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Estreñimiento

Atención: esta entrada contiene párrafos que pueden dañar su sensibilidad escatológica. Aunque sí eres padre o madre, supongo que lo de las cacas, lo tienes superado.

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Sobre parecidos no hay nada escrito. Depende de quien sea el fisionomista con el que te encuentras va a decir que tu retoño es igual que el padre, que su abuela, o que la amiga con la vas paseando pensando que es tu hermana. Todo depende de a qué parte de la familia conoce más, a no ser de esos casos en que el niño es una calcamonía de un familiar. En el caso del Miniser ocurre lo primero, que depende del ojo del que le observa, no está muy claro a que rama se parece, pero para su desgracia, sí sabemos en lo que se parece a mí, en su precoz estreñimiento.

bart en el bañoEn los primeros meses no había problema, con la lactancia materna el Miniser era un reloj. Hasta que un día no hizo nada, ni al siguiente, ni dos más allá. El estaba feliz y risueño, pero yo, que vivo en mis carnes la sensación de overbooking intestinal, me imaginaba que muy cómodo no podía estar. Así qué empezamos a escuchar los remedios caseros que nos iban dando los diferentes miembros de nuestro Pediatric Team Vip, léase abuelas, amigas con niños y cualquiera sin conocimientos del aparato digestivo pero que se encontraba cerca en el momento de comentarlo con algún miembro de los anteriores. Entre estos remedios encontramos por ejemplo: urgarle en el culete con una ramita de perejil mojada en aceite, que digo yo que tendría que ser muy fresco, para que la rama estuviera algo tiesilla. Misma acción pero con la punta del termómetro. Esta nos sonaba más, pero nos daba cosica, ya sabes, somos primerizos. Darle una cuchara de zumo de naranja en ayunas o usar un supositorio de glicerina.
Ante nuestra indecisión optamos por ir a urgencias, ya que tras siete días parecía que cada vez comía menos, cosa normal por otra parte, porque la frase de salir para dejar entrar no hay que aplicarla solo a los ascensores, y a no ser que tuviera una planta de reciclaje interior allí no había salido nada de ninguna manera. En urgencias nos dijeron que no tenía nada, y que era algo normal con la lactancia materna el no hacer deposiciones durante varios días. Que eso no se considera estreñimiento, siempre y cuando al hacerlo, sea blandito. El que las deposiciones sean duras es el verdadero estreñimiento, aunque se haga todos los días. Aún así, le estimularon con una canulita manchada en vaselina y al poco empezó a entrar en erupción, líquida y constante, sin prisa pero sin pausa. Nos recomendaron no hacer nada en casa si volvía a ocurrir, ni si quiera los supos de glicerina tan tradicionales ya que podíamos causarle alguna herida, y que acudiéramos de nuevo a urgencias si pasaban más de siete días, que allí volverían a hacerle la purga sin problema.

A los pocos días, en la revisión del pediatra, este nos dijo que ni hablar, que no dejásemos pasar más de tres días, que una cosa es que no sea grave y otra que el pobre se tire una semana empachado comiendo cada vez menos. Así que nos recomendó la glicerina en forma de minibalas o unos polvos llamados eupeptina, pero como tomaba el pecho ya era más rollo sacarme la leche porque el biberón no le hacia mucha gracia. Decidido, supositorios para lactantes.
Pasó otro ciclo de sequía y probamos. Como en el cambiador se movía mucho decidimos suministrarle la ayuda tumbado en el sofá. Se nos resistió un poco, para que te voy a engañar. El supo se nos escurría, no éramos capaces de que lo retuviera y terminaba deshaciéndose en nuestros dedos. Somos primerizos, acuérdate, y escuchábamos la voz de la residente de urgencias sonando en nuestra conciencia diciendonos que podíamos hacerle daño, algo que hubiera resultado muy difícil mientras no se lo pusiéramos en horizontal. Ya estaba. Misión cumplida. Ahora a esperar que hiciera efecto, pero ¿cuanto tiempo sería? ¿10 minutos? ¿1 hora? ¡¡¿¿Minuto y medio??!! ¡¡¿Sólo minuto y medio?!! ¡Corre, trae algo! Sí, que sí, que teníamos una toalla debajo de el, pero no era suficiente. Que empezó a brotar una lava descomunal que nos pilló desprevenidos. Digno de una peli gore fue expulsando los desechos acumulados sin descanso y con más rapidez que lo que recordábamos del hospital, y así evacuó, entre gorgojeos suyos, risas nuestras y papel de cocina, pañales y toallitas por toneladas que intercambiábamos bajo sus muslos, sostenidos en alto para poder recaudar mejor el premio gordo. Esa fue la primera vez, en la que pagamos la novatada. En las siguientes….bueno, no en todas nos habíamos licenciado ya. Pero la cosa mejoró y tras un mes y medio de tomas y dacas su tránsito se regularizó. Aunque seguimos sufriendo en silencio, o no tanto…

Han pasado unos meses y ahora durante un rato cada día se transforma. Baja las pestañas y cuando las sube ha pasado de formato .puntocaraabuelete a formato .puntoabueletegusiluz. La cara se ilumina de un rojo fosforito, las aletas de la nariz contrastan volviéndose de un blanco fantasmal indicando que allí ya no hay sangre. Los ojos acuosos te miran y yo creo que piden algo para leer y hacer el rato más ameno. Y empiezan los gruñidos. Como Nadal en un Master Augusta. Como un levantador de peso intentando batir su record. Un sonido gutural acompaña la iluminación de la cara y no hay duda, lo está intentando. Porque eso sí, intentarlo lo intenta, otra cosa es que lo consiga.

Habrá que leerle...

Habrá que leerle…

Si alguno bueno sacamos de esto es que sabemos que el Miniser es sincero, no te lleva a engaño. No es como con otros bebes que un tufillo delator te hace sospechar que tiene sucio el pañal, aunque ha podido ser  solo un aire mal acondicionado, y tienes que arrimar la nariz cual perro rastreador, y si aún así no te aclaras, echar una mirada robada a la zona cero. Este no. Con él tienes claro que hay que cambiar el pañal cuando se ha tirado más de cinco minutos empujando y te lo ha hecho saber encendiendo la cara como un intermitente y de un tiempo para acá, avisándome después. Claramente, Ca-Ca. Con lo que le ha costado ¡como para no saber lo que tiene en el pañal!

El pediatra dice que le de agua para mejorar el tránsito. -¿Vale zumo?, -no, mejor que se acostumbre al agua, -¿y mosto?, -no, que tiene mucho azúcar, -¿y una cervecita?, porque por la manera que mira los botellines el día que pille una la bebe del tirón. Nada, agua limpia y clara. Pues apañados vamos porque el niño ha salido de secano y dice que el agua estropea los caminos, así que o le obligamos con un embudo como a los patos para foei, o habrá que esperar a que sea un poco mas mayor a ver si hablando más se le seca la boca y le entra la sed. Mientras, seguiremos con nuestros apaños de botica de abuela, comiendo poca zanahoria, poco plátano, muchas frutas y verduras que hagan que las tripas no tengan que esforzarse mucho y para la motivación, probaremos con El Libro de la Caca, ¡un top ten de risas entre los más pequeños!

 

Educación vial para niños

Hace unos días me llegó un correo de la Fundación Mapfre en la que me invitaban a conocer su proyecto de educación vial para niños, en la que mediante actividades, libros, videos y juegos, entre otros recursos, ayudan en sus dos webs a que los más pequeños se formen en vialidad. He de reconocer que no conocía de la existencia de estas páginas webs ni de la amplia gama de técnicas que facilitan a las familias para aprender a enseñar normas básicas de circulación y respeto. Tras enredar en ellas, te animo a que las visites si aún no las conoces. ¿Quieres razones de peso? Allá van:

seguridad vial infantil1. Tienes multitud de libros gratuitos para descargar en pdf. En cada título, te especifica el rango de edad al que está destinado. Para que veas la alta calidad de estos cuentos, te diré que los tres últimos han sido escritos por Alfredo Gomez Cerdá, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2009. Sus ilustraciones son dignas de mención, por la calidad de los dibujos y sus cuidados detalles.

2. Puedes practicar inglés, bien leyendo tú o dejando que tu retoño te le lea para hacer oído, ya que ofrecen muchos títulos descargables en este idioma.

3. Dispones además de fichas descargables y sí, también gratuitas, de actividades basadas en el libro que hayas elegido para realizar tras su lectura. Así, los conceptos quedarán más anclados en su conocimiento en extensión.

4. Tu miniyo no tiene excusa para no aprender normas de circulación si no le gusta leer, ya que dispones de juegos y videos para que pueda aprender de una manera dinámica y más acorde a sus gustos.

5. No está de más que nosotros también echemos un ojo a estas páginas, ya que parece que a veces, olvidamos cómo nos debemos manejar por las calles cuando vamos al volante de un vehículo.

6. Si eres profesor, o quieres enseñar a tu prole de una forma más reglada, puedes recurrir a las guías didácticas orientadas a distintas etapas educativas. Hay 4 diferentes: para infantil, primer ciclo de primaria, segundo y tercer ciclo de primaria y la última, dirigida a estudiantes de secundaria. Estas guías las puedes encontrar pinchando en cada uno de los grupos que he marcado.

silvia y su triciclo 1¿Qué te parecen estas razones?, suficientes para pasar por sus páginas ¿no?. Si no quieres perder tiempo y quieres ir directamente a buscar los recursos adaptados a la edad de tu o tus herederos, te lo voy a poner fácil. Todo está clasificado en dos webs diferenciadas en la edad a la que se dirigen. Para los más pequeños, comprendiendo de los 3 a los 5 años, tienes lapágina Los más pequeños y la seguridad vial. Si en cambio, buscas algo más acorde a niños de entre 6 y 11 años, dirígete directamente a la página de Niños y seguridad vial. Eso sí, las descargas gratuitas de los libros y actividades en pdf, sea cual sea la edad que buscas, las encontrarás en la última que te he mencionado, en la de niños de 6 a 11 años.

Y por si quieres una razón extra, te dejo un enlace donde podrás participar, o mejor, tu criatura podrá participar en un concurso donde  tras aprenderse un consejo sobre circulación a través de canciones en uno de sus vídeos, tú deberás contárselo a Mapfre y seguir las instrucciones que te dejo aquí, a través de este enlace, para así optar al premio de un DVD de Juan “D” y Beatriz y un libro gigante de “Silvia y su Triciclo”.

¿Alguien dá mas?

Lo que sale del corazón llega al corazón

 

 

El título de esta entrada es el título de la conferencia a la que tuve la suerte de poder asistir ayer. La escritora Carmen Gil Martínez nos cautivó con una charla amena, fresca y divertida donde nos sedujo con sus trucos para fomentar la lectura entre los más pequeños, con pequeñas anécdotas de su vida como escritora y como maestra y en la que nos ofreció su visión sobre el panorama actual de la literatura infantil.

La idea que con más fuerza nos quiso dejar patente Carmen Gil fue que el lector infantil es un niño, NO es tonto, NO quiere ni necesita burbujas literarias donde no pase nada malo y todos los personajes sean buenos. Los niños, al igual que los adultos, necesitan proyectarse en los libros que leen o les leemos, quieren conocer personajes malos, ver los asuntos que han de resolver los protagonistas de sus historias, quieren ver su mundo reflejado en sus libros aunque los personajes estén rodeados de magia e ilusiones. Parece que en los últimos tiempos los padres y educadores tenemos una tendencia a la Valoritis, a que todos los libros y cuentos transmitan valores de igualdad, respeto, que sean ejemplos de perfección. Y aunque eso está bien, de hecho, es estupendo, también debemos motivar a los niños con lecturas simplemente divertidas, entretenidas, donde las princesas son cursis y los caballeros machistas. También de esto se puede conseguir educar en valores si después del cuento, nos molestamos en dialogar con nuestros pequeños si le parece bien o mal la ocupación, las aspiraciones o los actos de los personajes de la historia. Si dialogamos con ellos, conseguiremos que todos los libros sean educativos, además de unir más profundamente los lazos que se crean entre el narrador y el oyente del relato. Este punto me hizo recapacitar de vuelta a casa, y creo que debo quitarme el sombrero y dar la razón a Carmen: a veces pensamos tanto en educar a niños respetuosos, empáticos, solidarios, que nos olvidamos que para eso, primero han de ser niños que se divierten. De todas maneras, como recomendación en este punto de libros infantiles con valores, nos recomendó los albumes ilustrados para la educación en la No-Violencia de Beatriz Hoster Cabo.

20140521-160351.jpgEn cuanto al nivel literario de los niños, nos aconsejaba siguiendo el hilo de son niños, no son tontos, que no usemos diminutivos ni simplifiquemos el vocabulario. Que les demos acceso con las historias a subir un escalón más en cuanto adquisición de vocabulario, pronunciaciones, significados.. Al terminar la historia, si hay palabras que no han entendido demosles la libertad de preguntar y explicar los significados. Cuanta más diversidad de palabras escuchen más capacidad de lenguaje tendrán en el futuro. Además, no debemos preocuparnos si son demasiado pequeños y no entenderán parte del relato, ya que muchas veces lo importante es la musicalidad de las palabras, la empatía que se forma con el personaje en el que se identifican, el afecto que desarrollan al sentirse queridos y atendidos por quienes les está dedicando un rato a transportarles a un mundo de fantasía con una historia.

Entre los consejos que nos dió para contar cuentos el primero y puede que más importante es que para que el niño se divierta, nos tenemos que divertir nosotros también. Si Caperucita Roja te cae fatal y no puedes con su historia, no se la cuentes a tu retoño porque tu desidia hacia la niña de la capucha le va a transimitir aburrimiento. Hay miles de cuentos, libros e historias para elegir aquellos con los que nos divertimos, a los que guardamos cariño, los que nos hacen disfrutar. Esos son los que debemos contar y leer a nuestros niños. Otra clave que nos regaló fue que como ya sabemos, o imaginamos por lo menos, los cuentos e historias hay que dramatizarlas, poniendo voces, haciendo gestos , pero siempre, siempre, siendo nosotros mismos. Si no somos la alegría de la huerta y nos sentimos incómodos haciendo de lobo o de hada ante nuestros hijos, mejor que busquemos otras maneras de dramatizar.

Muchas veces tendemos a leer tal cual los cuentos, los libros, pero nos ganaremos mejor a nuestro público si pasamos de ser simples lectores a narradores de historias. Para ello, debemos encontrar un poco de tiempo y repasar antes el cuento, saber el relato aunque sea por encima y así, poder contarlo a la vez que les enseñamos las ilustraciones, sin leerlo si quiera, improvisando si es necesario. La ventaja de este punto es que a los niños les encanta que les contemos una y otra vez las mismas historias, los mismos cuentos, porque el saber anticipar la historia que están oyendo les da seguridad, así que muchos de los cuentos que contamos ¡seguro que ya nos les sabemos de memoria!.

Para los que son educadores, tienen varios hijos, se atreven a amenizar fiestas y reuniones infantiles, o simplemente, les gusta reunir a hijos, sobrinos, amigos y deleitarles con una buena historia también prodigó algún secreto. Nunca rompas el ritmo del cuento, no te interrumpas aunque los demás lo hagan porque entonces se romperá la atmósfera de magia creada alrededor. Es cierto que puedes encontrarte con que apenas se te oye por diversas conversaciones entre los oyentes, en ese caso, NUNCA subas la voz para hacerte oír, al contrario, habla bajo y despacio para captar la atención del público (aunque sólo sea uno y esté haciendo de todo menos caso a ti). Este es un ejercicio de paciencia, puede que al principio nadie te escuche pero poco a poco, irán bajando sus voces hasta silenciarlas para dejar que la tuya luzca en solitario. Si te encuentras con alborotadores que quieren hacerse los graciosos o están a todo menos a tu historia, lo mejor es que improvises la narración y les incluyas en el cuento, como un personaje más. Este truco decía Carmen que es infalible para acabar con el enemigo y ganarte al resto de espectadores.

Para terminar la charla, nos habló de la poesía. De esa reticencia adulta a leer poesía y a apartarla de la literatura infantil, cuando en realidad, inconscientemente les rodeamos de versos diariamente, con canciones, rimas, estrofas cantadas para que muevan la mano al son de cinco lobitos o para que bailen al ritmo de un cú-cú que canta la rana. Nos pidió que acercáramos la poesía infantil a los niños, ya que ellos, explicaba, disfrutan con el ritmo y la música de las palabras. Para esto y para lo que necesitemos, nos ofreció diversos recursos que podemos encontrar de manera gratuita en la red, como su página Poemitas, donde puedes encontrar canciones, historias, cuentos ilustrados y su apartado Cosicosas, un portal destinado a la poesía infantil.

También nos recomendó la colección Ajonjoli, en la que comentaba que es la mejor recopilación poética infantil pero para aprendernos y narrarla, ya que anda algo escasa de ilustraciones.

Esta charla estaba incluida dentro del Ciclo de Conferencias Deja que te Cuente: Libros e historias para potenciar la creatividad, en la que se han citado autores y personalidades de la literatura infantil y juvenil en el Centro Fundación Botín.

 

 

 

Feliz Día del Libro

En este post siestero,  por la hora más que nada, voy a seguir con el tema del día pero que en mi opinión, debería ser el tema de todos los días: los libros.

Prefiero hablar de un libro que de las noticias. Me gusta comentar un libro más que un programa de televisión. Compartir con alguien las diferentes visiones de una misma historia, los sentimientos despertados, los sueños compartidos… Por eso, para celebrar este día tan poco celebrado en mi tierra (algo sí, pero a mí me gustaría notar su presencia algo más), simplemente voy a citar mis tres libros preferidos para adultos y los tres preferidos para niños. ¡Ojo!, no digo que sean los mejor escritos, ni los más premiados, ni los más recomendados, son sólo los mejores para mí, por lo que despertaron en mi interior, en cada momento de mi vida.

el medico noah gordonEl Medico, de Noah Gordon, me descubrió el primer amor, porque a día de hoy creo que a mis catorce años llegué a enamorarme de verdad de su protagonista Rob, que casualidades de la vida, tiene el mismo nombre (bueno, in inglish) que Manfriend y el Miniser. Después me turbó Los Aventureros, de Harold Robins. Aún no he leído Las 50 sombras de Grey (le tengo pendiente en la estantería) pero te aseguro que a este no le falta nada de picante, ni de aventura, historia, amor.. Libro completito y con pasajes subidos de tono que animan al lector más sosete. Y por último, tal vez por el momento en que lo leí, El Corazón Helado de Almudena Grandes. Tan cercano, tan nuestro, tan presente aún…

la-historia-interminableEn cuanto a los infantiles, “Las zapatillas rojas” de Andersen siempre me generó sentimientos encontrados, de alegría y pena, de admiración y lástima. Más tarde, me aficcioné a la saga de Trixie Belden, recomendable totalmente (o por lo menos así lo recuerdo) para lectores de 6-7 años en adelante, por reunir aventuras, amores incipientes pero inocentes y misterios por resolver. Aunque la perla de la literatura infantil que llegó a mis manos en tan tiernos años, fue sin duda “La Historia Interminable, de Michael Ende.  Si te gustó la peli no dejes pasar la oportunidad de leer el libro, aunque ya hayas dejado atrás la infancia. Déjate llevar a Fantasía, y vive de nuevo a lomos de un dragón.

 

Feliz día del Libro! 

 

Día mundial de la literatura infantil

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Hoy es el cumpleaños de un señor algo famoso en esto de la literatura infantil, un tal Hans Christian Andersen, seguro que te suena un poco, porque habrás leído sus historias, las habrás oído en distintas versiones o se las habrás leído a tus hijos en alguna ocasión. Fue tan importante para la literatura infantil que desde hace más de 30 años el IBBY celebra este día promoviendo la lectura entre los más jóvenes y pequeños. Pero en realidad, ¿es tan importante leer?

Cada persona tiene una opinión respecto a los libros. Hay quienes son apasionados de la lectura, devoradores de una temática concreta, fanáticos de cómics, o quien lee cosas ligeras para pasar el rato de vez en cuando pero tampoco da un duro por quedarse un rato a solas con las letras. Yo me clasifico en la primera opción. Vivo los libros, me sumerjo en ellos, tanto, que tengo la tonta costumbre de dejar pasar un par de días desde que acabo uno para empezar otro. Dejo que en esos días, pase el duelo por separarme, seguramente para siempre porque no soy de releer el mismo, de esos personajes que me han hecho sentir tanto. Una rareza, pero mí rareza al fin y al cabo.
Esta pasión por la lectura puede que viniera conmigo desde que nací, pero creo que también está influenciada por mi madre, gran lectora de todo tipo de texto. Verla desde pequeña, con un libro en la mano, relajada, disfrutando, ha complementado mis ganas de buscar libros con los que enriquecerme el interior, la imaginación y porque no, también el espíritu.

lectura infantilMuchos pueden decirte lo bueno que es leer y todo lo que aporta, y si no puede poner en San Google “Beneficios de leer” y tendrás páginas y páginas de motivos por los que te recomiendan coger un libro y empaparte de él. Yo te voy a dar la mía, que es una sola: los libros me hacen vivir. Me hacen vivir otras vidas, en otros lugares y épocas. Me hacen vivir comprendiendo unos sentimientos que no compartiría en el mundo real, empatizando con personajes que de otra manera no hubiera conocido. Me hacen vivir y sentir. Y me gustaría poder transmitir todo esto al Miniser. Inculcarle el amor por la lectura para que llegue a disfrutarla tanto como yo.
Soy de la opinión que la lectura ayuda a los niños a razonar, a empatizar, a saber ponerse en la piel de los demás a través de los personajes que conviven en sus libros. Su imaginación se desfoga viviendo aventuras, descubriendo mundos, resolviendo misterios. Sus sensaciones interiores experimentan tanto, que les ayudan a gestionar los sentimientos que van conociendo en la vida real.

Por todo esto, y por mucho más, aunque algunos puedan pensar que es muy pequeño (año recien cumplidito) ya pasamos ratos sentados, o tumbados, o destartalados en el sofá, experimentando con libros. Para que se acostumbre a la maravillosa sensación de experimentar con páginas, colores, al son de una historia que despierta su atención. Pero los libros que le leo, ¿son adecuados a su edad?. Y cuando sea más mayor ¿qué aprendizajes sacará de los libros que caigan en sus manos?. Son dos preguntas que a veces me planteo porque así como yo tengo claro qué aprendizajes o experiencias saco de cada libro que vivo, a veces dudo si sabré elegir los adecuados que le acompañen en su crecimiento.

dia mundial libro infantil

Por eso, me parece estupenda la idea de Boolino y su My Little Book  Box, de la que ya te hablé aquí. Así que por si te estás pensando aún si es buena idea, o también, si quieres simplemente ideas sobre qué libros ir comprando para tu pequeño, pásate por la web de Boolino (puedes hacerlo desde el enlace que tienes a tu derecha, o más abajo si me estás leyendo desde el móvil/tablet), y conoce más a fondo esta opción de disfrutar cada mes de un libro adecuado para la edad de tu retoño, con un guía para ayudarte a sacarle el máximo provecho, haciendo manualidades, juegos y un montón de recursos que te ayudarán a maximizar los aprendizajes y los valores que cada libro trabaja. Recuerda que con el código promocional “pasuco” obtendrás un pequeño descuento.

Y ahora, no dudes más, y lanzate a una aventura, a una nueva experiencia, a un sinfín de sensaciones que vivirás con un libro.