Termos

He estado haciendo limpieza de la infraestructura alimentaria del Miniser. Apartando chupetes viejos, biberones que se han quedado pequeños, tetinas rechupeteadas y cucharas blanditas que ya sólo usa como armas de defensa contra sus rojas encías. De todo este arsenal, lo que ha quedado en el armario junto biberones tamaño XXXL y dosificadores de leche apilables, son los termos. ¡Benditos termos!.

Cuando el Miniser comenzó con los purés, una de las primeras cosas que pensé fue en cómo llevar la comida fuera de casa. Hasta entonces lo había tenido fácil, con las cantimploras incorporadas en su punto óptimo de cocción, pero ¿a partir de ahora?. Esta pregunta puede parecer algo frívola o absurda, pero en nuestro caso, que salir de casa cada día es el segundo mandamiento de nuestra religión, quería tener este asunto concretado. Ya sé que la respuesta es sencilla: comprar un termo o papillero y listo, ¿pero cual?. Quería uno que de verdad fuera eficaz al mantener el calor, que conservara la comida como si estuviera en las brasas del infierno, que para enfriarse a tiempo estamos. Así que como en otras ocasiones, consulté a mi personal baby shopper, mi amiga B. que tiene dos niñas y mucho sentido práctico. Ella me recomendó comprar un termo normal, de los que compraría para un adulto, nada de un aparatoso y monísimo papillero infantil que puede que funcione, pero puede que no. Me recomendó una marca y un formato, ella ya lo había usado con LaPrimera y tras dejar de usarlo con LaSegunda aún seguía intacto. Así que monté al Miniser en el carrito y ále, a comprar el termo se ha dicho.

De camino a la tienda que tenía en mente, entré en alguna de productos infantiles. No lo pude evitar. Pregunté por el termo y me enseñaron varios modelos de varias marcas, carisísimos, monísimos y algunos, cutrísimos, todo hay que decirlo. Llegué al destino marcado y pregunté por el termo aconsejado: –“No existe”, me dijeron. –Sí si, porque una amiga mía le tiene. –Pues no creo, porque no existe. Pero te puedo ofrecer esto… Y me enseñó otros termos parecidos al que pedía, entre ellos uno de otra marca que se me hacía familiar. Dudé, no me quedé con ninguno y me despedí.

Al salir, llamé a mi amiga B. y la comenté lo ocurrido. -¡Ah, pues ahora que lo dices igual si que el mío era Laken y no la marca que te había dicho!. -Ayyyy, ¡la madre que te pá!. Ya me iba a dar la vuelta para regresar, entre dudando si decir la verdad a la señora de la tienda o mentir diciendo que me había convencido con el ofrecimiento, cuando casualmente (al ir por otra calle para echar un vistazo a una zapatería) me encontré con otra tienda parecida, y los ví. Eran los mismo termos, los Laken, pero mejorados.

Termos LakenEntré y pregunté a la dependienta por ellos, por esos termos Laken. Me explicó que se trata de una empresa española, que fabrica en España. Que es estos termos son de acero inoxidable, tanto por dentro como por fuera. Que no suda cuando metes comida caliente. Que son libres de Bisfenol, cosa importante para los pequeños, porque si tu comes bisfenol… bueno no es, pero que lo coman tus niños ¡eso sí que no!. Me dió una descripción maravillosa sobre las características de los termos, pero me daba igual, no escuchaba sus alabanzas hacia esa marca porque mis oídos se habían ido con mis ojos a enamorarse de las fundas de neopreno que llevaban tan molonas, ¡no sabía cual quedarme!. En la primera tienda, la que nos sacó del error, tenían los termos sin más, pero aquí, tenían la colección infantil: era el mismo termo pero con estas fundas que te comento, a cada cual mas bonita y divertida. (pincha aquí e investiga para ver la colección completa) Al final me decidí y me llevé el “kit total pa´salir de casa”, termo para sólidos de 0.30 litros, que ya da para un buen platazo de puré, y el de líquidos de 0.50 l.

Y estoy encantada. Se nota la calidad, la resistencia. Todas las semanas les usamos al menos dos o tres veces cuando nos vamos a disfrutar por ahí sin prisa, y siguen como nuevos. Da igual que hayamos salido de casa hace cuatro horas que cuando al Miniser le toca comer, la comida sigue igual que recién calentada, a veces incluso tenemos que esperar a que enfríe en el plato improvisado que nos montamos con la propia tapa (viene genial para esto). Así que os recomiendo plenamente seguir el consejo de B. y comprar directamente un termo termo, de los de toda la vida. Puede que los específicos infantiles funcionen igual de bien, pero la ventaja de estos es que cuando los churumbeles tengan edad para acampadas y escapadas, pueden seguir usándolos sin tener que oírles decir “Jooooo mamá, no quiero llevar este que es de niño pequeñooooo”. 

¡¡Feliz fin de semana!!

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11 pensamientos en “Termos

  1. Buen consejo porque es cierto que es un básico que no debe faltar. Yo hace 4 años no sé si por consejo de alguna amiga B o porque soy bastante práctica, tomé también la decisión de comprar un termo normal, en inoxidable y la verdad está como nuevo, al final creo que es como tantas cosas que te las empaquetan, te dicen que es para niños, y te clavan el doble por un producto que con suerte es como mucho igual que el normal.

    • Sí Sagui, suele pasar que nos dejamos llevar por el marketing de las marcas infantiles pero si pensamos con sentido común, nos podemos ahorrar mucho dinero y enfados comprando productos adecuados y de calidad, aunque no tengan tanto dibujito! Besotes

  2. Tienes razon,yo lo tengo hace 12 años,(y no por crios ,sino el montañero que tengo en casa);esta como nuevo y el del cafe ni te cuento.

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