Bebibles +18

Se terminó el puente. Hay quien continúa de vacaciones, quien nunca las empezó o quien hubiera querido no tenerlas, pero todos, o la mayoría, hemos pasado unos días distintos en cuanto a rutinas y horarios por lo menos. Nosotros nos escapamos a Madrid, al bullicio, al tapeo, a pasear por las calles interminables y transitadas bajo el sol inesperado. Porque sabíamos que haría bueno, ¡pero no tanto!. Nos fuimos del norte con temperaturas primaverales, ropa de entretiempo y ganas de calor, y nos encontramos con termómetros que marcaban como el mejor día de verano en nuestra tierra (más o menos), ropa impracticable para pasear sin sudar la gota gorda y más calor del que nos hubiera gustado para poder patear las calles sin deshidratarnos en cada esquina.

Está bien, no ha sido para tanto, pero si de equipaje hubieran ido unas chanclas, algún tirante y  la protección solar, hubiera estado mejor.

Del viaje poco y mucho que contar, ya sabes. Pero hoy no. Por lo menos a mí me pasa que el día que llego de viaje no me apetece mucho hablar en general, y menos sobre lo que he hecho, visto, conocido, descubierto… Tengo más ganas de conversación de interior, de pensar en mis cosas y mis planes, de no dar la crónica como si fuera un cuaderno de bitácora. Soy más de dejarlo reposar, y pasados unos días, me acuerdo de algo que llamó mi atención y lo cuento, te explico dónde fuimos y qué hicimos, te relato porciones del viaje según me acuerdo o vienen a mi memoria. Así que como imaginarás, hoy no estoy muy habladora. Por eso simplemente te voy a dejar con un hallazgo que descubrí estos días. Los bebibles +18.

Un ejemplo de bebible

Un ejemplo de bebible

Seguro que conoces los envases de zumos, yogures o la mezcla de ambos, con forma de bolsa con tapón. Tan prácticos para que los enanos merienden y/o se refresquen a su ritmo sin ensuciarse ensuciándose poco y alimentándose más. No sé si ese formato de envase tiene un nombre concreto, pero yo desde que los ví por primera vez los llamo bebibles. Creo recordar que la primera vez que me fijé en ellos fue cuando mi amiga In se lo dió una tarde a su niña LaMayor, “después de la fruta te doy el bebible”. Más tarde, otras madres de mis alrededores lo han nombrado de la misma manera, y yo me he sumado a la denominación, que no sé si es de origen pero lo que está claro es que por lo menos, es de mi entorno. Pues bien, estos días he conocido los Bebibles +18, o más bien así es como les he denominado yo.

Mis bebibles +18

Mis bebibles +18

La idea es la misma: una bolsa contenedora de un líquido más o menos espeso para beber cómodamente de ella, pero con la diferencia que tienen alcohol, algo menos de 5º. La forma de conocerlos fue simple: comprando algo de vino para cenar en la casa donde nos habían invitado  me les topé y me hizo gracia que al verlos automáticamente pensé en los bebibles de frutas que había incluido en la maleta del Miniser. Y el motivo para comprarlos absurdo: los ví, me reí, lo comenté en voz alta y sin esperar la respuesta de mi Manfriend que andaba al lado ojeando los vinos los eché a la cesta que arrastrábamos. Tenía que probarlos, total, si eran malos la pérdida no sería tanto (a 1,90€ la unidad). Seguir las instrucciones es fácil, sólo tienes que dejarlos en el congelador al menos durante ocho horas. Luego, los estrujas hasta que notes cómo se derriten por dentro y los bebes, directamente del envase o sirviéndolos en un vaso, que siempre tiene más glamour. En mi contra tengo que decir que por impaciente los estrujé poco, porque una vez en el vaso parecían más bien espuma de hielo, así que claro, al no haberse disuelto el hielo la concentración de alcohol era más fuerte y su sabor, peor. Una vez bien descongelados, ganaban bastante en sabor, textura y gracia en general, aunque eso sí, no esperes un cóctel digno de barman porque son lo que son, un apaño para tener en casa por si un día te surge una fiesta improvisada o una noche de insomnio infantil te da por dejarles que campen a sus anchas por la casa mientras te das a la bebida para ir al trabajo con ojeras y sueño pero con buen humor.

Hay 4 variedades, ¿te atreves?

Hay 4 variedades, ¿te atreves?

Puede que a estas alturas de la entrada te preguntes que tiene que ver este tema con un blog que suele tratar sobre niños, madres y otro tipo de productos. Pues mucho y nada, como lo que tengo que contar sobre el viaje. Nada porque espero que ningún renacuajo se confunda y tome el bebible del loro, y mucho porque seguimos siendo adultos, con gustos y aficiones que nos diferencian, a veces, de los niños. Así que para esos padres y madres que siguen de vacaciones pero no les apetece salir a tomar algo por ahí estas noches, sobre todo porque es difícil tener ganas de salir tras pasar el día entero al ritmo de alguien de menos de metro treinta, puede que les apetezca probar estos bebibles que nos transportan a paradisíacas playas tropicales, aunque estemos en el sofá de nuestro salón con el pijama puesto.

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12 pensamientos en “Bebibles +18

  1. No conocía estos bebibles + 18, donde los has comprado?
    Los infantiles a mi peque no le gustan, a mi me parecen un buen invento para cuando meriendan fuera, pero ni hay manera.
    Y sobre los viajes me pasa como a ti, los primeros días no me gusta hablar de ellos, es como si quisiera guardarme todo lo vivido y si lo cuento se me escapase, luego ya lo que quieras jaja

    • Pues los compré en un Supercor, pero supongo que los haya en cualquier supermercado, en la zona de bebidas con alcohol. Los infantiles son el vicio del Miniser, le das uno y no le suelta de la boca hasta que le termina!! y eso que hasta hace poco no creas que le hacía mucha gracia pero ahora les ha cogido un gusto que no veas!! Besos.

    • ¿Has visto? Ya no hay nada por inventar!! jajajaja. Bueno, quédate con la idea para cuando termines la lactancia, y si no dale uno a la ex-jefa tuya esa tan seca, a ver si deja de amargar la vida a los demás!! Besos.

  2. Vaya! hemos estado cerquita, que pena no coincidir! yo andaba por Madrid también, pero por el campo, en la sierra!
    Me alegra que te haya gustado… Madrid tiene mucho para saborear 😉
    Y si, a mi con los viajes me pasa lo mismo!
    Un besazo!!

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