Cuando sube la fiebre

Nunca me había parado a pensar si el termómetro que teníamos en casa hasta antes del Miniser era bueno, cómodo o fiable, porque claro, hasta ahora lo debíamos haber usado dos pocas veces en estos años. Somos más del sistema tradicional me da que tengo fiebre, me voy pa´la cama. Pero con la llegada de un niño todo cambia, incluido y sobre todo el termómetro que usas en casa.

En la fase de aprovisionamiento pre-parto, habíamos comprado un termómetro híbrido, es decir, parecido a los de toda la vida pero que te indica los grados en formato digital. La marca nos daba garantías, ya que la conocíamos de otras comprillas y catálogos varios que nos estábamos estudiando como buenos primerizos. Era el Themoflexi de Miniland. Su precio no nos pareció excesivo, y que la punta fuera de suave goma flexible nos pareció un detalle si tenemos en cuenta que a los bebes, lo mejor (o más recomendado, dicen) es tomarles la temperatura en el culete. El sistema de uso además era simple: lo colocas, presionas el botón y alos pocos segundos un pitido te indica que la temperatura está tomada y que puedes retirarlo. Apartas el termómetro y ves en el display los grados que tiene el enfermito. Fácil y rápido, dos cualidades que nos gustan en las cosas no divertidas.

Lo usamos, por suerte, esporádicamente durante los primeros nueve meses. Cuando un diente protestón se empeñaba en dar guerra al salir, con unos moquillos reticentes a marcharse sin armarla, poco más. Hasta que llegó Diciembritis, el último mes del año en el que compramos todas las -itis que había en el mercado. Otitis, laringitis, mamitis, y la fiebre, que era uno más en la familia, nos había cogido cariño y no había quien la echara. Ese mes, nos dimos cuenta que era un incordio para el pobre Miniser estar quitándole  el pañal y molestándole cada dos por tres para ver si los jarabes hacían o no efecto con la fiebre. Y más incordio aún, cuando por la noche estaba dormido, ya que casi siempre tanto trajín le despertaba y acabábamos de verbena nocturna bailando los tres en la cama. Así que investigamos que otras opciones termometristicas teníamos, y aquí te dejo la tesis que realicé:

  1. Termómetros sin contacto: funcionan por ultrasonidos. Los acercas a la frente o sienes del bebe y en escasos segundos te indica el calor corporal. Ahora los usan en muchos hospitales, por higiene y rapidez sobre todo.
  2. De contacto: los tradicionales que se ponen en la axila, boca o recto o los actuales, que los posas en el oído o en la frente y en pocos segundos te indica la temperatura. También son rápidos e higiénicos, pero los de oídos son menos fiables porque a veces un exceso de cera puede dar datos erróneos.
  3. termometro chupeteTipo Chupetes: son cómodos, e igual de fiables que cualquier digital, pero tienen el inconveniente de que hay niños que no quieren otro chupete diferente al que usan habitualmente.
  4. Los packs: vienen varios tipos de termómetros juntos, para el agua de la bañera, para la fiebre y para el ambiente, pero no siempre necesitas todos y su precio no te compensa si sólo quieres uno de ellos.
  5. thermoDockLos supertermómetros tecnología punto cero, como el Thermoadvanced Plus, que lee en dos segundos la temperatura corporal, la de líquidos como la leche del bibe, del agua del baño, te lo dice por voz y te pasa los datos al móvil o a la tablet. O el ThermoDock, un dispositivo que se acopla al iphone et voilà, termómetro que te parió. Vamos, lo más de lo más para los amantes de la manzanita.

Nuestro termómetro Nosotros, en nuestra ignorancia y por descarte, elegimos uno de los de Sin contacto, porque nos parecía cómodo de usar sobre todo mientras duerme. Es este que tienes aquí al lado, el Easy Touch de Chicco. El precio (38 €) era razonable si evitaba desvelos nocturnos, y tenía lo justo, ni más ni menos, tienes que mirar los grados en la pantallita, no tiene voces que te susurran si tienes fiebre o no,pero es fiable al 100%, comprobado en las primeras medidas con el rectal tradicional. Es cierto también, que el primer día nos pasamos la tarde probando con uno, con otro, tu tienes 36,7, yo 35.8, tú ¿34,2?¿no estarás muerto?. Es pequeño y ligero, bueno para llevar en el bolso esos días catarrales que andas de un lado a otro con el renacuajo a cuestas y cada rato compruebas que la fiebre está firme, sin sobrepasarse. Eso sí, si eres un poco hipocondríaca del dolor ajeno mejor quédate con los de toda la vida, o volverás loco al personal queriendo comprobar cada minuto que ningún virus se está apoderando de su cuerpo.

Y tú, ¿qué tipo de termómetro usas?

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8 pensamientos en “Cuando sube la fiebre

  1. yo uso el de toda la vida (que antes eran de mercurio) porque no me gustan los digitales.
    Luego con la mano en la frente, pero claro… no sabes contestar cuando te preguntan la temperatura (sabes que tiene fiebre, pero no cuánta, jaja 🙂 )
    Bs

  2. Yo no conocía los de sin contacto pero si son eficaces me parecen una idea genial,porq los pobres odian q les metas cosas por su “agujerito”…

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