya que tras la recepción del correo dispones de seis días para indicarles que ese mes pasas, que prefieres no comprar, sin que por ello dejen de mandarte información para el mes siguiente. Así qué podemos decir que se trata de hacerte una biblioteca dinámica tanto en el contenido de los libros como en la forma de su compra, este mes me apetece comprar el libro, este otro mes no, prefiero gastarlo en el burguer.

Huevo con sorpresaComo ejemplo te muestro uno de los libros que le viene estupendamente en este momento al Miniser. Se titula “Un Huevo con Sorpresa”, y es perfecto para bebés de 9 a 23 meses. La historia es sobre un pato del que todos se ríen porque no pone huevos como los demás, pero encuentra un huevo de pintas verdes que para él es el más bonito del mundo. ¿Qué tendrá ese huevo?. Además del libro con esta historia maravillosa con la que trabajamos sobre la sorpresa, la inquietud y el vocabulario de animales, la caja trae hojas de goma eva, plumas de colores, cartulinas, un libro para terminar de “pintar” de una forma diferente, ¿y qué hacemos con esto? Pues Boolino nos deja instrucciones para con estos materiales, podamos crear una marioneta, la del Pato Palotes que puede ser el próximo narrador de la historia la próxima vez que la cuentes, también puedes acabar el libro pegando las plumas donde corresponden,podrás jugar a descubrir con tu pequeño que hay detrás de cada huevo de goma eva, para que viva la emoción de la sorpresa uuuuna y otra vez (tantas como resistas). Pero como una imagen vale más que mil palabras te dejo unas cuantas aquí, en el enlace de la ficha de este ejemplo en PDF para que lo veas mejor.

Espero que te haya gustado la idea de Boolino, y por si te animas a probar, puedes clickar en el enlace que esta aquí al lado, debajo de la insignia de Madresfera y no olvides indicar que tienes un código promocional, ya que poniendo Pasuco obtendrás un 5% de descuento en una compra.

¿Te animas a disfrutar de los libros de una manera diferente?

Cuentos de amor

Empezamos la semana del amor, aunque el bombardeo publicitario avisándonos de que San Valentín está de camino lleva ya varios días. Así qué a estas alturas no voy a recomendarte ningún plan de pareja, primero porque sí eres como yo, que te cortaron al nacer la vena romántica junto con el cordón umbilical, el viernes 14 es un día más. Segundo, porque si por el contrario, te gusta disfrutar del día más amoroso del año con tu pareja, con un regalo, con cenas especiales o con ideas más originales a estas alturas ya tendrás en la agenda el plan a seguir este próximo viernes.
Pero, ¿tienes algún plan para hacer con tus pequeños? Seas del tipo que seas, te propongo tres libros para hacerte con ellos aprovechando que el amor flota en el aire y así compartir con los retoños un rato de lo más amoroso.

Para los más pequeños

Para los más pequeños

El primero es un clásico, “Adivina cuanto te quiero”, de Sam Mcbratney. Lo escribió en 1994, pero sigue en el top ten de ventas infantiles por muchas cosas: por sus ilustraciones, su lenguaje sencillo y claro y sobre todo, por los momentos tan entrañables que consigue crear entre los niños y los papis. Con esta historia, ayudamos a los niños a desarrollar su autoestima y a expresar emociones, con lo que los abrazos y los besos están asegurados. Recomendado desde cuando quieras, porque para enseñarles a mostrar afecto, nunca es pronto.

El amor no entiende de diferencias

El amor no entiende de diferencias

Otra opción, esta ya para pequeños amorosos de unos cinco años en adelante, o un poco adetrás, es “Cocodrilo se enamora”. Un cuento de lo más actual que con gran humor trata el amor universal, donde no existen barreras y enseña a aceptar diferencias, como las que se encuentran Cocodrilo y Jirafa, la pareja de enamorados protagonista. Su autora, Daniela Kulot, nos muestra de una manera divertida las sensaciones que uno siente al enamorarse y nos recuerda que da igual que seamos diferentes porque lo que importa es amarse.

Amor y aventuras que te enganchan

Amor y aventuras que te enganchan

La última sugerencia es ya para esos enamoradizos de siete años o más, que empiezan a preguntarse más en serio que es esto del amor del que tanto hablamos los mayores. Para estos lectores podemos contar con Geronimo Stilton, el intrépido reportero ratonil de “El amor es como el queso”, una divertidisima historia para los menudos románticos y también para los aventureros, que les enganchará desde la primera página y casi seguro, que a los padres también.

Reportaje secuencial

Durante el embarazo del Miniser, una gran amiga me recomendó que me hiciera un reportaje fotográfico desnuda, donde se viera todo el esplendor de la barriga y las estrías e hinchazones quedaran hasta monas. Ella lo había hecho en el embarazo de sus mellizos y decía que era un recuerdo precioso. Yo nunca he sido muy vergonzosa, pero la verdad que así, de primeras, quedarme en pelotilla picada delante de un desconocido y ponerme a posar en plan portada del Vogue pues no era la tarde ideal que en ese momento me imaginaba. Como suelo hacer bastante caso a los consejos que ella me da, le dí vueltas al asunto y me decidí a hacerlo. Acudí al mismo estudio donde ella (y otra amiga común que fue la pionera del grupo en esto) se habían hecho sus reportajes. Era en Santander, en el estudio de Fotografía Perez Herrero. La verdad que desde el primer momento la cercanía , humanidad y profesionalidad que desprendían Mónica y Mateo, los artistas de la cámara, me confirmaron que la decisión era la correcta. Me explicaron cómo sería la sesión, me dieron consejos sobre cómo ir o qué hacer y me apuntaron en su agenda. Ya tenía cita para mi reportaje de gordi.

Foto embarazo estudio

El día en cuestión, me arreglé, pasando por chapa y pintura que oye, había que salir guapa que un álbum es para siempre. El contrario, que también participaba en el evento, se acicaló y allá que nos fuimos al estudio. Nada más entrar el clima era de confianza y respeto. Mateo, entre canción, anécdota y chascarrillo nos iba orientando sobre cómo posar, dónde mirar, otra canción, ¿te gusta este grupo? a mí también, ahora abrázala…Y así, casi sin darnos cuenta, habían pasado los minutos y la ropa estaba despojada encima del sofá. Sin vergüenza, con mucha naturalidad. La transición para pasar a estar desnudos (bueno, yo, aquí el amigo sólo tenía que quedarse en vaqueros y descalzo como en un anuncio de jeans), había sido natural, amigable. Para nosotros, que eran nuestras primeras fotos a nivel profesional la verdad que nos pareció una experiencia muy gratificante. Aunque ahí no acababa todo.

Al mes de la llegada del Miniser, volvimos con él para terminar el reportaje. Eramos los tres de nuevo, pero esta vez los tres mirábamos a cámara. Con cariño, con paciencia y de nuevo con respeto, hicimos una nueva sesión en la que ahora, al ver las fotos, se ve que el recién estrenado amor se sale del papel donde están impresas. Captaron el sentimiento de plenitud que estábamos disfrutando, la ilusión de una nueva vida que comenzaba para nosotros.

esta no soy yo, ¡ojalá!

esta no soy yo, ¡ojalá!

Con este post, quiero animarte, a tí futura mamá, reciente padre o simplemente a tí que te encantan  las fotografías, a que te regales una sesión de este tipo. Las fotos donde se ve nuestra piel, limpia y sincera, son más íntimas e impactantes, diferentes, ya que no estamos acostumbrados a hacernos fotografías desnudos. Por eso, te animo a que contactes con un profesional y te atrevas a desnudarte, con tus niños, tu pareja, o tu solx, creando un recuerdo más que personal para toda la vida.

Por respeto al trabajo de los profesionales que nos hicieron el reportaje, y por pudor propio, no voy a colgar ninguna foto de esas sesiones, pero sí te dejo aquí el enlace de su página para que veas su gran trabajo.

Además, y basándome en mi experiencia, te voy a dar unos consejillos que tal vez te sean útiles cuando te decidas a probar el arte de la desnudez:

  • Procura que unas horas antes, por lo menos, ninguna prenda te apriete, ya que por ejemplo la marca en los tobillos de unos calcetines estranguladores pueden arruinar el mejor posado.
  • No te peines ni maquilles como para un espectáculo de drag queen si habitualmente no es tu estilo. Arréglate pero dentro de tus límites, no vaya a ser que tengas luego que colgar carteles con tu nombre para que se te reconozca en la foto.
  • Siéntete a gusto con tu cuerpo, eso la cámara lo capta que no veas.
  • Acude a un profesional, si ya tienes confianza con él mejor, y si no le conoces pero ves que no vas a estar con comodidad, mejor cambiar a otro. La complicidad con él será importante para un buen resultado final.
  • No te agobies si te ha quedado un pelillo en el sobaquete o te ha salido un grano traidor de última hora, el Photoshop puede con esas pequeñeces, pero no con tu inseguridad.
  • Sobre todo si es una sesión de embarazada, NO LO DUDES, HAZTELA. No volverás a estar embarazada de ese hijx, piensa que es un momento irrepetible, ¿pasarías de hacer fotos en tu boda? Pues entonces.
  • Y nada más, creo.

Hoy hemos vuelto, a punto de cumplir los once meses, para empezar otro proyecto artístico. Y repetiremos, periódicamente, para plasmar con arte el avance de nuestras vidas.

Viajar con mochila (parte II)

Con este día frío en el que el sol se empeña en recordarme lo que hecho de menos el verano, me da por lamentarme de lo lejos que quedaron ya las vacaciones. Como te contaba en mi primera experiencia turística como mamá primeriza, en aquella ocasión nos pareció fácil viajar con niños, pero el problema fue que pasó el tiempo y se nos fue olvidando…

7m D.M. Nos habíamos enfriado. No habíamos pensado mucho en las vacaciones porque por horarios laborales del Virrey de la casa no teníamos claras las fechas, pero un día, llegó diciendo que tendría la siguiente semana libre y nos liamos la manta a la cabeza. Buscamos destino. Opciones: en España, por si acaso, que es muy pequeño no vaya a pasar algo. Con playa, para disfrutar un poco nosotros. Por el sur, que es Septiembre y en el norte no te aseguras el sol. Conclusión: Cádiz. En la otra puntita justamente de donde vivimos. NO pasa nada. Hacemos el viaje en tramos para que no se canse el Miniser y listo. Una vez decidido el destino, pasamos a la fase de pregón informativo: “Por orden de la necesidad de relajarnos, se hace saber, a abuelos, tíos y demás pegados que no van a ver al Miniser durante la siguiente semana”. ¡Horror!, los días que quedaron hasta nuestra salida fueron un torbellino de visitas, reproches por irnos tan lejos (como si Cádiz fuera la Tercera Dimensión) y repetidas recomendaciones que terminé por no oír, como todo lo anterior. Nosotros a lo nuestro.

Aquí la operación maleta fue más sencilla. De ropa lo justo, que además íbamos de apartamento y en un momento dado se puede lavar y ya está. Pañales contados, ya compraremos al llegar allí que el precio no será muy diferente y los que sobren los traemos, que en una semana no va a cambiar de talla (nosotros seguro que sí). Biberones, esto era nuevo, porque en el viaje anterior estábamos aún en la fase vampírica, se alimentaba de la leche que me absorbía, pero ahora ya habíamos pasado a la fase botellón-puchero, alternando biberones con purés y frutas, así que la infraestructura alimentaria era mayor. Resumen: maletas con bañadores, unas mudas y cuatro trapos, y la sección de puericultura y alimentación infantil de cualquier Carrefour al completo. Eso sí, sin cuna de viaje, que no era la primera vez que viajábamos, oye.

Rumbo al sur. Primera parada Valladolid. Tramo de apenas dos horas para entrar en calor y de paso visitar a unos amigos. Comida en una bodega excelente cerca de Cigales y caminito para Salamanca. Como seguimos siendo mochileros de corazón, quisimos apañar la aventura a este viaje, así que teníamos pensado hacer noche en Salamanca pero no habíamos buscado hotel. ¡Mujer, cómo no va a haber un hotel disponible en Salamanca!. Pues no, no lo había. Nuestro instinto fiestero nos traicionó y nos había guiado a Salamanca en pleno fin de semana de su fiesta mayor. Así que allí nos plantamos, buscando donde dormir en mitad de un ambientillo que nuestra faceta adolescente agradecía disfrutar. Como casi todo en la vida, con dinero de por medio se arregla, y la noche salmantina nos salió por un ojo de la cara, pero bueno, es lo que tiene el riesgo de ir sin reservas, que suele ser un riesgo caro. Con un ojo menos pero con cama disponible, nos adentramos en la marabunta de la Plaza Mayor. Cena, copa, paseíto, y cierta nostalgia al atravesar la calle de los pubs sub-veinte al regresar al hotel. Mañana será otro día.

Y lo fue. Segundo tramo: Salamanca-Mérida. En nuestro planteamiento vacacional, como nos parecía demasiado ir hasta Cádiz sin parar, habíamos decidido hacer noche en Mérida, pero para esta ocasión, sí habíamos reservado hotel. Un apartamento coqueto, de excelente calidad y trato. No sé si fue que veníamos de una masificación de gente, o que hacía demasiado calor para salir a la calle, pero lo cierto es que al llegar a Mérida, a la hora de comer, parecíamos los únicos habitantes de la tierra. Aunque hacía calor, quisimos aprovechar y conocer el casco histórico de la ciudad. Carrito en manos y sombrilla preparada, nos plantamos en la puerta del conjunto histórico romano.

Perdón, ¿para ver el recinto, se puede con carrito de bebe?, Meeeecccc, error. Nunca preguntes al de la taquilla si le ves cara de amargado.

Si, sin problema.

Sacamos las entradas e intentamos seguir el camino marcado para Movilidad Reducida. No creo que muchas personas en estas condiciones puedan disfrutar del conjunto, porque lo que es accesible, accesible, no es. Intentamos que la sillita hiciera como un Transformer, nos inventamos a puro huevo como pudimos la tracción 4×4, y tiramos del recurso míralo tu y luego voy yo. Pero bueno, pasamos una agradable tarde de cuarenta grados sin sombra subiendo y bajando piedras para que al salir, nos indicaran que había una preciosa visita nocturna y encima, más barata. ¡Qué se le va a hacer!, las penas mojadas son menos penas, así que nos fuimos a tomar una caña para pasar el mal trago.

Según se oscurecía el cielo, la vida resurgía, y las plazas se fueron animando a medida que el calor daba una tregua. Mala elección para la cena, el sitio equivocado y la carne para olvidar. Paseo nocturno para refrescar el humor y terracita de treinteañeros para despedir la ciudad con buen sabor de boca.

Tal vez, en este relato te estés preguntando dónde está el Miniser. En todo momento a nuestro lado, o en nuestro brazo, observando, riéndo, durmiendo. Quedaba una semana, crucemos los dedos.