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Fiestas patronales

Llevo unos días desconectada del 2.0. Entro poco y apenas tengo tiempo de leer blogs, comentar y menos, escribir mis post, pero es lo que tiene apuntarse a mil historias y que además, haga solazo y te encante la playa.

Me hubiera gustado hacer la migración del blog este fin de semana que ha pasado, pero entre unas cosas y otras no tuve tiempo, además, aún dudo si quiero hacerla con una plantilla provisional o esperar a tener el nuevo diseño completo, que he de decirte que ya he visto algo y estoy más que encantada. Durante estos días lo sopesaré a ver por que opción me decido. Pero lo que más tiempo me ha ocupado estos días, lo que más atareada me ha tenido, es el estar concretando las fiestas patronales de mi barrio, y es que aunque parezca moco de pavo, pertenecer a la Comisión de fiestas de un barrio, por modesto que sea, te roba tiempo, y mucho.

comisionY en esos quehaceres estamos unos cuantos atrevidos y descerebrados que cada año intentamos hacer unas fiestas mejores con un presupuesto escaso pero mucha ilusión. Elaborar un cartel a gusto de todos, con actividades que entretengan a grandes y pequeños. Buscar patrocinadores, lo más difícil (o casi), ya que en estos tiempos lo de pedir dinero está mal visto y lo de donarlo ni te cuento. Encontrar actuaciones asequibles pero de calidad, repartir tareas y organizar la vida de cada uno para saber que durante tres días, de viernes a domingo, tu familia poco va a poder contar contigo ya que cuando no estés detrás de una barra, en un escenario, limpiando, cocinando o inmiscuida en cualquier otra tarea será que estás durmiendo. Por eso estos días no estaré muy activa virtualmente hablando, ya que aunque no lo parezca, porque las fiestas serán a finales de agosto, ahora es la época de más trabajo para nosotros, los locos voluntarios encargados de su organización.

Así contado parece un mal plan. Estar pringao durante semanas siendo parte responsable de un fin de semana donde los demás estarán disfrutando, ser mano de obra gratuita mientras otros te exigen como si cobraras un dineral. Pero en realidad es gratificante. Es agradable juntarte con personas con las que de niña, disfrutaste de esas mismas fiestas gracias a otros atrevidos, y que ahora, con el paso de los años, somos nosotros, aquellos niños de los ochenta y noventa los que ahora las organizamos para los vecinos, nuestros hijos y los de los demás niños del barrio. Porque el público más importante al fin y al cabo son los niños, los más exigentes pero también, los más agradecidos. Por eso estamos haciendo encajes de bolillos con el dinero y nuestras cabezas para conseguirles malabares, cuentacuentos, concursos de disfraces, de Minis Masterchef, sin olvidar los tradicionales juegos como carreras de sacos, pasar huevos de cucharas en las bocas sin romperlos, encontrar monedas escondidas en cubos de harina y cualquier cosa que se nos ocurra o que recordemos con nostalgia.

Así que perdóname si estos días no estoy muy conectada, si no te dejo comentarios en tu blog o si no escribo nada nuevo. Como ves, ando metida en otros berenjenales aunque eso sí, con un hueco en la cabeza ocupado por esta parte de mi vida que sin quererlo, se ha hecho muy importante para mi día a día. Pensando en nuevos proyectos y nuevas ideas para mostrarte en el súper estreno del nuevo hogar que estoy rematando, que espero que te guste y en el que me sigas acompañando.

 

Profesionalizando el blog (Parte II)

Aquí sigo con mi periplo en esto de poner el blog algo más decente, aunque la cosa no van tan rápido como me gustaría. No porque sea más complicado de lo que pensaba, sino porque la falta de tiempo en mi rutina diaria me limita un poco el poder dedicar más atención a este tema, pero bueno, te cuento mis avances.

lisa dudosaYa me decidí por la empresa a quien comprarle el dominio y el alojamiento. Ha sido Webempresa, sí, esa que en principio pensé que constaba cerca de los trescientos euros anuales. No pienses que me volví loca y me gasté ese dinero, porque resultó que desde  unos cinco euros al mes te dan lo que necesitas. Me decidí por ellos por su buena reputación, por ser una empresa de aquí con asistencia 24 horas, cosa importante si necesito que me echen una mano en cualquier momento porque estas manitas hayan hecho alguna de las suyas. Además, aproveché una oferta que ví en el blog de Ciudadano 2.0 del 30% de descuento. Sinceramente, fue ver este descuento y terminar de decidirme. Una vez hecha la operación con ellos, tenia que cederles unos datos para que hicieran la migración, es decir, para que todo lo que lees y has leído en este blog, pudieras hacerlo en el nuevo, pero este paso aún está en espera porque me surgió otra duda: ¿cómo quería mi nuevo blog? Más o menos sabía que estética básica quería conseguir, pero para ello debía elegir plantilla nueva (lo que hace que veas el fondo de un color determinado, en los laterales ciertas opciones, etc…) y lo que parecía que iba a ser fácil ¡no lo ha sido tanto!. Me he dado cuenta que cuando abrí este blog,  debí escoger una de las plantillas más sosas que hay. La escogí porque no tenía ni idea y era sencilla, así que no le dí muchas vueltas. Pero ahora, que tampoco es que tenga mucha más idea, sí que hay cosas que tengo claro que las quiero de manera diferente, así que la elección de la plantilla adecuada me costó más de lo que pensé en un primer momento. Como decía Mamirrachadas en un buen consejo tuitero, una mala elección puede ser nefasta, así que mejor tomarse su tiempo. Me tomé el mío y ya está, plantilla elegida. 

¿Siguiente paso? Los plugins. Si estás preguntándote si un plugin es un Pokémon o un nuevo formato de disco para escuchar música, te diré que no. Los plugins son unos códigos o aplicaciones que se instalan para personalizar la página web. Son los recursos que te facilitan el insertar un formulario de contacto, el acceso a las redes sociales, el poder compartir la entrada que has leído… En esta versión gratuita de WordPress no tienes la opción de incluirlos, pero en la versión que usas una vez que tienes un alojamiento propio para tu blog, no es que tengas la opción, sino que tienes la necesidad de instalarlos para casi todas las acciones que quieras que tus lectores realicen en el blog. Son los muebles de la casa nueva que acabas de comprar, y como todo mueble, tienes que buscarlos, comprarlos (miles de ellos son gratuitos y puedes descargarlos sin coste) y ver cómo van quedando en la decoración de tu hogar. Así que todo esto, también lleva tiempo, tiempo que últimamente no me sobra y que a lo largo de esta semana te contaré por qué.

en obrasEl caso es que ya tengo casa nueva, los muebles casi todos colocados a falta de algún auxiliar, pero me he dado cuenta de una cosa fundamental, ¡que no tengo cabecera!. Fijándome en otros blogs veo que la cabecera, es decir, el logo o imagen que preside la página es en un porcentaje muy alto lo que define el estilo del blog, la primera toma de contacto con quien escribe y su sello de indentidad, y yo…no tengo. La foto que puse en este que se ve borrosa tras el título fue algo provisional, aunque como tantas cosas momentáneas ahí se fué quedando. Pero ahora…ahora que quiero poner esto un poco mono no me gusta, así que ahí estoy, buscando qué poner porque conociéndome, se que se quedará como cabecera del nuevo blog por los tiempos de los tiempos.

Ese es el motivo por el que aún no he hecho la mudanza completa, porque si pedía a Webempresa que realizara la migración, ya no habría vuelta atrás. Me voy a dar de plazo esta semana, sino, pasaremos al nuevo blog a la espera de encontrar la imagen ideal.

P.D. Si estos días ves cosas raras en esta página, cambios de colores, de formas o de distribución, no te asustes, ¡es que estoy de obras!

Estreñimiento

Atención: esta entrada contiene párrafos que pueden dañar su sensibilidad escatológica. Aunque sí eres padre o madre, supongo que lo de las cacas, lo tienes superado.

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Sobre parecidos no hay nada escrito. Depende de quien sea el fisionomista con el que te encuentras va a decir que tu retoño es igual que el padre, que su abuela, o que la amiga con la vas paseando pensando que es tu hermana. Todo depende de a qué parte de la familia conoce más, a no ser de esos casos en que el niño es una calcamonía de un familiar. En el caso del Miniser ocurre lo primero, que depende del ojo del que le observa, no está muy claro a que rama se parece, pero para su desgracia, sí sabemos en lo que se parece a mí, en su precoz estreñimiento.

bart en el bañoEn los primeros meses no había problema, con la lactancia materna el Miniser era un reloj. Hasta que un día no hizo nada, ni al siguiente, ni dos más allá. El estaba feliz y risueño, pero yo, que vivo en mis carnes la sensación de overbooking intestinal, me imaginaba que muy cómodo no podía estar. Así qué empezamos a escuchar los remedios caseros que nos iban dando los diferentes miembros de nuestro Pediatric Team Vip, léase abuelas, amigas con niños y cualquiera sin conocimientos del aparato digestivo pero que se encontraba cerca en el momento de comentarlo con algún miembro de los anteriores. Entre estos remedios encontramos por ejemplo: urgarle en el culete con una ramita de perejil mojada en aceite, que digo yo que tendría que ser muy fresco, para que la rama estuviera algo tiesilla. Misma acción pero con la punta del termómetro. Esta nos sonaba más, pero nos daba cosica, ya sabes, somos primerizos. Darle una cuchara de zumo de naranja en ayunas o usar un supositorio de glicerina.
Ante nuestra indecisión optamos por ir a urgencias, ya que tras siete días parecía que cada vez comía menos, cosa normal por otra parte, porque la frase de salir para dejar entrar no hay que aplicarla solo a los ascensores, y a no ser que tuviera una planta de reciclaje interior allí no había salido nada de ninguna manera. En urgencias nos dijeron que no tenía nada, y que era algo normal con la lactancia materna el no hacer deposiciones durante varios días. Que eso no se considera estreñimiento, siempre y cuando al hacerlo, sea blandito. El que las deposiciones sean duras es el verdadero estreñimiento, aunque se haga todos los días. Aún así, le estimularon con una canulita manchada en vaselina y al poco empezó a entrar en erupción, líquida y constante, sin prisa pero sin pausa. Nos recomendaron no hacer nada en casa si volvía a ocurrir, ni si quiera los supos de glicerina tan tradicionales ya que podíamos causarle alguna herida, y que acudiéramos de nuevo a urgencias si pasaban más de siete días, que allí volverían a hacerle la purga sin problema.

A los pocos días, en la revisión del pediatra, este nos dijo que ni hablar, que no dejásemos pasar más de tres días, que una cosa es que no sea grave y otra que el pobre se tire una semana empachado comiendo cada vez menos. Así que nos recomendó la glicerina en forma de minibalas o unos polvos llamados eupeptina, pero como tomaba el pecho ya era más rollo sacarme la leche porque el biberón no le hacia mucha gracia. Decidido, supositorios para lactantes.
Pasó otro ciclo de sequía y probamos. Como en el cambiador se movía mucho decidimos suministrarle la ayuda tumbado en el sofá. Se nos resistió un poco, para que te voy a engañar. El supo se nos escurría, no éramos capaces de que lo retuviera y terminaba deshaciéndose en nuestros dedos. Somos primerizos, acuérdate, y escuchábamos la voz de la residente de urgencias sonando en nuestra conciencia diciendonos que podíamos hacerle daño, algo que hubiera resultado muy difícil mientras no se lo pusiéramos en horizontal. Ya estaba. Misión cumplida. Ahora a esperar que hiciera efecto, pero ¿cuanto tiempo sería? ¿10 minutos? ¿1 hora? ¡¡¿¿Minuto y medio??!! ¡¡¿Sólo minuto y medio?!! ¡Corre, trae algo! Sí, que sí, que teníamos una toalla debajo de el, pero no era suficiente. Que empezó a brotar una lava descomunal que nos pilló desprevenidos. Digno de una peli gore fue expulsando los desechos acumulados sin descanso y con más rapidez que lo que recordábamos del hospital, y así evacuó, entre gorgojeos suyos, risas nuestras y papel de cocina, pañales y toallitas por toneladas que intercambiábamos bajo sus muslos, sostenidos en alto para poder recaudar mejor el premio gordo. Esa fue la primera vez, en la que pagamos la novatada. En las siguientes….bueno, no en todas nos habíamos licenciado ya. Pero la cosa mejoró y tras un mes y medio de tomas y dacas su tránsito se regularizó. Aunque seguimos sufriendo en silencio, o no tanto…

Han pasado unos meses y ahora durante un rato cada día se transforma. Baja las pestañas y cuando las sube ha pasado de formato .puntocaraabuelete a formato .puntoabueletegusiluz. La cara se ilumina de un rojo fosforito, las aletas de la nariz contrastan volviéndose de un blanco fantasmal indicando que allí ya no hay sangre. Los ojos acuosos te miran y yo creo que piden algo para leer y hacer el rato más ameno. Y empiezan los gruñidos. Como Nadal en un Master Augusta. Como un levantador de peso intentando batir su record. Un sonido gutural acompaña la iluminación de la cara y no hay duda, lo está intentando. Porque eso sí, intentarlo lo intenta, otra cosa es que lo consiga.

Habrá que leerle...

Habrá que leerle…

Si alguno bueno sacamos de esto es que sabemos que el Miniser es sincero, no te lleva a engaño. No es como con otros bebes que un tufillo delator te hace sospechar que tiene sucio el pañal, aunque ha podido ser  solo un aire mal acondicionado, y tienes que arrimar la nariz cual perro rastreador, y si aún así no te aclaras, echar una mirada robada a la zona cero. Este no. Con él tienes claro que hay que cambiar el pañal cuando se ha tirado más de cinco minutos empujando y te lo ha hecho saber encendiendo la cara como un intermitente y de un tiempo para acá, avisándome después. Claramente, Ca-Ca. Con lo que le ha costado ¡como para no saber lo que tiene en el pañal!

El pediatra dice que le de agua para mejorar el tránsito. -¿Vale zumo?, -no, mejor que se acostumbre al agua, -¿y mosto?, -no, que tiene mucho azúcar, -¿y una cervecita?, porque por la manera que mira los botellines el día que pille una la bebe del tirón. Nada, agua limpia y clara. Pues apañados vamos porque el niño ha salido de secano y dice que el agua estropea los caminos, así que o le obligamos con un embudo como a los patos para foei, o habrá que esperar a que sea un poco mas mayor a ver si hablando más se le seca la boca y le entra la sed. Mientras, seguiremos con nuestros apaños de botica de abuela, comiendo poca zanahoria, poco plátano, muchas frutas y verduras que hagan que las tripas no tengan que esforzarse mucho y para la motivación, probaremos con El Libro de la Caca, ¡un top ten de risas entre los más pequeños!

 

Gimnasio en casa con Ictiva (2)

Allá por el mes de marzo, a finales, te conté aquí que me había planteado un reto para poner mi cuerpo a punto.

Hoy, dos meses y pico después, te cuento mi experiencia. Ha sido NULA. Así como lo lees. No he hecho nada, pero lo que se dice nada de nada.

maitena caloriasPara el deporte soy lo peor, soy más perezosa que un koala y mira que me propongo veces el tener que moverme más, pero el día a día y mi tendencia (excesiva, a veces) a la vida social hace que relegue el deporte a un segundo plano. Así que para no desaprovechar el bono que tenía en el gimnasio virtual, le pasé las claves a una amiga con más fuerza de voluntad que tiempo libre, pero que sabía que haría buen uso de este regalo. Además, ella podría darme una opinión fidedigna ya que lleva una temporada haciendo ejercicio en casa, sudando con vídeos aeróbicos de Youtube y por eso, tendría una baremo con el que comparar.

Tras un tiempo en posesión del abono, el otro día me hizo llegar sus impresiones. Fueron impresiones escuetas, es lo que tiene whatsapear mientras una esta planchando y la otra esta en plena crisis de preparativos festivaleros de fin de curso. Escuetas pero concisas y con fundamento. Y su valoración podría resumirse en: flojo. Las actividades que había realizado estaban bien, pero las veía algo flojas. Cierto que no se había conectado todos los días, pero conociéndola, si no lo había hecho, era porque las clases virtuales que ofrecían no la habían enganchado. Así que tras su experiencia y la mía, que sí, que a alguna clase entré, por ver de que iba y como eran los ejercicios, aunque lo único que moví fue el índice para manejar el ratón, puedo decir que no te recomiendo abonarte a este tipo de gimnasios. Más que nada porque aunque su precio es asequible, el tipo de vídeos que te ofrecen puedes descargarlos del Youtube gratuitamente, así el dinerillo que te ahorras lo fastas en otra cosa.

La dinámica es como un gimnasio real, pagas una cuota mensual o un abono de equis sesiones, aunque tienes que tener en cuenta que las sesiones se computan por día, te conectes o no. Esto a mí al principio me cuasó confusión, ya que mi abono era de 90 sesiones, y pensaba que se irían descontando a medida que las utilizara: 1 conexión 1 sesión. Pero no es así, se computan por día, es decir, 90 sesiones son 90 días, entres en el gimnasio virtual cuatro veces cada día, estés siete horas seguidas o te pases una semana sin ponerte el chándal frente la pantalla, cada día habrás gastado una sesión. La parte buena, y esto ya pertenece a la picaresca española, es que puedes pagar un abono y que toda tu familia, amigos y vecindario se beneficien de tu cuota, ya que como hemos podido comprobar, con saber las claves de acceso a la página tienes todo el mundo deportivo que te ofrece esta web al alcance de quien quieras.

Conclusión: tienes que tener fuerza de voluntad y motivación, aparte de tiempo, para ponerte en casa a hacer ejercicio y no aprovechar ese rato que los peques se han dormido para recoger, lavar, estudiar, adelantar trabajo o tirarte en el sofá. En caso de que reúnas estos requisitos de tiempo y capacidad de sacrificio, puedes descargarte videos y tutoriales gratuitos mucho más cañeros para poner tu cuerpo en forma sin necesidad de pagar ninguna cuota, que por muy pequeña que sea, mejor está invertida en unas cañitas, unos zapatos o un libro.

Profesionalizando el blog (Parte I)

Ya llevaba tiempo pensando en hacer algo con la imagen y el diseño del blog. No es que lleve tanto tiempo como para estar cansada, ni que sea este un blog de miles de visitas diarias digno de los últimos avances tecnológicos, y menos, que el título de esta serie de entradas que iré relatando te haga pensar que me he vuelto loca y me creo una profesional de estos temas. No, muy al contrario. Simplemente es que desde hace tiempo veo que este hobby de escribir me llena más por dentro y llena más mi tiempo, así que he pensado que cuando una aficción te gusta de verdad, lo mejor es hacerla bien, por eso me he lanzado a esta aventura de mejorar tanto la estética, como la accesibilidad y los contenidos de este blog. Como ya he dicho en alguna ocasión, leo muchos blogs, de variopinta temática. Me gusta conocer productos, experiencias, opiniones, lugares o establecimientos de boca (o de palabra mejor dicho) de personas reales que me lo cuentan a través de una pantalla, que además, poco a poco vas conociendo al leer sobre sus ideas, sus vivencias, sus deseos… En ellos, he observado con el tiempo que muchos reflejan a primera vista parte de la personalidad de quien está detrás del teclado. Con sus diseños, sus colores, su tipografía, sin darte cuenta con este tipo de cosas te está transmitiendo su carácter alegre, si es romántica, pausado, puro nervio, alegre o pesimista. Por eso quiero dar otro aire a este blog, que seguirá siendo el mismo en esencia pero en apariencia, será más yo (o eso intentaré). Por eso, y porque gracias a Planeando ser Padres y Amor de Batmami, que salieron más sabias de un evento bloguero, con sus tuits, respuestas y paciencia me animaron el sábado a dar este paso cuanto antes.

mejorar blogToda esta teoría es muy bonita, ahora quiero/voy a hacer/bla bla bla, pero la verdad es muy distinta. Yo y mi tecnolerdismo andamos perdidos en el mundo 2.0. En el momento que me he puesto a investigar un poco sobre los pasos a seguir para este proyecto de cambio he tenido que abrir inmediatamente una pestaña nueva para usarla como diccionario, y así, poder ir buscando el significado de un montón de palabrejas que parece ser que voy a tener que conocer y a que nadie me ha presentado, por lo que ahora mismo me suenan a chino, pero a chino de pueblo cerrao. Así que si tú estás en mi situación de no saber ni papa de estas cosas y tienes un blog, o te has planteado abrir uno (cosa que te recomiendo enormemente, de lo que sea, de cocina, de ebanistería, de cómo haces ganchillo o en el que cuentas las fiestas que te tiras con tus amigxs) espero que esta guía que hoy inicio te sirva de ayuda para tus futuras iniciativas. De momento vamos a ver las cosas importantes:

1. Comprar el dominio. Parece ser que tener tu dominio propio es muy importante, sobre todo de cara al futuro si esto del blog que empieza por tontería acaba por ser una droga diaria. El dominio es la dirección web que la gente escribirá para buscar tu blog directamente, y que sea propio significa que será lo que tú decidas, sin coletillas como el mío, que es http://www.pasucoapasuco.wordpress.com (lo de color verde es la coletilla, ¿a que quedaría más profesional ww.pasucoapasuco.com?). Pues sí, me dirás, pero eso cuesta dinero. Los dominios te los venden por unos 15 euros anuales, pero muchas empresas te le regalan el primer año si contratas además el alojamiento con ellos. Por lo que he podido leer, es la opción más interesante y fácil para tí si aún no tenías tu dominio registrado. Y aunque te cobren, dicen que siempre es mejor comprar dominio y alojamiento a la misma empresa.

2. Contratar Alojamiento: es, para entendernos, el servidor donde va a estar tu página. La empresa que se va a encargar de que tu blog se vea siempre, que no se caiga de la red, que te arregle los problemas técnicos. Podríamos decir que es el personal de mantenimiento. Aquí los precios varían bastante: desde 5 euros al mes hasta 300 al año. Al principio de mirar me encontraba muy animada porque pensé, 5, 8, 10 eurillos al mes, vale, es barato para poder mejorar esto. Tampoco será tanta la pérdida si pasado mañana o el mes que viene me canso y abandono. Pero claro, luego ves 200 y mucho euros al año, que sí, que al mes son 25 y aún es asumible, pero que tienes que pagar los 300 de una sola vez y te empiezas a plantear que para qué quieres cambiar el blog si así está la mar de mono.

 

Así me siento yo cada vez que me pongo a investigar

Así me siento yo cada vez que me pongo a investigar

3. Decidirte: en este paso me he quedado. He leído post de otras blogueras sobre sus migraciones y en las primeras lecturas me parecía que habían escrito en élfico porque no entendía nada. En las segundas ya me enteré más y me animé a fisgar precios concretos y servicios ofrecidos por las empresas que recomendaban. Entre ellas he valorado Hostgator, que me echa pa´tras porque es en inglés y prefiero una empresa española más que nada para entenderme con quien me tiene que ayudar. Luego estaba Loading, que parecen majos y bastante razonables de precio y Webempresa, que también son de aquí y tienen precios asequibles, o eso parecía. Escribí un mensaje a Webempresa, explicando mis necesidades, bastante básicas por cierto, y en menos de treinta minutos ya tenía su respuesta en la bandeja de entrada. Un mail muy amable pero que me hizo sentir un poco como Paco Martinez Soria en la gran ciudad. Me hablaban de paquetes que no sabía ni lo que tenían pero entendía bien que el precio no era lo que pensé en un pirmer momento. Me indicaban (a petición mía) qué pasos debería seguir y sinceramente, aún estoy buscando donde tengo el FTP, que no sé si querrá decir que soy Francamente Tecno Petarda. Lo que sí me han comentado los dos hotelitos para páginas web, que si cojo la opción básica, la de pocas perrillas, no me pueden hacer la mudanza completa, que sólo me pasarían los contenidos pero no las plantillas, así que no sé si eso significa que luego se vería todo sosete y sería peor el remedio que la enfermedad. Así que como a través de la red no se me veía la cara roja de vergüenza por ser tan paleta, les volvía a escribir pidiéndoels que me explicasen como si tuviera tres años todo lo que antes me habían contado con lenguaje técnico y profesional. He de decir a su favor, que muy amablemente por su parte, en menos de diez minutos me aclararon conceptos. Me vinieron a decir (esto que viene es metáfora mía) que como en una mudanza, ellos te trasladan los muebles y te los montan, pero el poner bonita la casa, pintarla, poner cuadros y cortinas, es cosa tuya.

Y digo yo, ¿te vale que siga escribiendo en un cuaderno cuadriculado?

 

 

Misión: Orinal

Tanto si me conoces en persona como si sigues habitualmente el blog, tal vez el título de este post te parezca demasiado engreído. El Miniser acaba de cumplir hace dos días (literales) los quince meses, ¿y ya vas a empezar con el orinal? te preguntarás. Pues sí. Y no te preocupes que no voy a darte la paliza con eso de que mi niño es el más listo del mundo y ya va a saber usarle porque nada más lejos de la realidad. No es el más alto ni el más bajo, ni el más gordo ni el más delgado, y por supuesto, ni el más listo ni el más tonto, es la media personalizada.

Diferentes modelos

Diferentes modelos

El Miniser sale vaguete en algunos aspectos, como en querer andar, que sabe perfectamente como ha confirmado la pediatra pero él, que es muy precavido, prefiere ir agarrado a la mano de alguien y si es cuestión de llegar rápido a un lugar, gateando que esa técnica la tiene más que dominada. En el habla cada día se le ve más suelto, ya dice varias palabras como guau-guau cada vez que ve un perro aunque sea a doscientos metros, en la tele o un peluche en una estantería, les tiene controladísimos. Dice pan a cualquier hora del día que le preguntes si tiene hambre (con acercamiento al armario donde lo guardamos si es que nos encontramos en casa), aba (agua en su idioma Miniseriano), nene, tata, tete, no y papá. Papá lo usa para llamar al Manfriend y en otras ocasiones para llamar la atención de algún chico que se encuentre cerca, que con esto algún día me mete en un compromiso ante una novia o esposa celosa. Papá también me llama a mí, sí, me llamá Papá, por más que me paso el día maaaa-maaaaa, ¿quien soy yo? maa-maa, nada, no hay manera. Será que tiene un sentido extra para ver mis hormonas masculinas. Pero lo que sí dice con claridad nítida y cristalina, y no al albedrío no, sino con conocimiento es Caca. Sí, dice caca cuando acaba de hacerlo en el pañal. Poniéndose de pie si es que está sentado y señalando la parte baja de su cuerpecillo se acerca para avisarte y susurrarte ca-ca. No creas que estoy delirando y que veo cosas donde no las hay. No pienses que estoy exagerando una coincidencia que ocurrió una vez porque aunque yo tampoco me lo creía, la realidad es esta: el chiquillo nos ha salido relimpio. En esta casa estamos pensando en cambiar el refrán de “te molesta un pelo en los cojones” por el de “te molesta una caca en el pañal”. Porque no sólo es que te avise de lo que acaba de hacer, sino que te demuestra su repulsa añadiendo un arrrgggg caca, e intentando escapar de un posible choricillo flotante que en alguna ocasión le ha salido a traición en el baño. Vamos, que se ve que le da asco, y eso que es suyo.

Me preguntaba la pediatra ayer que cuantas veces ocurría esto, con cuanta frecuencia el Miniser asociaba sus movimientos intestinales con la palabra caca. Tras una estadística mental rápida pude contestar: 8 de cada 10 veces. -¡Está fenomenal que asocie la palabra con notar algo en su cuerpo o en el pañal!. -Es que no lo asocia sólo a su cuerpo -la contesté -sino también al de los demás. Entonces es cuando la expliqué que el Miniser ha nacido de finas maneras, y no sólo dice caca cuando nota un regalo en su pañal. sino cuando se tira pedos y lo más acusador, cuando se los tiran los demás. Si estás en su compañía e intentas disimular un gas algo sonoro con una tos o hablando dos tonos más alto date por vencido, su afinado oído detectará el sonido característico y rápidamente, mirando hacia el foco emisor gritará Ca-ca.

Como me descuide este le usa el padre...

Como me descuide este le usa el padre…

Así que tras esta conversación, la pediatra decidió que era un buen momento para incorporar el orinal a nuestras vidas. Sin la intención de que en dos días sepa ir al baño por si mismo, sino para que aprovechando esa asimilación que ha creado entre la palabra y los (des)hechos, el orinal y las rutinas de usarle se vayan haciendo cotidianas en su día a día. Para que no le tenga miedo, para que poco a poco vaya entendiendo e imitando que allí es donde se ha de hacer. Este consejo también me la habían dado ya mi madre y mis tías, el trío de las Supertacañonas, que no son pediatras pero son licenciadas cum laude en esto de criar y educar a una prole de niños.

Así que hoy que tenemos tiempo, para no demorarlo más, que me conozco, lo voy dejando y termino comprando el orinal para que lo lleve a la universidad, iremos a la búsqueda del trono del aseo. Tras leer una entrada de Contras y Pros sobre su experiencia en he descubierto que el mundo del orinal ha progresado mucho, así que más tarde, ojeando en la red me sorprendido con orinales de todo tipo: evolutivos, musicales para que una melodía les alegre la hazaña, ergonómicos, antideslizantes…

Creo que me va a ser complicado encontrar uno de los de toda la vida para que de momento, lo use de sombrero…

Para gustos…los nombres

Siempre fuí de las que opinaba que era una sosez que los hijos llevaran el mismo nombre que los padres, nunca me gustó. Y como suele pasar con tantas cosas en la vida, me he llevado un ¡zas! en toda la boca. Aunque sólo de refilón.

Desde el primer momento en que supimos que en breve seríamos uno más empezamos a pensar nombres, como cualquiera en nuestro lugar. El terreno de nombres de chica lo teníamos bastante acotado, pero el de chicos..no había ninguno que nos gustase a los dos especialmente. Cuando supimos que nos tendríamos que centrar sólo en nombres de niño estuvimos un tiempo sin nada claro. A Manfriend le gustaba su nombre, pero no su nombre completo, sino el diminutivo por el que le llama todo el mundo. A mí esa opción no me desagradaba, la del nombre acortado, porque completo tampoco es que me haga tirar cohetes de alegría, pero seguía empecinada en que no quería que se llamasen igual. Hasta que un día mis hormonas se despertaron generosas y me susurraron “dale el gusto de ponerle su nombre, si total, con la cantidad de cosas que tú estás sintiendo en el embarazo y él vive sólo desde fuera…”. Y así fue. Decidimos que llevaría su nombre, pero acortado.

sopa de letrasA partir de ese momento oímos todo tipo de opiniones: buenas, malas, respetuosas, no tanto.. Y llegó el momento M. Ahí estábamos, yo intentando encontrar postura en la cama de dilatación y él con los papeles del hospital en la mano dudando en qué nombre poner al que asomaba la cabecita. –¿Qué hacemos al final? ¿Cómo le inscribo? -me preguntó. Una contracción tomó aire para seguir dando la lata y ahí aproveché para contestar -Como te apetezca. Por no decir me da lo mismo lo que escribas, como si pones Carmen de Mairena pero ¡anda que no has tenido tiempo para pensarlo!. Pero como avariciosa de dolor, de guardármelo pa´mi pa´dentro, pues intenté darme la vuelta entre los cables y punto.

Todo pasó ¿rápido?, ahora lo veo así, aunque aquel día me parecieron siglos. Ya con nuestro Miniser encima mío, nos transportaban en la cama a la habitación, y ahí llegó la primera crítica al nombre elegido. La celadora que empujaba la cama leyó el informe que colgaba a mis pies y al leer el nombre registrado preguntó: ¿Rober? ¿No será Roberto?.No, no, Rober a secas -contestó Manfriend. Y esta profesional, prudente donde las halla, comentó a su compañera -si es que ahora les ponen de nombre cualquier cosa. Y así se quedó, ¡más ancha que larga!.

La segunda recriminación por el nombre escogido se la digirió solito Manfriend, cuando fue a la Seguridad Social a resolver el papeleo del nacimiento. -¿Rober? ¿Y por qué no le habeís puesto Roberto? -esto se lo preguntó no un conocido con confianza, sino el que tras el mostrador trabajaba a ratos inscribiendo a los recién nacidos en el sistema de salud. -Porque nos gustó Rober y no Roberto. -La respuesta de mi chico ya se había endurecido tras oír varias opiniones familiares y su cerebro ya estaba asimilando que este cuento del nombre, iba para largo. -Para eso -atención a la idea del funcionario -inscribirle como Roberto y luego ya le llamais como os guste. -Pues es verdad, regístrale como Maria del Pilar que luego si eso ya le llamamos en casa Rober.  

Pero esto no es lo que más me agota, la verdad que a eso ya hago como con otras frases que te entran por un oído y te salen por otro. Lo que me cansa es que muchos tengan también un puente aéreo entre los oídos y no sean capaces de prestar atención más de un segundo. Porque si no te gusta que le hayamos puesto ese nombre, lo respeto, pero que nos respeten a nosotros ¡y no nos lo cambien!. Me refiero a esta situación que te voy a detallar y que se ha repetido no sólo en múltiples ocasiones sino repetidamente en las mismas personas.

Vecin@/conocid@Hola Roberto.

Nosotros, habitualemtne yo: –Dí hola (frase típica que sabes que él no va a decir) ROBER.

Vecin@..: ¡Qué mayor está Roberto!, qué guapo.

Nosotros: Ya, sí, ha crecido. Pero.. no es Roberto, es Rober, a secas

V: ¡Ah!, ¿Sólo Rober?

N: Sí, sólo Rober (como las otras trescientas veces que te lo he explicado) sin el -to.

V: Pues vaya, ¿podiais haberle puesto Roberto entero, no?

N: ¿Te pregunto yo porqué pusiste a tus hijos esos nombres, o porqué no te has peinado esta mañana?. Respuesta real: ya, pero nos gusta más así, sólo Rober.

V: Ya…..(Aquí suelen poner cara de vaya gente rarita). No sabía que se podía registrar a un niño con ese nombre. 

N: (Ni que le hubiéramos inscrito con Panasonic). Sí, si te dejan. Bueno, hasta luego.

Hasta ahí podría pasar, el problema es el próximo día que te encuentras con ese vecin@, conocid@, que como si te encontrases en el día de la marmota, vuelve a decir ¡Hola RoberTO!Y así, llevamos casi quince meses, y los que nos quedan.  

robert redford 1Aunque hace poco ví un rayo de luz, de esperanza en el diálogo absurdo  recurrente del nombre del Miniser. Estando en los alrededores de Zaragoza, un hombre preguntó cómo se llamaba el mocete. -Rober  -contesté, esperando la retahila de explicar el sin -to, porque nos dió la gana, etc… Sin embargo, al escuchar el nombre, esta persona no dijo nada. Miró hacia lo lejos, dió un sorbo a su vaso de vino, y solemnemente dijo: -Rober…Tiene nombre de película. De película del oeste.

E irremediablemente miré hacia ese punto de la nada donde él miraba y no sé cómo, pero ví a Robert Redford  cabalgando por la sierra de Almería.