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Estreñimiento

Atención: esta entrada contiene párrafos que pueden dañar su sensibilidad escatológica. Aunque sí eres padre o madre, supongo que lo de las cacas, lo tienes superado.

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Sobre parecidos no hay nada escrito. Depende de quien sea el fisionomista con el que te encuentras va a decir que tu retoño es igual que el padre, que su abuela, o que la amiga con la vas paseando pensando que es tu hermana. Todo depende de a qué parte de la familia conoce más, a no ser de esos casos en que el niño es una calcamonía de un familiar. En el caso del Miniser ocurre lo primero, que depende del ojo del que le observa, no está muy claro a que rama se parece, pero para su desgracia, sí sabemos en lo que se parece a mí, en su precoz estreñimiento.

bart en el bañoEn los primeros meses no había problema, con la lactancia materna el Miniser era un reloj. Hasta que un día no hizo nada, ni al siguiente, ni dos más allá. El estaba feliz y risueño, pero yo, que vivo en mis carnes la sensación de overbooking intestinal, me imaginaba que muy cómodo no podía estar. Así qué empezamos a escuchar los remedios caseros que nos iban dando los diferentes miembros de nuestro Pediatric Team Vip, léase abuelas, amigas con niños y cualquiera sin conocimientos del aparato digestivo pero que se encontraba cerca en el momento de comentarlo con algún miembro de los anteriores. Entre estos remedios encontramos por ejemplo: urgarle en el culete con una ramita de perejil mojada en aceite, que digo yo que tendría que ser muy fresco, para que la rama estuviera algo tiesilla. Misma acción pero con la punta del termómetro. Esta nos sonaba más, pero nos daba cosica, ya sabes, somos primerizos. Darle una cuchara de zumo de naranja en ayunas o usar un supositorio de glicerina.
Ante nuestra indecisión optamos por ir a urgencias, ya que tras siete días parecía que cada vez comía menos, cosa normal por otra parte, porque la frase de salir para dejar entrar no hay que aplicarla solo a los ascensores, y a no ser que tuviera una planta de reciclaje interior allí no había salido nada de ninguna manera. En urgencias nos dijeron que no tenía nada, y que era algo normal con la lactancia materna el no hacer deposiciones durante varios días. Que eso no se considera estreñimiento, siempre y cuando al hacerlo, sea blandito. El que las deposiciones sean duras es el verdadero estreñimiento, aunque se haga todos los días. Aún así, le estimularon con una canulita manchada en vaselina y al poco empezó a entrar en erupción, líquida y constante, sin prisa pero sin pausa. Nos recomendaron no hacer nada en casa si volvía a ocurrir, ni si quiera los supos de glicerina tan tradicionales ya que podíamos causarle alguna herida, y que acudiéramos de nuevo a urgencias si pasaban más de siete días, que allí volverían a hacerle la purga sin problema.

A los pocos días, en la revisión del pediatra, este nos dijo que ni hablar, que no dejásemos pasar más de tres días, que una cosa es que no sea grave y otra que el pobre se tire una semana empachado comiendo cada vez menos. Así que nos recomendó la glicerina en forma de minibalas o unos polvos llamados eupeptina, pero como tomaba el pecho ya era más rollo sacarme la leche porque el biberón no le hacia mucha gracia. Decidido, supositorios para lactantes.
Pasó otro ciclo de sequía y probamos. Como en el cambiador se movía mucho decidimos suministrarle la ayuda tumbado en el sofá. Se nos resistió un poco, para que te voy a engañar. El supo se nos escurría, no éramos capaces de que lo retuviera y terminaba deshaciéndose en nuestros dedos. Somos primerizos, acuérdate, y escuchábamos la voz de la residente de urgencias sonando en nuestra conciencia diciendonos que podíamos hacerle daño, algo que hubiera resultado muy difícil mientras no se lo pusiéramos en horizontal. Ya estaba. Misión cumplida. Ahora a esperar que hiciera efecto, pero ¿cuanto tiempo sería? ¿10 minutos? ¿1 hora? ¡¡¿¿Minuto y medio??!! ¡¡¿Sólo minuto y medio?!! ¡Corre, trae algo! Sí, que sí, que teníamos una toalla debajo de el, pero no era suficiente. Que empezó a brotar una lava descomunal que nos pilló desprevenidos. Digno de una peli gore fue expulsando los desechos acumulados sin descanso y con más rapidez que lo que recordábamos del hospital, y así evacuó, entre gorgojeos suyos, risas nuestras y papel de cocina, pañales y toallitas por toneladas que intercambiábamos bajo sus muslos, sostenidos en alto para poder recaudar mejor el premio gordo. Esa fue la primera vez, en la que pagamos la novatada. En las siguientes….bueno, no en todas nos habíamos licenciado ya. Pero la cosa mejoró y tras un mes y medio de tomas y dacas su tránsito se regularizó. Aunque seguimos sufriendo en silencio, o no tanto…

Han pasado unos meses y ahora durante un rato cada día se transforma. Baja las pestañas y cuando las sube ha pasado de formato .puntocaraabuelete a formato .puntoabueletegusiluz. La cara se ilumina de un rojo fosforito, las aletas de la nariz contrastan volviéndose de un blanco fantasmal indicando que allí ya no hay sangre. Los ojos acuosos te miran y yo creo que piden algo para leer y hacer el rato más ameno. Y empiezan los gruñidos. Como Nadal en un Master Augusta. Como un levantador de peso intentando batir su record. Un sonido gutural acompaña la iluminación de la cara y no hay duda, lo está intentando. Porque eso sí, intentarlo lo intenta, otra cosa es que lo consiga.

Habrá que leerle...

Habrá que leerle…

Si alguno bueno sacamos de esto es que sabemos que el Miniser es sincero, no te lleva a engaño. No es como con otros bebes que un tufillo delator te hace sospechar que tiene sucio el pañal, aunque ha podido ser  solo un aire mal acondicionado, y tienes que arrimar la nariz cual perro rastreador, y si aún así no te aclaras, echar una mirada robada a la zona cero. Este no. Con él tienes claro que hay que cambiar el pañal cuando se ha tirado más de cinco minutos empujando y te lo ha hecho saber encendiendo la cara como un intermitente y de un tiempo para acá, avisándome después. Claramente, Ca-Ca. Con lo que le ha costado ¡como para no saber lo que tiene en el pañal!

El pediatra dice que le de agua para mejorar el tránsito. -¿Vale zumo?, -no, mejor que se acostumbre al agua, -¿y mosto?, -no, que tiene mucho azúcar, -¿y una cervecita?, porque por la manera que mira los botellines el día que pille una la bebe del tirón. Nada, agua limpia y clara. Pues apañados vamos porque el niño ha salido de secano y dice que el agua estropea los caminos, así que o le obligamos con un embudo como a los patos para foei, o habrá que esperar a que sea un poco mas mayor a ver si hablando más se le seca la boca y le entra la sed. Mientras, seguiremos con nuestros apaños de botica de abuela, comiendo poca zanahoria, poco plátano, muchas frutas y verduras que hagan que las tripas no tengan que esforzarse mucho y para la motivación, probaremos con El Libro de la Caca, ¡un top ten de risas entre los más pequeños!

 

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Misión: Orinal

Tanto si me conoces en persona como si sigues habitualmente el blog, tal vez el título de este post te parezca demasiado engreído. El Miniser acaba de cumplir hace dos días (literales) los quince meses, ¿y ya vas a empezar con el orinal? te preguntarás. Pues sí. Y no te preocupes que no voy a darte la paliza con eso de que mi niño es el más listo del mundo y ya va a saber usarle porque nada más lejos de la realidad. No es el más alto ni el más bajo, ni el más gordo ni el más delgado, y por supuesto, ni el más listo ni el más tonto, es la media personalizada.

Diferentes modelos

Diferentes modelos

El Miniser sale vaguete en algunos aspectos, como en querer andar, que sabe perfectamente como ha confirmado la pediatra pero él, que es muy precavido, prefiere ir agarrado a la mano de alguien y si es cuestión de llegar rápido a un lugar, gateando que esa técnica la tiene más que dominada. En el habla cada día se le ve más suelto, ya dice varias palabras como guau-guau cada vez que ve un perro aunque sea a doscientos metros, en la tele o un peluche en una estantería, les tiene controladísimos. Dice pan a cualquier hora del día que le preguntes si tiene hambre (con acercamiento al armario donde lo guardamos si es que nos encontramos en casa), aba (agua en su idioma Miniseriano), nene, tata, tete, no y papá. Papá lo usa para llamar al Manfriend y en otras ocasiones para llamar la atención de algún chico que se encuentre cerca, que con esto algún día me mete en un compromiso ante una novia o esposa celosa. Papá también me llama a mí, sí, me llamá Papá, por más que me paso el día maaaa-maaaaa, ¿quien soy yo? maa-maa, nada, no hay manera. Será que tiene un sentido extra para ver mis hormonas masculinas. Pero lo que sí dice con claridad nítida y cristalina, y no al albedrío no, sino con conocimiento es Caca. Sí, dice caca cuando acaba de hacerlo en el pañal. Poniéndose de pie si es que está sentado y señalando la parte baja de su cuerpecillo se acerca para avisarte y susurrarte ca-ca. No creas que estoy delirando y que veo cosas donde no las hay. No pienses que estoy exagerando una coincidencia que ocurrió una vez porque aunque yo tampoco me lo creía, la realidad es esta: el chiquillo nos ha salido relimpio. En esta casa estamos pensando en cambiar el refrán de “te molesta un pelo en los cojones” por el de “te molesta una caca en el pañal”. Porque no sólo es que te avise de lo que acaba de hacer, sino que te demuestra su repulsa añadiendo un arrrgggg caca, e intentando escapar de un posible choricillo flotante que en alguna ocasión le ha salido a traición en el baño. Vamos, que se ve que le da asco, y eso que es suyo.

Me preguntaba la pediatra ayer que cuantas veces ocurría esto, con cuanta frecuencia el Miniser asociaba sus movimientos intestinales con la palabra caca. Tras una estadística mental rápida pude contestar: 8 de cada 10 veces. -¡Está fenomenal que asocie la palabra con notar algo en su cuerpo o en el pañal!. -Es que no lo asocia sólo a su cuerpo -la contesté -sino también al de los demás. Entonces es cuando la expliqué que el Miniser ha nacido de finas maneras, y no sólo dice caca cuando nota un regalo en su pañal. sino cuando se tira pedos y lo más acusador, cuando se los tiran los demás. Si estás en su compañía e intentas disimular un gas algo sonoro con una tos o hablando dos tonos más alto date por vencido, su afinado oído detectará el sonido característico y rápidamente, mirando hacia el foco emisor gritará Ca-ca.

Como me descuide este le usa el padre...

Como me descuide este le usa el padre…

Así que tras esta conversación, la pediatra decidió que era un buen momento para incorporar el orinal a nuestras vidas. Sin la intención de que en dos días sepa ir al baño por si mismo, sino para que aprovechando esa asimilación que ha creado entre la palabra y los (des)hechos, el orinal y las rutinas de usarle se vayan haciendo cotidianas en su día a día. Para que no le tenga miedo, para que poco a poco vaya entendiendo e imitando que allí es donde se ha de hacer. Este consejo también me la habían dado ya mi madre y mis tías, el trío de las Supertacañonas, que no son pediatras pero son licenciadas cum laude en esto de criar y educar a una prole de niños.

Así que hoy que tenemos tiempo, para no demorarlo más, que me conozco, lo voy dejando y termino comprando el orinal para que lo lleve a la universidad, iremos a la búsqueda del trono del aseo. Tras leer una entrada de Contras y Pros sobre su experiencia en he descubierto que el mundo del orinal ha progresado mucho, así que más tarde, ojeando en la red me sorprendido con orinales de todo tipo: evolutivos, musicales para que una melodía les alegre la hazaña, ergonómicos, antideslizantes…

Creo que me va a ser complicado encontrar uno de los de toda la vida para que de momento, lo use de sombrero…

Cuando sube la fiebre (II)

Hace tiempo te hablé de los diferentes tipos de termómetro que había conocido al convertirme en madre. Hoy, te hablaré de esos momentos en los que tienes que usarles, bien porque hay unos mocos verdes que se agarran al pecho como si llevasen arnés, porque existe una bacteria que hace acampada en el oído de tu retoño o también, como ha sido el caso del Miniser desde hace 3 días, porque un premolar jugaba a imitar a un iceberg, enseñando sólo un piquito amenazador. En estos casos, o por otros motivos en los que ves que tu pequeñx está más irritable que Falete a dieta, te equipas con termómetro en mano, sea del tipo que sea, y los Pin y Pon de las medicinas infantiles, léase Dalsy y Apiretal, en la otra, decidida a no permitir que su cuerpecillo sufra los malestares de la fiebre. Hasta que de repente, te dicen que últimamente, lo que los médicos están pautando, es no tratar la fiebre. ¡¡¿Qué qué?!! niño enfermoPues eso, que según últimas teorías, o por lo visto, en realidad antiquísimas teorías, la fiebre es un mecanismo de defensa ante una infección, y aplacándola, lo que conseguimos es eliminar el malestar que genera pero no acabamos con el bichejo infeccioso que se ha instalado en el paciente, por lo que han de pautarnos entonces antibiótico. Así que, como la fiebre además de signo de alarma de que han entrado invasores en nuestro cuerpo, tiene también cuerpo de seguridad integrado, por lo visto cuando sube y la dejamos bajar sola, lo que hace es acabar con el invasor malvado que tenía a nuestro organismo echo una piltrafilla. Ahora bien, si ahora indican que lo mejor es dejar que la fiebre suba y baje como un ascensor pesado sin que hagamos nada más que mantenernos fresquitos e hidratados, ¿debemos hacer caso?. La verdad, es que no sé tú, pero yo a veces dudo hasta de mi nombre con tanta información que varía de un segundo a otro. Me refiero que lo mismo que hace unos años era bueno comer huevos y ahora no más de tres por semana, que si no abusases del pescado azul y ahora come atún hasta mojado en el café, que si toma aspirina para todo (yo estaba enganchada a la infantil, ummmm que rica era) hasta que el ibuprofeno llegó y todos renegamos de las maldades de la pastillita con una cruz blanca… Me refiero a que no sé qué pensar al respecto, sobre estas indicaciones médicas, cuando en un mismo centro de salud, dos pediatras no se ponen de acuerdo ni con la edad a la que introducir el pescado.

Porque por una parte, en el rincón derecho, con bata de colores, campeón del peso pesado de la botica y varios miligramos según el peso del paciente, Eeeeeellllllll Antitérrrrrrrmico!!!. Y por otra parte, en el rincón izquierdo,con batín natural 100% ecológico, una púgil novata que se está abriendo paso en los últimos campeonatos mundiales, Laaaaaaaa Fiebrefiliaaaaaaaa!!!. Duro combate para que lo presencie una madre primeriza. Porque sí, porque si es tu cuerpo, o el de tu Manfriend, o más a mi favor, el de un amigo-familiar que por mucho que le quieras no vas a tener que ver cómo hace temblar hasta el sofá con sus escalofríos febriles, pues no te importa probar las últimas tendencias y vestirte la convicción con el prêt à porter de dejar que la fiebre haga su trabajo. Pero cuando es tu Miniser, que tiembla, lloriquea, y tiene el cuerpo como un hornillo encendido de la vitro, pues dudas, y quieres paliar ese malestar, el de él y el tuyo por verle así, tan apagadillo, tan indefenso.bebe con fiebre

Y viendo este combate llevo tres días, en los que a ratos gana la amiga de la fiebre pero al poco suma puntos el bote naranja que está en la mesita. Esperemos que la punta del iceberg alojada en la encía, deje pronto paso al resto de tesoro que se esconde bajo ella. Mientras llega ese momento, os dejo dos enlaces que me han parecido interesantes. El primero es el blog de la Dra. Shora en el diario digital El País. Me ha gustado por su claridad y detalle, aunque contradiga totalmente la opinión de mi pediatra, bueno, la del Miniser, que es de las más rápida de la zona repartiendo recetas (y dándote directamente la medicación incluso en la propia consulta, aún siendo de la sanidad pública, vamos, una temeraria). Después, puedes leer este otro artículo de Mi Pediatra Online, donde llega a una conclusión intermedia y deduce un posible motivo para esta farmacofobia, como él llama.

Por último, te invito a que pases por este blog, donde de manera divertida, el Dr. Martínez nos habla de su día a día en una consulta pediátrica.

¿Tú eres más de fiebrefilia, o fiebrefobia?

Reflexología podal infantil

¿Sabías que en nuestros pies tenemos más de 7000 terminaciones nerviosas? Son como un centro de operaciones, por partida doble, desde el que podemos trabajar y mejorar todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo. Pero estos “botones” que tenemos en los pies no se van desarrollando con la edad, no, los tenemos desde el momento en que nacemos, por lo que da igual lo pequeño que sea tu hijx, siempre es un buen momento para realizarle un masaje en sus piececitos y estimular todo su pequeño cuerpo. ¿Y qué mejor día que hoy, el día del amor, para hacerle un regalo tan cariñoso?

Si estás pensando que puede ser peligroso esto de activar y estimular contactos nerviosos que no conoces, no vaya a ser que toques “el boton equivocado”, no te preocupes, la reflexología es un tratamiento inocuo, sin efectos secundarios, aunque lo que sí tiene son múltiples ventajas.

Un mapa de nuestro cuerpo en los pies

Un mapa de nuestro cuerpo en los pies

Entre las ventajas físicas, con reflexología podal  se pueden aliviar molestias incómodas como la tos, los gases y cólicos, tan frecuentes en lactantes, paliar los dolores que causa la dentición cuando las encías se irritan ante el ataque de un nuevo diete que lucha por salir. También es eficaz para mejorar los problemas de estreñimiento, de sueño, ya que además favorece la relajación, y al activar y estimular el sistema inmune es un instrumento eficaz  para mejorar el malestar que puede causarnos una alergia.

Y por si esto te parece poco, la reflexología tiene muchas otras ventajas a nivel afectivo. El hecho de pasar un rato relajados, dando y recibiendo caricias, hace que este ejercicio sea un gran aliado a la hora de mejorar los vínculos familiares y los lazos afectivos entre el que da el masaje y el que lo recibe. Vínculos y lazos muy pero que muy importantes en el desarrollo cognitivo y motor del pequeño. El contacto piel con piel, las miradas de cariño, los sonidos de nuestras palabras amables mientras masajeamos esos deditos gordos y suaves, los olores  nuestros, de las agradables cremas hidratantes que podemos usar para mejorar la sensación… Todos estos estímulos de los sentidos ayudan al niño a conectar con nosotros y con el mundo que le rodea, sintiéndolo como un lugar lleno de cariño y amor para él. Estos sentimientos y sensaciones hacen que el pequeño aumente su autoestima al sentirse querido y protegido.

Aquí tienes un enlace donde entres otras cosas, puedesleer testimonios de personas y niños que practican esta técnica. Es la web de la Asociación de Reflexologia Podal Infantil, donde aplican el Método de Angeles Hinojosa, una celebridad en este campo. Y por si aún no te animas a probar sin verlo antes, echa un vistazo a este video en el que podrás tomar nota de cómo se puede realizar un masaje en un niño y las diferentes partes que se van estimulando a medida que se avanza en el ejercicio.

Regálales amor y cariño en el día más amoroso del año, y en el resto de días también. Y ¿por qué no?, también puede ser que alguien practique contigo… Feliz San Valentín!!

¿Tendrá estrabismo?

Hace  más o menos un mes, nos encontramos en una visita al pediatra con que su doctora habitual no estaba, y la persona que le sustituía observó que el Miniser metía un ojo. ¿No os habeis dado cuenta?, nos preguntó extrañada. Pues la verdad es que no, ni nosotros, ni la familia, ni los dos pediatras por los que ha pasado hasta ahora en las revisiones. Pero oye, que puede ser. Así que nos derivó al especialista, y nos pasamos treintaypico días con miradas furtivas a ver si le pillábamos torciendo el ojo.

Ya fuimos al oftalmólogo, y salimos de dudas. Con unas explicaciones muy sencillas y un par de pruebas en quince minutos escasos nos confirmó que no, que el niño no tiene estrabismo. Fué tan amable y conciso, que si quieres, aquí abajo tienes la explicación y un truquillo para saber si alguien tiene estrabismo, por si en ocasiones, has dudado que tu retoño (o tu contrario) pueda estar afectado.

Lo primero que explicó, es que durante los seis primeros meses de vida de un bebé, casi siempre, se da un estrabismo transitorio, esto es debido a la inmadurez de la visión binocular, o lo que es lo mismo, que los pobrecitos no saben enfocar con los dos ojos a la vez y por eso a veces parece que tiene un ojo mirando a Cuenca y el otro a Lugo. A partir del medio año, aproximadamente, ya sabemos que cada niño es un mundo, este estrabismo transitorio desaparece, pero puede aparecer desde entonces y hasta los dos años mas o menos, un pseudoestrabismo, cosa normal en casi todos los lactantes o menores de dos años.

Este pseudoestrabismo es la falsa sensación que tenemos los adultos de que el peuqeñajo mete un ojo, cuando en realidad no es así. ¿Por qué nos puede parecer que tiene este pseudoestrabismo? Fundamentalmente por dos causas:

la primera es porque los bebes tienen el puente nasal chato. Al no tener un tabique como los mayores que les haga de tope visual, a veces puede parecer que miran tan de lado que les da vuelta el ojo. A medida que su nariz crezca, que esperemos que no en exceso, esta sensación óptica por nuestra parte desaparecerá.

la segunda causa por la que pueden padecer este pseudoestrabismo es por tener  amplio epicanto. ¿Te suena de algo? A mí tampoco, pero ya verás que cosa más sencilla es. Simplemente, es que desde el puente nasal hasta el ojo, parece que tienen un exceso de piel, y se forma un repliegue cutáneo que parece que tapa el lagrimal. Por eso, a medida que crece la nariz, la piel que queda entre el puente nasal y los ojos se estira y muestra mejor el canto interno del ojo. Este fenómeno es muy común en bebés por la morfología de sus caritas, como lo es también en personas de raza asiática, por eso a veces lo llaman pliegue oriental.

Diferentes grados de estrabismo

Diferentes grados de estrabismo

Para comprobar si alguien tiene o no estrabismo, una prueba fácil de imitar en modo andar por casa, es hacer el Test de Hirschberg, prueba que es más fácil realizar que nombrar. En la consulta la pueden hacer de diferentes maneras, pero básicamente y para salir del paso en casa, consiste en enfocar con una luz a los ojos del sujeto, con una luz no muy fuerte, se entiende, no vayamos a dejarle ciego. Cuando mira de frente, el reflejo de la luz debe ser simétrico en la córnea, es decir, tiene que aparecer en el mismo punto en los dos ojos, eso significa que trabaja y enfoca con los dos ojos por igual y no hay estrabismo. Si el reflejo no coincide en la misma zona de los dos ojos, aunque veamos que los dos ojos miran en la misma dirección, sí que puede existir, no obligatoriamente, una diferencia del trabajo ocular en los ojos, puede que enfoque más con uno que con otro, por lo que sería conveniente llevarle a un profesional y que confirme o desmienta nuestro experimento casero. Mira aquí al lado, ¿ves en la foto como el reflejo es cada vez menos simétrico?

Si quieres una explicación adicional, clara y entendible,pásate por este blog donde explican muy bien y muy rápido en que consiste esto del falso estrabismo.

Feliz fin de semana!!

Agenda Pediátrica

Portada Vivimos en la era de la tecnología, si se nos olvida en el móvil en casa creemos morir, consultamos el whatsapp, el correo y Facebook más de veinte veces al día, y tenemosel smartphone lleno de aplicaciones que sólo usamos una vez antes de borrarlas al darnos cuenta de lo inútiles que son. Por eso, hoy quiero mostraros en este post una app que descubrí hace tiempo, a medio camino entre la utilidad y el gusto de recopilar información de nuestros pequeñines.

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Se trata de la Agenda Pediátrica, una aplicación desarrollada por una empresa española que a mi, particularmente, me ha parecido un descubrimiento.

La agenda en cuestión, una vez instalada cuenta con dos apartados, la agenda y una consulta de pediatría básica, esta última te lleva con un click a una web donde puedes hacer cualquier tipo de consulta pediátrica en su biblioteca o acceder a blogs, foros, vídeos y otros recursos para solventar dudas o simplemente satidfacer tu curiosidad.

Ahora, hablando de la agenda en sí, su acceso nos lleva al perfil o perfiles que hayamos creado. Estos perfiles, que puedes crear tantos como churumbeles habitan en tu hogar, son una especie de historial médico que tú mismx vas creando. Cada mes, desde el nacimiento, puedes introducir el peso y talla del bebe, con lo que te marcará automáticamente el percentil en el que se encuentra, con gráficas incluidas para los amantes de lo visual. Otro tema es que des mucha importancia o no a los percentiles, pero eso lo hablamos otros día. Además, puedes introducir una foto de ese momento y notas sobre cosas que quieras recordar, si se le cayó un diente ese mes, o comenzó a gatear, o te lió alguna que da igual que lo anotes porque no se te va a olvidar en la vida.

Es gracioso ver en el apartado Historial la evolución del pequeñajo, con las fotos de cómo ha cambiado mes a mes (o año a año).

agendapediatricaLa parte más práctica y útil de la aplicación, es que tienes acceso directo a la tabla de vacunas vigente en nuestro sistema de salud, además de una calculadora de antitérmicos, en la que tu sólo introduces los kilos que pesa el bombón y te da las cantidades exactas de cada tipo de antitérmico a suministrar. Ya sé que normalmente se sabe la dosis que ha de tomar del antitérmico que habitualmente utiliza, pero lo veo útil para cuando no tenemos a mano el que usamos siempre y nos ofrecen otro o también, para cuando por suerte, ha pasado mucho tiempo desde que hizo falta bajarle la fiebre y ya dudamos si la misma dosis será efectiva.

Por último, y a modo de anécdota, puedes hacer una estimación de cuanto medirá cuando sea mayor, aunque esto ya, creo que es demasiado pedir.

Cuando sube la fiebre

Nunca me había parado a pensar si el termómetro que teníamos en casa hasta antes del Miniser era bueno, cómodo o fiable, porque claro, hasta ahora lo debíamos haber usado dos pocas veces en estos años. Somos más del sistema tradicional me da que tengo fiebre, me voy pa´la cama. Pero con la llegada de un niño todo cambia, incluido y sobre todo el termómetro que usas en casa.

En la fase de aprovisionamiento pre-parto, habíamos comprado un termómetro híbrido, es decir, parecido a los de toda la vida pero que te indica los grados en formato digital. La marca nos daba garantías, ya que la conocíamos de otras comprillas y catálogos varios que nos estábamos estudiando como buenos primerizos. Era el Themoflexi de Miniland. Su precio no nos pareció excesivo, y que la punta fuera de suave goma flexible nos pareció un detalle si tenemos en cuenta que a los bebes, lo mejor (o más recomendado, dicen) es tomarles la temperatura en el culete. El sistema de uso además era simple: lo colocas, presionas el botón y alos pocos segundos un pitido te indica que la temperatura está tomada y que puedes retirarlo. Apartas el termómetro y ves en el display los grados que tiene el enfermito. Fácil y rápido, dos cualidades que nos gustan en las cosas no divertidas.

Lo usamos, por suerte, esporádicamente durante los primeros nueve meses. Cuando un diente protestón se empeñaba en dar guerra al salir, con unos moquillos reticentes a marcharse sin armarla, poco más. Hasta que llegó Diciembritis, el último mes del año en el que compramos todas las -itis que había en el mercado. Otitis, laringitis, mamitis, y la fiebre, que era uno más en la familia, nos había cogido cariño y no había quien la echara. Ese mes, nos dimos cuenta que era un incordio para el pobre Miniser estar quitándole  el pañal y molestándole cada dos por tres para ver si los jarabes hacían o no efecto con la fiebre. Y más incordio aún, cuando por la noche estaba dormido, ya que casi siempre tanto trajín le despertaba y acabábamos de verbena nocturna bailando los tres en la cama. Así que investigamos que otras opciones termometristicas teníamos, y aquí te dejo la tesis que realicé:

  1. Termómetros sin contacto: funcionan por ultrasonidos. Los acercas a la frente o sienes del bebe y en escasos segundos te indica el calor corporal. Ahora los usan en muchos hospitales, por higiene y rapidez sobre todo.
  2. De contacto: los tradicionales que se ponen en la axila, boca o recto o los actuales, que los posas en el oído o en la frente y en pocos segundos te indica la temperatura. También son rápidos e higiénicos, pero los de oídos son menos fiables porque a veces un exceso de cera puede dar datos erróneos.
  3. termometro chupeteTipo Chupetes: son cómodos, e igual de fiables que cualquier digital, pero tienen el inconveniente de que hay niños que no quieren otro chupete diferente al que usan habitualmente.
  4. Los packs: vienen varios tipos de termómetros juntos, para el agua de la bañera, para la fiebre y para el ambiente, pero no siempre necesitas todos y su precio no te compensa si sólo quieres uno de ellos.
  5. thermoDockLos supertermómetros tecnología punto cero, como el Thermoadvanced Plus, que lee en dos segundos la temperatura corporal, la de líquidos como la leche del bibe, del agua del baño, te lo dice por voz y te pasa los datos al móvil o a la tablet. O el ThermoDock, un dispositivo que se acopla al iphone et voilà, termómetro que te parió. Vamos, lo más de lo más para los amantes de la manzanita.

Nuestro termómetro Nosotros, en nuestra ignorancia y por descarte, elegimos uno de los de Sin contacto, porque nos parecía cómodo de usar sobre todo mientras duerme. Es este que tienes aquí al lado, el Easy Touch de Chicco. El precio (38 €) era razonable si evitaba desvelos nocturnos, y tenía lo justo, ni más ni menos, tienes que mirar los grados en la pantallita, no tiene voces que te susurran si tienes fiebre o no,pero es fiable al 100%, comprobado en las primeras medidas con el rectal tradicional. Es cierto también, que el primer día nos pasamos la tarde probando con uno, con otro, tu tienes 36,7, yo 35.8, tú ¿34,2?¿no estarás muerto?. Es pequeño y ligero, bueno para llevar en el bolso esos días catarrales que andas de un lado a otro con el renacuajo a cuestas y cada rato compruebas que la fiebre está firme, sin sobrepasarse. Eso sí, si eres un poco hipocondríaca del dolor ajeno mejor quédate con los de toda la vida, o volverás loco al personal queriendo comprobar cada minuto que ningún virus se está apoderando de su cuerpo.

Y tú, ¿qué tipo de termómetro usas?