Gimnasio Real

He batido mi propio récord. Me apunté al gimnasio y en dos meses sólo he ido tres veces. Sólo tres. Y es que el deporte, no es para mí.

Inauguraron un nuevo gimnasio cerca de mi casa. Instalaciones tremendas, de última generación, y con la excusa de que daban clases de matronatación para bebés dije, apunten mi número de cuenta que voy a venir hasta ponerme como la Pataki. Pero no fue así, nunca es así.

El primer día fué espantoso, quise ir a la piscina con el Miniser, y todo fueron obstáculos:

El carrito no entraba en el torno. Además que me chivaron en ese momento que dentro no podía dejarle sin atar en ningún sitio y ya habían robado uno. Vuelta al parking a dejarle en el maletero del coche y entrar con el niño en brazos. Iba a ser verdad que el gimnasio cansa, porque no había llegado al vestuario y ya me dolían los bíceps. En el vestuario infantil no había nada para que los bebés estuvieran seguros mientras te cambiabas, y una madre que intentaba calzar a su retoño, entre grito y grito de “Estate quieto ya” y “te vas a enterar”, dulcemente me dijo que mejor me fuera al vestuario adulto y tumbase al bebe en el suelo, porque si lo hacía allí, alguna fiera preescolar le podía pisar. Así lo hice, fuí donde las adultas que me miraban como avis rarivis, intenté descifrar el mecanismo para abrir la taquilla, me la abrieron, me desvestí todo lo rápido que se puede desvestir una cuando tiene a un bebé de nueve meses corriendo entre las piernas de desconocidas y venga, a la piscina. O mejor contado, venga a la criogenización. El agua estaba helada. Varias quejas y reclamaciones de muchos socios (a día de hoy) no ha hecho cambiar de opinión a la directiva que dice que el agua está en optimas condiciones, sí, pero para conservar a Walt Disney.

descarga

A esto súmale que la piscina infantil era de tamaño bañera de casa un poco grande, y que tres señoras con miedo al agua copaban todo el espacio y todos los manguitos. Tras un rato de estilo libre, porque al final no tenían las clases que prometían, vuelta al vestuario. Dúchate con el Miniser en brazos más que nada para entrar en calor, porque lo de jabonarte para quitaros el cloro difícil hasta que no te muten dos brazos más. Sécale rápido para vestirle y tírale al suelo sobre una toalla, para nada, porque se va a mojar en cuanto se salga del recinto de protección rizado al suelo puro y duro. Sal corriendo desnuda con la braga en el tobillo porque tras un gateo de meteorito se intenta comer la crema de a quince mil el litro de una chica fashion que yo creo que va a lucirse y lo demás es operado, porque no estaba ni despeinada la tía. Terminado el día, vuelta al coche más cansada que con un personal trainer. Y así tres veces, tres intentos más que me hicieron tirar la toalla. A esto súmale la cantinela casera de “si lo sabía yo, que no ibas a ir, que dinero más a lo tonto…” y yo pensando, pues sí, pero ya me gustaría verte a tí  pasar las doce pruebas de Hércules para pasar quince minutos de piscina mala con el pequeñín.

hercules_disney_hercules

Así que me he creado mi propia tabla de gimnasia casera para Mami y Miniser, pero esa te la enseño mañana!

Anuncios

3 pensamientos en “Gimnasio Real

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s