Un café con… Una Madre de Acogida

Hoy me tomo un café fuerte, amargo pero reconfortante. Un café con fuerza que deja un magnífico sabor de boca al terminar. Un café que tomé con una Madre de acogida y que me hizo cambiar la perspectiva de muchas cosas, para siempre.

Frente a mí tengo a X, entiende que no puedo darte su nombre, es un tema delicado. Con sus hermosos ojos oscuros ojos llenos de ternura me adentra en un mundo paralelo al que vivimos, pero demasiado real. Su historia comienza cuando su hijo pequeño cumple dos años, y la apetencia de ser madre vuelve a latir, pero de forma distinta. Un deseo antiguo de adoptar, de ayudar, duerme entre ella y su marido, y deciden que es el momento. Comienzan a buscar información, a concretar los pasos, a escuchar extrañas noticias sobre adopciones en el extranjero y por una serie de circunstancias, el proyecto se paraliza. Un reportaje en la televisión les muestra una realidad cercana también necesitada de ayuda, y tras sopesarlo, deciden intentarlo.

dar amor

Me explica cuales fueron los primeros pasos que dieron y que debe dar todo el que quiera embarcarse en una aventura tan fantástica como ésta. Acudir a Asuntos Sociales, al  Servicio de Protección al Menor. Allí facilitan toda la información necesaria y te inscriben en un curso (no inmediato) donde te cuentan la cruda realidad. No pueden andarse con fantasías de que todo va a salir perfecto, te hacen mirar por el cristal de la verdad. X y su marido consiguieron la idoneidad como padres de acogida en Febrero. En Marzo, llegó Ella. La rapidez con la que les asignaron un caso fue el tipo de acogida que habían elegido: Acogida de Urgencia, en la que los niños a acoger tienen como máximo 2 años, ya que la ley intenta que los menores de esta edad no pasen a ser posible por centros de acogida, integrándose directamente en una familia de acogida de urgencia con quienes convivirá un máximo de 6 meses. Existen otros dos tipos de acogida, la Simple en la que el tiempo del niño en la familia es máximo de 2 años, ya que se intenta que la familia biológica va a estar en un futuro en disposición de hacerse cargo o pasará a adopción, y la Permanente, que implica que puede ser hasta que el menor cumple los 18 años.  Esta última suele ser de más duración ya que al tratarse de niños de mayor edad nadie les quiere adoptar o tienen un arraigo con su familia biológica muy fuerte y no pueden desvincularse de ninguna manera. X me explica que dos normas básicas son que el menor que acojas no puede tener más edad que el menor de tus hijos, con los que va a convivir. Y la segunda, que uno de los padres de acogida no tiene que trabajar.

Volvemos a Marzo. Para la acogida de urgencia has de estar 24 horas disponible, así que de repente, una llamada de teléfono les informa que ha nacido una pequeña que no puede quedarse con su madre biológica y ellos han sido los elegidos para acogerla. Mañana han de ir a buscarla. X es sincera hasta doler, y me relata cómo intentó crearse barreras emocionales para resguardar su corazón. –Pensé tomármelo como un trabajo -me dice –un niño al que he de cuidar tan bien como si fuera mío pero que sé que es temporal. Como cualquier cuidador que acude a casa de otros pero en tu casa. Al final, no puedes evitar que esas barreras se caigan, día a día, hasta sentirlo tu propio hijo.

Creían que con Ella sería fácil, pero llega el punto en que se plantean adoptarla ellos, aunque saben que no pueden. El acogedor no puede adoptar. Durante el tiempo en que conviven, crean un Libro de Vida para Ella, para que el tiempo de acogida no sea un vacío en su vida. Lo que está claro, es que ese tiempo, no sólo no es un vacío sino que ha llenado los corazones de toda la familia. Los dos hijos de X participan en esta generosa decisión, en todo momento cuentan con su aprobación ya que van a influir en sus vidas. Transcurren seis meses desde la llegada y Ella pasa a ser adoptada, por suerte, por una familia maravillosa. Una familia que entiende que el proceso es duro, que hay muchos sentimientos que gestionar y que en ningún momento a partir de entonces, ocultan a Ella quienes fueron los padres que la acogieron, quienes la dedicaron todo en sus primeros meses de vida. A día de hoy siguen teniendo contacto y una relación entrañable.

relojCuatro meses después de la marcha de Ella, llega otra acogida, de tipo simple. El menor de tres hermanos, con retraso motor. Consultan de nuevo con sus propios hijos, y estos no sólo están de acuerdo sino que disipan los temores de sus padres. Quieren ayudar. Pero esta experiencia, va a ser totalmente diferente, enriquecedoramente dura. Las necesidades especiales de Él hacen que toda la energía familiar se centre en ayudarle. No hablaba, no comprendía. Fue necesario acudir a Atención temprana pero sobre todo, fue necesario mucho amor, ternura y dedicación, por parte de X, de su marido y de sus hijos biológicos. Fue necesario robarse tiempo unos a otros para poder regalárselo a Él, un cariñoso tiempo bien usado que mereció la pena al ver día a día los pequeños grandes avances. En este período, no sólo evoluciona Él, los hijos de X también crecen, evolucionan y se cuestionan las cosas. Al principio X y su marido resolvían las curiosidades de sus hijos biológicos enmascarando la realidad, hasta que dijeron basta. No querían mentirles sobre el mundo que tenemos alrededor, sobre el por qué esos dos hermanos que habían conocido no podían vivir con sus familias de sangre. Les explicaron la verdad, la necesidad de ser ayudados y la necesidad de querer ayudar. 

Pasa el tiempo y la adopción vuelve a llamar a su puerta. Una pareja pasará a ser ahora los padres de Él y sus hermanos, pero esta vez es diferente. Es una pareja que no facilitan las cosas, no dejan que el proceso sea gradual, sino que arrancan las raíces sin importar el daño que puede causar. Y lo peor, es que el Servicio de Adopción no ayuda a curar esas heridas, ningunea a los acogedores como si de una plaza de aparcamiento se tratara. Allí estuvo el menor aparcado pero ya llegó el dueño. Y no es así. No debe ser así. ¿Quién mejor que las personas que hasta el momento son la familia de ese menor para informar a los que serán sus padres sobre qué le gusta, cómo duerme, con qué sueña, qué le hace feliz?. Pero desgraciadamente ya sabemos que al fin y al cabo somos números y papeles amontonados en un despacho gris. Los adultos lo sabemos, pero ¿cómo explicarle X a sus hijos que ya no podrán ver más a su hermano? Es difícil asumir que se ha de pasar de Todo a Nada en cuestión de minutos, pero más difícil es cuando te sientes solo y abandonado por parte de quien organiza la función, aunque al fin y al cabo, ya sabías que ese momento llegaría. El problema, y grave, está en que el menor que baila de una mano a otra en ese momento no ha elegido nada y sin darle opción a entender, a conocer, a realizar la transición de sus sentimientos, le arrancan sin explicaciones ni lamentos de sus padres, a quienes él siente y llama Mamá y Papá, por mucho que se haya intentado evitar. De boca de X salieron estas palabras para referirse a este momento: él es un hijo para tí, pero más eres tú su madre, la única que tiene en ese momento. Y le separan de tí. 

Hace ya tiempo que estas dos historias ocurrieron. Ahora X y su familia tiene otros proyectos, un duelo casi cerrado y mucho amor por dar. Los hijos de X piden volver a acoger, sentir de nuevo que el amor es ilimitado y el esfuerzo por repartirlo entre quien lo necesita merece la pena. Tal vez ahora estés pensando si la opción de acoger es buena para el menor, y te puedo asegurar que sí, ya que está comprobado que el vínculo de apego que se forma con los acogedores es más fácil de reproducir después que si el menor no ha vivido con familias. El cariño siempre es bueno, la amabilidad, sentirte parte de algo bello como es una familia que se quiere es infinitamente mejor que pasar un sólo día en un centro con el alma desolada.

bebe arbolDesde ese café me sorprendo reflexionando sobre este tema y sobre X. Me pregunto si algún día seré tan valiente como ella y su familia. Rememoro la charla y me asombro de su capacidad de empatizar, de cómo entiende a las familias biológicas, sin juzgarles ni cuestionarles, simplemente tendiendo su mano a los más débiles, los niños. Pienso que ojalá más personas generosas como ella, su marido y sus hijos nos abrieran los ojos a la vida. Así, entre todos, podríamos cambiar esta burocracia de buenas teorías pero malas prácticas. Quisiera que algún día, mi egoísmo fuera menor que mi corazón, poder afirmar en un Libro de Vida lo que X escribió en los de sus dos hijos: “Fueron niños amados”.

“Acoger es muy importante para el bienestar emocional del niño, es plantar un árbol del que otros recogerán los frutos”. X.

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22 pensamientos en “Un café con… Una Madre de Acogida

  1. Uff, qué duro. A mí me encantaría poder hacer algo así, pero no podría con las separaciones, de siempre quise tres, dos míos y uno adoptado, pero lo veo tan complicado y la economía es una caca. Qué bien que existan personas como ella. Me ha encantado la entrada

    • Es duro pero satisfactorio Mady. Lee el comentario de Paula y verás como las separaciones también son motivo de felicidad. El hecho de plantearte adoptar un tercer hijo dice mucho y muy bueno de ti. Besos.

  2. me gustaria ser asi de fuerte emocionalmente,hay que ser muy valiente para dar tanto amor a unas criaturas que en ese periodo se tiempo te necesitan tanto y que despues sabes que iran con otra familia definitivamente…
    Es admirable

    • Si que son personas valientes y generosas, generosas de corazón. El saber que se irán con otra familia también es motivo para sentirte feliz por ellos, lee el comentario que ha dejado Paula y lo entenderás. Bss

  3. Muy buena entrada. Felicidades. Yo particularmente también he conocido personas como estas, pero no he tenido tiempo de tomarme un café tranquilo con ellas y hablar distendidamente: todo lo que hago últimamente es corriendo y a baquetazos y no me dio mas tiempo que hablar con ellos por encima del asunto mientras intentaba tener localizadas visualmente a mis hijas, aunque, debo decir que fue una de esas conversaciones que se me quedaron en la cabeza, por algo será. Me parece muy altruista por su parte y tremendamente complicado todo lo que en sí conlleva ser padres de acogida.

    • Gracias por tus palabras Javito, ya que valoró enormemente tu opinión. Si algún día tienes ocasión de volver a charlar con esas personas no dejes pasar la oportunidad, pueden aportarte muchísimo. Y si la conversación se te quedo en la cabeza será porque tienes buena conciencia. Un beso.

  4. Ufff… madre mía!!!
    Lo primero, decir que considero a X y su familia valientes y muy generosos de ser capaces de querer, cuidar, mimar a alguien cómo si de un miembro mas de la familia se tratase sabiendo que en pocos meses no va a estar.
    Y segundo, hay una cosa que no entiendo, porque no pueden adoptar ellos mismos al bebé? El tema de las adopciones me supera, hay un montón de “padres” que están deseando formar una familia y un montón de niños esperando, porqué ponen tantas trabas?

    • La adopción y la acogida son dos trámites distintos porque las necesidades de los niños son diferentes. En la acogida se intenta primero que vuelvan con su familia biológica. Puedes leer el comentario que ha dejado Paula que creo que explica mejor todo esto. Besos.

  5. Este post me ha emocionado. Esas personas que acogen son las más valientes que conozco. Siempre lo he dicho. Dar todo su amor y dedicación por unos pequeños que pueden serle arrebatados en cualquier momento es precioso pero a la vez muy duro. Cuanto les envidio. Yo lo pasaría muy mal. Creo que no podría hacerlo. Me alegro mucho por esos pequeños!

    • Eso es Mercedes, lo bueno es que esos pequeños son amados y se sienten queridos por quienes se hacen cargo de ellos en cada momento. El momento de la separación lo explica mejor Paula en un comentario aquí abajo, te recomiendo leerlo para que sientas la parte feliz de la separación. Besucos.

  6. Solo puedo decir gracias; a Ella por haber llenado nuestra casa con alegría, sus sonrisa, sus pedorretas, fueron 6 meses maravillosos en los que Ella nos regalo su presencia y su amor.
    A El agradecerle el año y medio que compartimos, en los que hubo lagrimas y risas, mucho esfuerzo, pero sobre todo mucho Amor,
    Estos niños siempre formaran parte de mi vida y siempre estarán en mi corazón, aunque ellos no nos recuerden,de nuestros besos, abrazos en su corazón plantamos la semilla del amor y con eso van a crecer, para mi esto es una satisfacción saber que no estuvieron en un centro y que crecieron con el amor de una familia y sentirse parte de ella, Todos los niños se merecen ser AMADOS y tienen DERECHO A UNA BUENA INFANCIA y esto es lo que a nosotros nos mueve a ser familia de acogida.
    La despedida forma parte de la acogida sabemos de antemano que los niños van a marcharse y es un momento alegre ya que por fin tienen una situación definitiva y en el caso de EL poder vivir con sus hermanos mayores, recordemos que los niños se marchan con sus familias biológicas si es posible y solo cuando estos no se pueden hacer cargo van en adopción. Tener tu propia familia es siempre una buena noticia, aunque un poco doloroso pero el tiempo cura todo, y siempre nos queda, el amor que hemos sentido hacia ellos.
    Los acogedores no podemos adoptar son dos cosas diferentes esta es una cosa que te la dejan muy clara desde el principio, lo que a uno le lleva a adoptar es el deseo de ser padre y lo que le lleva a acoger es querer ayudar, darle un hogar a un niños hasta que su situación se regularice.
    Solo una aclaración, las familias de acogida simple y permanente si pueden trabajar los dos, solo en el caso de la acogida urgente uno de ellos no puede ya que los niños son bebes y necesitan toda la atención
    Gracias Maria por este maravilloso café, me sentí muy cómoda contigo y fue muy fácil abrir mi corazón, fue un placer y gracias por difundir un tema del que poco se habla y se conoce

    POR ULTIMO AGRADECER A MIS HIJOS BIOLÓGICOS Y A MIS HIJOS DE ACOGIDA TODO EL AMOR QUE ME DAN Y ME HAN DADO, GRACIA A SU AMOR HOY SOY QUIEN SOY

    Un placer

    • Gracias a ti por aclarar todo lo que no he podido explicar. Insistiré en este tema en más ocasiones porque me mostraste una realidad tan cercana y tan oculta que creo que no podemos seguir dándola la espalda. Yo también quiero dar las gracias a tus hijos, a todos, que te hagan ser así. Estoy segura de que con tu ejemplo harán de este un mundo mejor. Muchas gracias y muchos besos.

  7. Cuanta belleza, cuanto amor… que cosas tann bonitas me ha hecho sentir este maravilloso cafe y tanta generosidad me emociona hasta lo mas profundo de mi corazón … Gracias

  8. Me siento muy muy orgullosa de tener una amigos como vosotros ,sois los mejores, un ejemplo a seguir , te lo he dicho muchas veces, y creo que aun te quedan por escuchar muchísimas mas. Se lo que habéis luchado con cada uno de ellos y todo lo que habéis sufrido a la hora de su marcha, pero todo tiene su recompensa y algún día, irán a conocer a esa familia que les dio sus primeros cariños, besos y abrazos. Yo se, que yo no valdría para hacerlo, lloré mientras me contabas como fue la despedida de tu primera acogida y aun hoy se me ponen los pelos de punta la pensarlo, hay que ser muy muy valiente para poder llevar a cabo una aventura así. Lo dicho, ………para mi TODO UN EJEMPLO A SEGUIR.
    Paula os queremos mucho, un besazo muy muy fuerte para los cuatro.
    MUAKKKKKKKKKK

  9. Gracias por explicar tan bien lo que sentimos cuando nos quitan ese “pedacito” de corazón que se nos marcha en cada acogimiento. Yo como tú también quería poner ese muro para no hacerme daño, pero es tanto lo que recibes de ellos…¿como algo tan pequeño te puede hacer tan feliz?.
    Voy a aprovechar esta plataforma para agradecerte que estés ahí cada vez que te he necesitado y también para agradecerle a esos padres adoptantes que se han puesto en nuestro lugar y mediante fotos, videos e incluso dejándonos darles algún “achuchon” de vez en cuando nos dejen ver como van creciendo y sobre todo ver lo que más ansiamos para ellos y es que sean muy FELICES.

  10. Es la pera, me ha encantado!!!!! qué generosidad más grande y qué maravillosa familia que tiene esa capacidad!!!!!
    Me ha gustado mucho este café que te has tomado, aunque sea un pelín amargo en algunos puntos, pero… delicioso al fin y al cabo!!
    Bs 🙂

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